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17 de agosto de 2022

El Monárquico

La Revista Digital de la HNME

LA ÚLTIMA REINA

7 minutos de lectura

Humaira Begum (1918-2002) fue lamentablemente, porque no puedo decirlo de otra forma, la última Reina Consorte de Afganistán durante 40 años (1933-1973) y al igual que la Reina Soraya Tarzi de quien ya hablé, luchó por la emancipación de las mujeres afganas, convirtiéndose en un modelo y referencia para todas ellas, incluso aquellos que odiaron a su esposo no pudieron negar la valentía y carácter de esta mujer a la hora de tomar una decisión que benefició siempre más que perjudicar a la sociedad afgana.

Este pasado 26 de junio hicieron 20 años de su muerte en un hospital de Roma, ciudad donde vivió exiliada 29 años con su esposo tras al golpe de estado de 1973 que abrió paso a la convulsión política que azotó su país hasta germinar en la vuelta de los Talibanes este pasado 2021, si Humaira Begum viera ahora la situación de las mujeres afganas probablemente moriría otra vez.

Humaira Begum nació en Kabul el 24 de julio de 1918 siendo hija del comandante Ahmad Shah y Zarim Begum, Humaira tenía un hermano, el cual aún vive exiliado en Francia, y al estar emparentada con la familia real afgana su infancia transcurrió en la corte de Kabul. Apenas hay datos sobre su infancia y educación, la cual debió ser muy básica y que en 1931 con solo 13 años, la casaron con su primo, el Príncipe Mohamed Zahir Shah, el cual tenía 17. Hoy en día esto es abominable a ojos de todos, pero en esos años al ser la Sharía la Ley vigente en Afganistán, los matrimonios concertados y siendo la novia más joven o incluso una niña no estaba mal visto.

Fueron un total de 8 hijos los que la pareja real tuvo durante su matrimonio
S.A.R la Princesa Bilquis (1932)
S.A.R el Príncipe heredero Muhammed Akbar Khan (1933-1942)
S.A.R el Príncipe heredero Ahmad Shah, pretendiente al trono en el exilio (1934)
S.A.R la Princesa Maryam Begum (1936-2021)
S.A.R el Príncipe Muhamed Nadir Khan (1941-2022)
S.A.R el Príncipe Shah Mahmoud Khan (1946-2002)
S.A.R el Príncipe Muhamed Daoud (1949)
S.A.R el Príncipe Mir Wais Khan (1957)

En 1933 el padre de Zahir Shah, el Rey Nader Shah, fue asesinado por un estudiante de etnia hazara mientras entregaba unos diplomas en un instituto de Kabul, siendo proclamado su hijo nuevo Rey de Afganistán, convirtiéndose Humaira en Reina Consorte, tenía 15 años.

Sin embargo el Rey dejó el poder durante los primeros veinte años en manos de sus tíos, quienes ejercieron de Primeros Ministros del país y la Reina apenas hizo actos de presencia y aunque vestía a la occidental debía llevar velo. Sin embargo en 1946 las cosas empezaron a cambiar y el Rey, educado en Francia e Inglaterra, decide modernizar Afganistán y le empieza a dar cargos de importancia a varios miembros de su familia, Humaira no se quedó fuera y en 1946 fundó la Sociedad de Mujeres, que fue el primer instituto para mujeres que existió en Afganistán. A partir de 1953 Zahir Shah toma las riendas del poder y nombra al primo de su esposa, el Príncipe Daoud Khan, Primer Ministro de Afganistán, y las reformas comenzarán a dar sus frutos.

El Rey Zahir Shah tuvo muy buenos tratos con Estados Unidos y la URSS y ambos países invirtieron en Afganistán, sin posicionarse nunca el monarca en bando alguno, tal y como dijo en una entrevista:

“No soy capitalista y tampoco quiero el socialismo. No quiero ser un sirviente de Rusia, de China ni de ningún otro país”

En 1959 durante el Día de la Independencia, Fiesta Nacional en Afganistán, la Reina y sus hijas aparecieron ya sin velo y tanto Zahir Shah como Daoud anunciaron que el velo y el burka quedaban abolidos desde ese instante y que las mujeres serían iguales a los hombres. Pese a las protestas de varios religiosos no hubo vuelta atrás y a partir de ese momento el estilo de Humaira y sus hijas fue copiado por todas las mujeres afganas.

Poco a poco Kabul empezó a parecerse a una ciudad europea como Madrid o París. Se levantaron universidades en donde las mujeres fueron admitidas, cines, rascacielos y teatros, parques de recreo y ocio y jardines de estilo persa. El Rey también construyó centrales hidroeléctricas, aeropuertos y rutas, y posicionó al país como un lugar atractivo para jóvenes turistas de occidente que viajaban a conocer sus montañas, lagos azules e históricos parajes y sus ruinas históricas. A finales de los 50 y principios de los 60 se levantó el Aeropuerto de Kabul y varios hoteles de lujo con piscinas y zonas ajardinadas. Incluso los hippies venían a conocer el país, hasta el punto de que los afganos les seguían y se iban detrás de ellos, como hipnotizados, pues como contarían algunos después nunca habían visto a una mujer rubia o un hombre con flores en el pelo.

Entre 1959-1964 la emancipación femenina avanzó cinco siglos en un plazo de cinco años como declararon más tarde. Las mujeres iban por Kabul con minifalda, peinados a la última moda, conducían, trabajaban como doctoras, profesoras, modelos, actrices e incluso hubo dos mujeres que ocuparon cargos en la política como la Sra Kubra Noorzai que fue Ministra de Salud Pública entre 1964 y 1969 y luego miembro del parlamento en 1977 y la Sra Masuma Esmati-Wardak, miembro del parlamento entre 1965-1969 y posteriormente en los 90 Ministra de Educación. Se calcula que a finales de los 60 y principios de los 70 un 40% de los doctores y médicos de Afganistán eran mujeres.

En 1964 se aprobó una nueva constitución más democrática para remplazar a la de 1926 y que se aprobó por mayoría. La constitución de 1964 permitió a las mujeres poder votar por primera vez en su vida y convertía el país en una monarquía parlamentaria, dejando a la familia real fuera de varias instituciones administrativas, se celebrarían elecciones libres y se reconocían los derechos civiles. Fue lo que se conoció como los diez años de democracia.

Por desgracia en el resto del país la modernización no llegó de igual manera, incluso fue rechazada por los fundamentalistas y grupos étnicos que buscaban su autonomía, llegando a enfrentarse al propio ejército afgano. A comienzos de los años 70 el país vivió varias manifestaciones y una grave crisis económica, agudizada por graves sequías durante tres años, que tuvieron como resultado la muerte de unas 80.000 personas, y la ayuda que el Rey prestó no fue efectiva del todo, lo que hundió su popularidad, provocando varios disturbios y protestas en Kabul contra su persona.

El 25 de junio de 1973 Zahir Shah voló a Roma para recibir tratamiento para su lumbalgia y de paso se tomó unas merecidas vacaciones en la isla de Capri, atrasar su vuelta a Kabul fue un craso error.

La noche del 16-17 de julio de 1973 la Reina Humaira Begum recibió la noticia de que había habido un golpe de estado por parte del ejército y que ella y el resto de la familia real estaban bajo arresto en el palacio real hasta nueva orden, el organizador del golpe había sido su propio primo, Daoud Khan, quien a partir de ahora era el Presidente de la nueva república de Afganistán.

Solo en agosto y tras abdicar el Rey en Roma Humaira Begum y su familia pudieron reunirse con Zahir en Italia. Al no poseer dinero en el extranjero la familia real vivió en un principio en un apartamento alquilado de 3 habitaciones en Roma y solo a partir de la ayuda económica que recibieron de amigos, partidarios y del Shah de Irán, que pagó los estudios universitarios de sus hijos, su situación mejoró y vivieron en una villa modesta, a las afueras de Roma, la cual sería su hogar los siguientes 29 años.

La república dictatorial de Daud solo duró 5 años y fue un desastre. En 1978 la URSS, con ayuda del partido comunista afgano, invadió Afganistán. Los miembros del partido y del ejército que los apoyaron en la invasión mataron a Daud y a su familia en el palacio real y establecieron una dictadura soviética títere de Moscú. Aquello originó la Guerra Civil Afgana ( 1978-2021) y el dominio de los Señores de la Guerra, los Muyahidines que pedieron ayuda a Estados Unidos para echar a Rusia y posteriormente en la dictadura de los Talibanes. Desde el exilio la Reina y el Rey vieron con horror como el país que tanto amaron se convertía en un montón de ruinas y su gente era masacrada o huía.

Solo tras la caída de los Talibanes en 2001 el exilio les fue levantado a la familia real, pero la salud de la reina no era ya buena y se decidió que el Rey volvería primero y ella, en cuanto se encontrara mejor, le seguiría, cosa que lamentablemente no ocurrió, la Reina no volvió a ver su país. El 24 de junio de 2002 Humaira Begum ingresó con problemas respiratorios en un hospital de Roma, murió dos días después. Tras 71 años de matrimonio y sin perder la esperanza de volver juntos a Afganistán, Zahir Shah perdió a la que había sido su esposa, apoyo y amiga en los difíciles momentos que habían tenido que vivir. Fue una vuelta a casa muy amarga.

El cuerpo de la Reina fue devuelto a Afganistán y enterrado en el Mausoleo Real, en las colinas a las afueras de Kabul. Zahir Shah vivió 5 años más y falleció en 2007 con 93 años y fue enterrado acorde a su título de Re, con un gran funeral de estado, al lado de su esposa. Aún siguen allí, olvidados, y con su país de nuevo bajo las garras de la opresión y la tiranía.

IMÁGENES DE WIKIPEDIA FACILITADAS POR EL PROPIO AUTOR DEL ARTÍCULO

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