Errare humanum est y si el año pasado se impidió tener voz a Irán porque la embajada en Berlín presionó para evitar el evento, este año el error se ha corregido.
La Conferencia de Múnich donde se tratarán, como todos los años, asuntos de índole nacional e internacional retiró la invitación a todos los representantes del régimen islámico de Teherán como muestra de rechazo al asesinato de más de 80.000 personas en las revueltas que ya llevan un mes y 7 días casi y en su lugar se la ofreció al Príncipe Heredero Reza Ciro Pahlavi, quien podrá acudir y defender sus posturas para un Irán futuro de Transición. El año pasado la oposición iraní logró que la invitación fuera enviada, pero los embajadores del régimen presionaron al gobierno alemán y al final la invitación fue retirada, lo que originó masivas protestas en contra de esto en frente de la sede de Múnich. Pese a ello, el hijo del Shah y la Emperatriz Farah Diba organizó su propia conferencia, donde fue nombrado jefe de un gobierno en el exilio y de transición, logrando además reunir a 500 miembros de la oposición y de diferentes facciones en una sola alianza para liberar al país persa. He aquí que los frutos del año pasado darán en este un resultado esperado. Si se permite hablar al pueblo iraní a través de una figura mediadora se avanzará un paso más al final de la dictadura.
100.000 iraníes acudirán a mostrar su apoyo al que consideran su Shah, aunque él prefiere dejar las reclamaciones al trono a un lado, pues muchas veces ha asegurado que solo en elecciones y en un plebiscito el pueblo decidirá si desea su restauración. Como espectador que soy, sin que me lleven las pasiones, puedo decir que a diferencia de su padre el Príncipe es más moderado en cuanto a las ambiciones personales, es consciente de que el mundo es ahora diferente, que ya no se reina por derecho divino, pero si fuera Shah su figura podría ejercer la que ejerció el Rey Juan Carlos, un árbitro de cooperación y paz y convivencia entre diferentes facciones. Un símbolo apolítico pero nacional a su vez y de unidad. Reinaría pero no gobernaría, dependiendo eso sí que tipo de constitución se adoptase en el Irán del mañana.
Los iraníes en el exilio, en los que añado a algunas de mis amistades, aplauden el ejemplo de la Transición de 1978, queremos eso para Irán repiten. Sí, sin duda algunas es el mejor ejemplo, evitándose las fallidas que tuvieron Afganistán e Irak en 2001 y 2003.
Sea pues, en Múnich empezará todo. También empezó para España en 1962 cuando diferentes grupos y partidos políticos contrarios a Franco entre los que se contaban el PSOE, PCE y republicanos y monárquicos pactaron en esa misma ciudad una cooperación y dejando a un lado las trifulcas del 36 para que la futura Transición fuera sin sangre. Irán merece esa oportunidad igualmente, lo español es admirado en Irán, pese a hacerse de manera oculta, ya sea Lorca y sus obras, vino español, un tablao flamenco en un país donde el baile está censurado o la propia historia en la que se admira desde un desnudo de Tiziano a ver Águila Roja por un satélite ilegal. Sea pues también nuestra Transición ejemplo para la iraní y que ambos pueblos puedan un día abrazarse como iguales.
¡TODOS A MÚNICH PUES CON LA BANDERA ROJIGUALDA Y LA DEL LEÓN Y EL SOL!
