La propia Reina de España Victoria Eugenia de Battenberg cuenta su llegada a París en la mañana del 16 de abril de 1931, curiosamente jueves, hoy se cumplen 84 años de la llegada de la Reina de España al exilio en París. Cuenta la Reina de España: «Llegamos a París el jueves 16 de abril. Mi cuñada continuó hasta Inglaterra, y nos despedimos tiernamente. Nosotros nos alojamos en el Hotel Maurice, de la rué de Rivoli; había fotógrafos en el hall y sacaron las fotos de Alfonsito en la camilla y a las chicas llorando del susto que tenían»

Sigue el relato de Victoria Eugenia: «La primera en visitarnos fue la ex Emperatriz Eugenia de Austria, popularmente llamada Zita, la acompañó su amiga Isabel, Reina de los Belgas.»

Referente a la familia real, la Reina Victoria Eugenia dice: «al pobre Alfonsito, que no levantó cabeza desde que hemos salido de España, conseguimos encontrarle plaza en un Sanatorio en Neuilly, donde está ingresado junto a su doctor Elósegui. Gonzalín dijo que su gran ilusión era irse a estudiar ingeniería a Lovaina, y allí Quiñones le buscó un alojamiento modesto, una casa de un buen cura que alquila habitaciones. Con Jaime no sabíamos muy bien qué hacer. Él estaba entretenido, porque se dedicaba a contar desde su ventana los coches que circulaban por la calle y venía gritando a mi gabinete: ¡Mami, he calculado que pasan cincuenta coches cada cinco minutos!»

En cuanto a las Infantas Beatriz y María Cristina, su madre dice: «Las chicas se lanzaron a una vorágine de compras, tés cinematográficos y bailes sin fin. Se hicieron muy amigas de los hijos de Pedro de Orleans Braganza, que las invitan a su casa del Bois de Boulogne, y mis hijas me comentaban admiradas que a pesar de ser riquísimos, los chicos tenía que ganarse su sueldo limpiando la piscina y haciendo de jardineros, y que también sus primas Orleans, (María de las Mercedes; María de la Esperanza y María Dolores Borbón-Dos Sicilia y Orleans), las hijas de Nino, (Carlos de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Dos Sicilias, abuelo materno del Rey Juan Carlos I), estaban aprendiendo a cocinar «por si acaso»

Cuenta la Reina Victoria Eugenia que «la tía Eulalia, siempre tan original, vino un día, ¡en metro!, a contarnos que la tía Isabel (la chata) había llegado a París dos días después que nosotros y estaba alojada en el mismo convento que ella, en Auteuil, cuya superiora era una hermana del Conde de Grove, donde también estaban Nino y Luisa de Orleans con sus cuatro hijas que llegaron a París directamente de la Feria de Abril de Sevilla. Y que la tía Isabel estaba gravemente enferma. Cuando se lo conté a Alfonso, se limitó a exclamar:-Joder, he aquí una muestra de cómo están los tiempos, ¡la tía Eulalia en un convento!..

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