La lluvia circular

La lluvia circular

El círculo perfecto
 cae y dibuja
la forma fugaz
que viene del cielo, del aire,
del agua, de nubes, 
del pasado, del ahora
y luego de la nada.
Es un movimiento
tal vez perpetuo
en la inclaudicable 
maraña de momentos.
¿Por qué hay círculos
en los charcos anodinos del patio?
Sé que nadie lo dirá:
la respuesta tiene
el secreto infinito
que borrará los vestigios
de las verdades ocultas
en la implacable rutina
de principios y fines
en los que somos pensados
los hombres que vivimos.
Hace un instante fue gota
ahora círculo
y atisbo genuino
del hombre sereno:
Uróboro será
Uróboro y Universo.

Nota: El Uróboro simboliza el ciclo eterno de las cosas. que  comienzan y finalizan sin cesar. En la iconografía alquímica el verde es el principio y el rojo, el fin o consumación del Opus Magnum.

La felicidad

La felicidad

La felicidad no existe,
nos dijeron nuestros padres,
es el sueño que persiste
envuelto en frivolidades.

Sólo es feliz quien se olvida
de sí y de sus afanes.
Quien a su interior dedica
lo mejor que puede darle.

Quien maldice la desidia,
quien alaba al que trabaje,
quien desprecia las rencillas,
quien tropieza y no es cobarde.

Sabiendo que los valores
no pueden ser materiales,
ya que causan sinsabores
y no trascienden a nadie.


Publicado en Desafíos, Alicante, 2006

*Imagen: José Francisco Pla

Servilismo

Servilismo

Mi cerviz nunca se inclinó ante el miedo,
ni nunca a la maldad y altanería,
ni ante rey, ni a gobiernos que pro credo
mantengan la mentira y la falsía.

Siempre permaneció a sus ideales
de fiel sinceridad y honra preclara,
innatos en mi ser, de naturales
ideas, como luz que irradia el ara.

Siempre le cautivaron los valores
de justicia y perdón, magnas virtudes,
que procrea el Amor de los Amores
donando sus excelsas gratitudes.

Y solo ante Él, hay que mostrar rendida
la testa nuestra y corazón penados,
pues nos da hermoso mundo y bella vida
en ascensión a etéreos reinados.

Y a través de nuestra alma inmaculada
anhelemos su esencia poderosa
por gozar de existencia regalada,
cual agua que belleza da a la rosa.

Y poder consagrar la vida entera
aspirando su incienso embriagador,
por lucir como grata primavera
al mundo, en alegría y en amor.
Publicado en Poevas, Madrid, 2010
Furia viral

Furia viral

Idus de marzo ha venido aciago
y tenebroso
llevándose por delante a ancianos.
¡Qué escandaloso!
a la vista invisible y callado.
Así es el Covid-19,
manso y violento por igual.

   Y es que dos mil veinte es bisiesto,
año siniestro,
que produce grandes descontentos
según ancestros
y es verdad, así está ocurriendo.
Azotando silencioso
como daga de Damocles.
   
   Pasará a la historia esta pandemia,
escandalosa,
que a todos recluye con histeria,
cavando losa,
gran tristeza, dolor y miseria.
Furia viral, que no deja
siquiera enterrar a los muertos.
Deseo para un poema

Deseo para un poema

Quiero que de mí nazcas muy puro,
quiero no pulirte nada,
quiero que seas un sueño,
un saludo, un porqué.
No te entretengas jugando
con malabares conceptos,
quiero sentirte intacto,
transparente, tierno y fugaz.
Parece que nada dices,
parece que estás desnudo,
pero tus silencios gritan
y tus vestidos te envuelven
con ropajes del saber.
Tú que sales de mi mente
sin apenas advertirlo,
tú que sales de mi mente
sin apenas advertirlo,
tú que llegas a instalarte
en algún que otro amigo...
Déjame verte partir
a lejanos horizontes,
donde nada te mancille,
donde nada te incomode,
donde seas tú la esencia
de la pura sencillez.
Creo que así de pujante,
así has optado por nacer;
yo no tengo más remedio
que rogarte que me arropes
para que siempre me ayudes
a despojarme de lastres
para más alto volar.
Te meceré con silencios,
sin gritos te acunaré
en mis brazos de papel.
Y empápame, poema,
de tu vida cantarina,
de tu pureza tranquila
y tu simple sencillez.
La puerta

La puerta

Alguna vez lo pensamos: ¿Belleza tiene una puerta?
Según esté de labrada, podemos encontrar bella.
Mas no una puerta cualquiera de casa que está desierta,
y de madera roída, porque el tiempo dejó huella.

Mas yo, ¡si veo belleza...!, y recuerdo en muchas horas,
la puerta esa, que chirriaba, abriendo o cerrando aún lenta.
La puerta, que, ¡cuántas veces!, en amanecer de auroras
miraba porque saliera, la dulce ninfa que alienta...

Que alienta mis tristes sueños, cuando ¡ha tiempo!, disfrutaba
miradas, de virgen pura, mañanas y gratas tardes...,
las tardes en que con niñas y con niños se jugaba
al corro, en dulces canciones de amores, haciendo alardes.

Aquel mi primer amor, con su virginal pureza,
me colmaba de locura, me cubría de ilusión;
me sabía a gloria plena, en deleites de belleza,
y le daba fuerza inmensa a mi tierno corazón.

La guadaña de los tiempos, se cruzó en nuestros destinos.
Y diversas circunstancias me alejó del caserío...,
de aquel pueblo, que, aunque chico, sin haber casi caminos,
de hermosuras lo llenaban, los campos, valles y río.

Me acogió la gran ciudad, de edificios magistrales,
de los parques tan hermosos y majestuosas flores.
Me dio brillante carrera, amigos intelectuales,
grandes fiestas..., y aún más, me dio encantados amores.

Amores de excelsas diosas..., de tan divinas mujeres
ofreciéndome sus cuerpos y sus labios de ambrosía,
 y encontrándome bañado, en néctares de placeres,
era mi empíreo cielo, en plenitud de alegría.

Mas, con tantos lujos..., tantos..., y felicidad enorme,
sin saber ¡por qué...!, recuerdo aquellos días vividos...,
aquellos dichosos días, que me sentía conforme...,
conforme y feliz, con juegos ingenuos y queridos.

Aunque lo pienso, ¡no entiendo...! ... ¡Si dichoso estoy ahora...!
¿Verdad será...? ¿Será cierto, que el pasado era mejor...?
Si analizamos la vida: ¡Lo que más el ser valora
es cuando existe amor puro! ¡que es el verdadero amor!

Publicado en su libro POEVAS, Madrid, 2010

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