Un asturiano en la corte cubana de los Castro

Hace unos días en Matanzas, Cuba, rendían homenaje al asturiano José Ramón Fernández, “el Gallego Fernández”, artífice de la victoria cubana en el desembarco de Bahía Cochinos que en 1961 patrocinaron los norteamericanos para derribar a Fidel Castro; era el único oficial revolucionario de carrera militar y había sido purgado años antes y encarcelado por Batista por sus actividades contra el régimen. En la cárcel conoció a los Castro, supervivientes del inepto asalto al cuartel de Moncada en Santiago de Cuba, y se alineó con su movimiento, ocupando con la llegada de la victoria importantes cargos durante su larga existencia, 94 años, incluyendo la vicepresidencia del Consejo de ministros. Con su desaparición en 2019 parecía que el pabellón del Principado se arriaba para siempre en Cuba, pero no.

Es un cubano de origen gijonés el que parece llamado a reemplazarlo en esa inexistente y asturiana responsabilidad. Álvaro López Miera, actual jefe del Estado Mayor de las Fuerzas armadas cubanas es, con sus 77 años, uno de los “jóvenes” cuadros de la gerontocracia isleña llamados a formar parte del renovado politburó del Partido comunista cubano tras el congreso que éste desarrollará a mediados de este mes de abril y que puede significar el inicio de algo parecido a una transición. Ojalá.

Su padre fue Julio López Rendueles, destacado intelectual comunista gijonés que llegaría exilado a Cuba tras la guerra incivil para acabar afincado en Santiago donde se convierte en profesor de, entre otros futuros revolucionarios, Vilma Espin, la que sería esposa de Raúl Castro y clave para la entrada en la guerrilla, con solo 14 años, de Álvaro López Miera, que se desempeñaría como alfabetizador en el Puesto de Mando del Segundo Frente, dirigido por Raúl, sin desplegar en combate y, por lo tanto, sin ser responsable de la muerte de ningún cubano; algo muy importante para el futuro próximo del país.

En el congreso del partido comunista se producirá el retiro de la generación de los combatientes, empezando por Raúl. Díaz Canel, el actual presidente parece destinado a seguir dirigiendo el país y por parte del ejército, su ministro, Leopoldo Cintra Frías, 79, combatiente en la Sierra y, además, cooperante necesario para la acusación y fusilamiento del añorado general Arnaldo Ochoa, única figura en el 89 capaz de hacer sombra a los Castro, parece invalidado para liderar la transición, que tarde o temprano llegará, por el lado militar, hoy la institución más importante del país.

Álvaro López Miera puede representar perfectamente la figura española del General Gutiérrez Mellado en el gobierno de Adolfo Suarez pues reúne la legitimidad de la revolución, el valor probado en las guerras africanas donde desempeñó importantes responsabilidades y no tiene cuentas pendientes con el pueblo cubano, sin duda una apuesta segura para cumplir esa función. En unos días comprobaremos si un gijonés de origen sigue en la dirección de los asuntos cubanos.

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