“Para nosotros jamás, por ningún camino, se puede llegar por medio de la legalidad a la supresión de la monarquía, a causa de que no hay legalidad sin la monarquía, a causa de que sin la monarquía puede haber hechos, puede haber fuerza, puede haber batallas; pero no hay ni puede haber legalidad.

Ni siquiera las Cortes es posible que voten su supresión, ni es posible que acuerde su supresión el monarca y de aquí que las Cortes y el Rey, que están antes que la Constitución, pues la Constitución se hace entre las Cortes y el Rey, están también sobre la Constitución; porque la Constitución no puede tocar ni a las Cortes ni al Rey

Discurso de Antonio Cánovas del Castillo en el Congreso de

de los Diputados, 1886.

Es curioso como la historia de España parece estar atrapada en una rueda que gira siempre hacia el punto de partida en vez de avanzar, es curioso como cuando parece que hemos llegado a un Pacto de Concordia Nacional, hecho en 1978, los fuertes pilares de este sólido edificio corren el peligro de derribarse por agentes hostiles y externos. Y a nosotros, si a nosotros, nos ha tocado la sagrada tarea de la historia misma en persona, de preservar y mantener la estabilidad institucional para que en el día de mañana se sepa que no hubo victoria sin presentar batalla.

Pienso en la famosa viñeta realizada en tiempos de la Restauración de 1874 en donde se muestra a Cánovas enseñando a Sagasta a leer la Constitución de 1876, debido a que el líder liberal defendía la reinstauración de la de 1869, y no puedo el evitar imaginar a la propia figura de España sentada con el señor Iglesias en su regazo, enseñándole a leer la Constitución de 1978, sobre el artículo 1.3 dado que a él le encantaría reinstaurar la de 1931.

Me dirijo hoy en Navidad, fiesta de unión, felicidad y sobre todo esperanza a todos vosotros, dentro y fuera de España, para que defendamos juntos el sistema parlamentario. No solo defender la monarquía parlamentaria y la Corona, bases incuestionables de nuestro país, como decía el mismo Cánovas, sino también la Constitución y el Legado de la Transición que es superior, incuestionable y que debe estar permanentemente al margen de cualquier decisión política. Siempre ha sido Su Majestad el Rey un árbitro y un buen embajador que ha ejercido como representante y moderador entre nos, y como lazo de buen entendimiento entre los partidos. Lazo que ahora pretende ser cortado por las tijeras del odio y el revanchismo político de la categoría más rastrera que haya podido haber.

¿Debería reformarse la Constitución para dar al Rey capacidad de veto? Muchos monarcas europeos poseen ese poder en sus constituciones. Bien podría abrirse ese proceso, para frenar intentos de destrucción de la historia y el sistema mismo, aún a riesgo de que la izquierda más radical acuse a ese proceso de convertir la monarquía parlamentaria en una absoluta. Absurdo, esa reforma está en la base de que el Rey es el Jefe del Estado y si no está de acuerdo en según que cuestiones y decisiones, como ciudadano más entre nos, está en su derecho a expresar públicamente y en pleno derecho de su cargo si está a favor o en contra de según que leyes se pretenden imponer.

Como si pudiera entrar en cada una de vuestras casas pido que escuchen y vean el discurso de Su Majestad Felipe VI esta Nochebuena, con la esperanza de que a pesar de que muchos vientos hostiles tratarán de hacer naufragar el sistema español, este llegará a buen puerto, hundiendo por el camino las naves enemigas.

Está en la Constitución y su carácter conciliador y sus principios moderados y progresistas la salvaguarda de nuestras libertades, y aunque muchos pretenden dinamitarla con absurdos aniversarios como el que se pretende llevar a cabo el 14/4/2021 para homenajear los 90 años de la II República y su Constitución (que dividió más que unir) hemos de responder con la palabra y no la fuerza. Tanto en Nochebuena como dentro de 4 meses pido que la Constitución de 1978 se defienda pacíficamente en la calle, en la televisión, en los libros de historia y en vuestras cuentas de internet y en la mesa del Congreso. Vosotros, ciudadanos de España, vosotros sois los que podéis defender esto que os digo, no dejen que les detenga el miedo ni la incertidumbre porque sin lucha no hay victoria posible. Y con ello no se habrá evitado no solo la destrucción de la democracia en España, se habrá evitado la destrucción de nuestra propia indentidad.

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. ¡Que viva Felipe VI!

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