Karl Von Clausewitz fue un importante militar prusiano de finales del S. XVIII, participó como adversario en la mayoría de las grandes campañas centroeuropeas de Napoleón y a su muerte, fruto de una epidemia, en este caso de cólera, sus escritos fueron publicados por su viuda en una gran obra que se estudia en las academias militares de todo el mundo desde entonces, “De la Guerra” es su título y dicen que Lenin era uno de sus mayores admiradores.

Hay un capítulo al que el gran teórico tituló como “Diversiones”: Maniobras de ataque a una parte del territorio enemigo con el objetivo de hacerle detraer fuerzas del esfuerzo principal. Es decir, que si nos están apretando por la derecha vamos a dar un golpe en la izquierda para así evitar el ahogo. Comenta también que hay que elegir bien el objetivo para que, si no conseguimos distraerlo, al enemigo, al menos que la diversión nos rinda beneficios; de donde podemos deducir que no hay que escogerlo a la ligera, hay que meditarlo concienzudamente porque, en el peor de los casos, puede suponer una victoria, aunque sea parcial.

Estos días, como en la frontera polaca de 1820 donde Clausewitz combatía por última vez, una epidemia convulsiona el mundo y también hay ejércitos, en este caso de políticos, que necesitan llevar a cabo maniobras de diversión que logren aflojar la presión que sienten sobre su acción de gobierno. En el caso del nuestro, el que preside el doctor Sánchez, la prensa de un lado –no toda, ni mucho menos-, la oposición política de otro –medio acogotada por la apelación a la unión ante la adversidad- pero sobre todo la presión de los millares de muertos y las noticias de falta de previsión antes y ausencia de dirección durante, nos dan la imagen de un ejército acorralado ante la presión de fuerzas que parece incapaz de confrontar.

La maniobra de diversión viene en forma de interesada y no explicada apelación a unos nuevos Pactos de la Moncloa; insinuación que a la ciudadanía de cierta edad, la perteneciente a esos percentiles en los que el coronavirus se ceba especialmente, no puede sino sonarles a tomadura de pelo o insulto a la memoria de aquellos políticos que llevaron a cabo la Transición política española, esa misma que la mayoría del gobierno socio-comunista denostaba hasta hace unos días. Sólo ha sido un comentario, pero ya sirve para que prensa y oposición le dedique tiempo y declaraciones. Ya se ha logrado un primer objetivo, quitar la vista, aunque sea parcialmente, de los ataúdes.

Por otra parte, si la presión de las plataformas de comunicación, especialmente esas que acaban de recibir 15M € de subvención gubernamental, lleva a la oposición a aceptar algún tipo de acuerdo mínimamente constructivo, que nos ayude a paliar de alguna forma las heridas que el coronavirus va a infligir al tejido económico de la nación, entonces será el momento de que el gobierno reivindique también como un gran éxito la maniobra de diversión.

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