Viento mensajero

Viento mensajero

El viento silbaba enloquecido,
presto y veloz acercóse a tu ventana,
quería hablarte sin demora
de un mensaje que un recio mozo le dio.
Repitió intensamente su silbido
y sorteando encajes y maderos
colocóse junto a ti
cerca, muy cerca de tu faz.
No sé qué te dijo.
No sé qué pasó.
Pero tu rostro se tornó en amapola,
y tus ojos verde luna
se llenaron de fulgor.

El viento no silbaba enloquecido,
tornóse en caricia y brisa,
huyendo manso y quedo,
sorteando de nuevo
encajes y maderos.
Sentiste esta vez cerca, muy cerca de tu cara,
el aliento de aquel mozo
que el viento tanto te habló.
Era el amor de tu vida,
era tu vida hecha amor,
y te susurró con gozo
esos requiebros de luna
que a tu alma le brindó.
Así, esta pareja ama en el viento,
sus silbidos, sus remansos,
sus partidas, sus regresos,
y sus perfumes mezclados
en la entrega de los dos.

Publicado en su libro Puerta entreabierta

Blanco virginal

Blanco virginal

De blanco virginal
las flores de almendra anuncian:
la primavera llega

Grisácea mañana
brusco aparece el alba
canto de mirlo

Vana su búsqueda
vienen y van de nuevo
las golondrinas

Despreocupado rosa
que anuncia la primavera
flores de albaricoque

Breve la libertad
de una flor de cerezo
suelta de su rama

No pueden cantar
Pero me son cariñosos
Gorriones gorjeando

Publicado en su libro Haiku Collection

La mujer

La mujer

Ríes, y tu carcajada
tiene notas de agua fugitiva.
Sonríes y ríes con facilidad.

Como cuando lloras,
lloras riendo de felicidad
 y las lágrimas caen como perlas
en el cauce del agua.

Tienes luz y color,
perfumes y aromas del recuerdo;
lloras, y cada lágrima es un poema
de ternura infinita, creas deseos
que arden en tus mejillas.

Besas, y tus besos son como granadas
que se pueden comer de una sola vez.
Tu piel huele como la flor de la canela.

¿Qué es versar sino querer amar,
añorar a la mujer soñada?

Publicado en su libro Sentires y pasiones

El poeta

El poeta

El poeta, busca la soledad,
como el muerto a su entierro,
el pirata su barco,
o la abeja, colmena.
La busca, en las cumbres
que divisa blancas.
Va caminando entre
brumas, luces y sombras,
lágrimas y risas,
flor y maldad.
¿Cuándo hallará descanso,
su alma viajera?
¿Cuándo tendrán paz,
sus ojos sinceros?
¿Cuándo sus manos, cesarán
de tocar los impalpable,
y sus oídos, de percibir,
el sonido de los sentimientos?
¡Quizás, mientras exista 
un hombre, habrá un poeta
en su interior adormecido!
Esperando que le despierte:
un amanecer silencioso,
un atardecer otoñal,
o el vibrar de los cipreses
frente al viento.

Sin final

Sin final


Eres como el agua pura
que corre del río al mar;
tengo la luna en mis manos
si me veo en tu mirar;
me siento la más dichosa
-y no se puede ocultar-
cuando te tengo muy cerca,
y no necesito más;
contigo es mucho más fácil...
podrá llover o tronar
a lo largo de la vida,
podré reír o llorar,
como el día va y viene
transcurriendo sin cesar,
pero no importará nada
si te tengo al caminar;
sólo le pido a la vida,
para ya vivir en paz,
que nuestra historia no pueda
llegar a tener final.
De su libro Del amor y la amistad. Colección de romances. Alicante, 2003.

© Fuentes del Algar. Alicante

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies