Sumergida en el agua
acaricio tus manos
pues bordeando voy
acariciando tus huellas.


Las huellas de tus manos
que en la piedra y en mi mente
se grabaron para siempre.


Hoy cierro mis ojos y te veo,
y veo tus dedos finos y rugosos,
y tu cuerpecito débil,
recorrer, poquito a poco, todo el entorno.


Y te siento a i lado
y oigo tu voz flotar en el aire
y tus ojos, cansados y tristes,
mirarme y querer hablarme.


Y no me siento sola
porque sé que, en silencio,
me estás viendo, hablando,
y acariciando mi cuerpo.


Por eso, cada vez que vengo,
 voy en silencio a buscarte,
y sumergida en el agua
voy tus manos, acariciando.


Las huellas de tus manos,
que en el borde de la piscina,
para siempre quedaron.

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