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MANIFIESTO DE UN CIUDADANO

Si como bien diría en su tiempo Dión Casio que la monarquía, aunque suena molesta a oídos de muchos, es el gobierno que aporta más ventajas y paz y con mejores resultados, porque se encuentran a un hombre bueno entre muchos, bienvenida sea y mantenida siempre en España.

En nuestro país el sistema constitucional representado en la figura de S.M el Rey ya aportó y aporta aún hoy en día paz y unidad, fin de la incertidumbre, polarización y opresión, defendiendo igualmente la legalidad jurídica, separación de poderes, orden histórico, social y legal.

Hoy en día nuestra causa y apoyo a la institución deben ser refortalecidos, forjando nuevos lazos más fuertes si cabe, irrompibles y firmes, pues en la constitución descansan nuestros valores, derechos y libertades como plenos ciudadanos que somos.

No se puede por tanto permtir que una camarilla de revanchistas, que se hacen llamar políticos, amparándose en proyectos cainitas redactados en leyes polarizadas y retrógadas, dinamite el sistema que el pueblo español votó en su día a favor y en mayoría a finales de 1978.

La confianza que la monarquía ha dado a España y sus gentes debe ser refortalecida y acercada al pueblo con un soplo de aire fresco y sano, mostrando que S.M Felipe VI es el el Rey de todos los españoles, tal y como expresó querer ser el día en que fue proclamado ante las Cortes en las cuales juró. La monarquía no es un régimen ilegal nacido de una dictadura que terminó hace casi 50 años, sino un proyecto de convivencia, aprendizaje y de avance conjunto hacia el futuro en el que todos han de caber. No hay lugar para levantar más muros en la historia de España.

La polarización que hoy invaden a muchos partidos y sus miembros es un peligro, y las Leyes de Memoria Histórica y Democrática, lejos de hacer justicia solo reabrirán viejas heridas que ya quedaron cerradas tras la reconciliación nacional en el llamado ´´Contubernio de Múnich´´ de  1962 y en la posterior alianza entre todos los partidos para democratizar España a partir de 1975.

A todos aquellos que desconfían y desean borrar el llamado Régimen del 78, sepan que nunca ha habido ni habrá mejor baluarte, mediador y defensor de los intereses de todas las clases sociales y sus derechos, que la figura de un monarca constitucional y parlamentario y muchos lo defenderemos hasta el final.

En naciones donde la libertad social, jurídica y laboral están presentes y son mejores, son aquellas en donde hay un monarca como embajador de los intereses generales de todos los ciudadanos. Los partidos y las repúblicas benefician solo a un sector de la sociedad, porque le son leales, les votan y les hacen favores, pero son efímeros, vienen y van o se acaban gastando como un candil en la noche.

Para ser respetuosos con nosotros mismos y el resto, primero hemos de serlo con nuestra historia, contribuyendo a sanar las heridas que se hayan dejado, pero jamás a reabrirlas, pues solo conseguiríamos despertar al fantasma del pasado, arriesgando con ello nuestro presente y futuro próximos.

En el progreso democrático conseguido en 1978 hemos de erigir nuestro bastión de resistencia y de lucha y recordar a quienes gobiernan que ellos están obligados a jurar la constitución, no a romperla y someterla a cambios delirantes por un capricho revanchista, y de intentarlo deberían recordar las palabras de Patrick Henry:

´´La Constitución no es un instrumento del gobierno para controlar al pueblo,

sino un instrumento del pueblo para controlar al gobierno“

Del escritorio de un ciudadano, a día 16 de noviembre de 2021, en el 321 aniversario del comienzo de reinado de la Casa de Borbón en España.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Cristina Cabrera

    Muy reflexionado y acertado

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