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Moisés y la Pascua Judía, y su relación con la Semana Santa

Para entender dónde vivía el pueblo hebreo antes de su esclavitud en Egipto, debemos remontarnos a la región de Canaán; en la antigua Mesopotamia.

Antes de identificarse como «Judíos» en el sentido nacional, la tradición bíblica sitúa el Pueblo Hebreo en el origen de su patriarca, Abraham, en Ur; la actual Irak.

La mayor parte de la vida de los patriarcas (Abraham, Isaac y Jacob) transcurrió en la Tierra de Canaán (aproximadamente el territorio actual de Israel, Palestina, Jordania y Líbano).

El Pueblo Hebreo eran principalmente pastores seminómadas; vivían en tiendas y se desplazaban por diferentes regiones como Hebrón, Siquem y Betel.

El pueblo hebreo no entró en Egipto como esclavos, sino como inmigrantes debido a un largo periodo de hambruna en Canaán. Según el relato del Génesis; se establecieron en el noreste de Egipto en la región de Gosén, situada en el Delta del Nilo, buscando la protección de Josue que era Visir del Faraón. En este periodo inicial, gozaron de prosperidad y libertad, protegidos por la influencia de Josué, nieto de Abraham quien ocupaba un alto cargo en el gobierno egipcio. Pero al morir Josué y el Faraón todo cambió para el pueblo judío, el nuevo Faraón al ver que constituían un Pueblo muy numeroso y seguían llegando miles de personas; vio en ellos una futura amenaza, y los utilizó como mano de obra barata que derivó en esclavitud.

Muchos de nosotros vimos la película histórica de los 10 Mandamientos; y muchos también ignoran que la celebración de la Pascua empezó durante esta época. La historia de Moisés y la Pascua comienza cuando éste; es salvado de las aguas por la hermana del Faraón y le oculta que es un niño judío; éste se convierte en hermanastro de Ramsés hijo legítimo del Faraón que conspira contra su hermano Moisés por celos; hasta lograr que lo echen de Palacio por ser judío y no llevar sangre real. Moisés al enterarse de que es hebreo no se defiende y comprende por qué buscaba mejoras entre los esclavos y asume irse de Palacio para encontrar la redención de sus hermanos judíos que durante tantos años sufrían la esclavitud en el antiguo Egipto.

En esta película basada en la Biblia nos cuenta que el espíritu de Dios se aparece a Moisés en forma de zarza ardiente y le ordena presentarse al faraón para pedir la liberación del Pueblo Judío; Moisés atendiendo la petición de Dios se presenta ante el Faraón y le habla que el verdadero Dios en la tierra le envía para que el Faraón libere a los hebreos de la esclavitud.

La negativa del Faraón provoca que Dios le envíe diez plagas a Egipto, culminando con la plaga de la muerte de los primogénitos de Egipto que incluye al hijo del propio Faraón. Esta última acción hace que el Faraón ordene la salida inmediata de los miles de esclavos judíos que durante tantos años habían trabajado en colosales construcciones ordenadas por el Faraón y es ésta liberación la conocida Fiesta que cada año celebraba en la antigüedad el Pueblo hebreo conocida como Pésaj o Pascua Judía; marcando el nacimiento de la nación judía y su identidad como Pueblo. Pésaj significa «pasar por encima».

La noche antes de la salida conocida como Pésaj; Dios ordenó a Moisés que el pueblo hebreo matara a un cordero y que con la sangre de éste marcasen con sangre sus puertas; en todas las casas donde viviera un primogénito judío; para protegerlo de la Peste que Dios enviaría en la décima plaga.

Así es como el pueblo judío empezó a celebrar rememorando con esta noche en una cena especial; la salvación de los primogénitos conocida como la noche del Ceder, donde se recordaba la crueldad de la esclavitud y se consume matzá (pan sin levadura) para recordar la rapidez con la que salieron de Egipto, y se evitan alimentos leudados (jametz). Es una celebración de libertad, identidad y transmisión generacional de la historia, redención y comienzo del pueblo judío.

En el Antiguo Testamento vemos como el Pueblo hebreo celebraba la Pascua Judía como el paso de la esclavitud a la Libertad; una esclavitud que durante 400 años vivieron en Egipto para construir estos monumentos colosales a capricho de los Faraones; mientras que en el Nuevo Testamento dejamos atrás el poder de los Faraones Egipcios para adentrarnos en otra época histórica donde el Imperio romano era el que ejercía el Poder; condenando la rebeldía contra el Poder de Roma.

Cabe señalar que, en la Judea ocupada por los romanos, la festividad de la Pascua Judía era un momento de máxima tensión ya que exaltaban los ánimos de los judíos provocando revueltas y enfrentamientos de ahí que se reforzara esta zona con más legiones romanas; lo que obligaba a los gobernadores romanos como Poncio Pilato, a trasladarse a Jerusalén con estos refuerzos militares; hecho que provocó la condena a muerte de Jesús de Nazaret. A partir de aquí es donde se habla del testimonio de una nueva Pascua como festividad cristiana en la que se celebra la resurrección de Jesucristo. Cuando Jesús murió en la Cruz la Pascua cobró un significado más teológico; no solo en el pueblo judío sino en toda la cristiandad.

La salida del pueblo judío de Egipto se hizo un jueves; convirtiéndose siglos más tarde en Jueves Santo tras la condena de Jesús de Nazaret. La crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret ocurrió al día siguiente: un viernes al mediodía y este hecho fue instaurado por los católicos como Viernes Santo.

Entre los cristianos la Pascua se transforma en la celebración de la Semana Santa que se conmemora anualmente como la más importante para la Iglesia Católica; en ella se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús como verdadero Hijo de Dios. No es solo un recordatorio histórico, sino un tiempo de profunda reflexión y oración para la Iglesia católica. La Semana Santa empieza con el:

El Domingo de Ramos que es cuando Jesús llega a Jerusalén y es recibido por el pueblo judío con palmitos y ramos de olivos; este hecho marca el inicio oficial de la Semana Santa para toda la Iglesia Católica.

El Miércoles Santo se conoce como el “Día de la Traición” no confundir con el Miércoles de Ceniza que marca el inicio de la Cuaresma: que son los 40 días previos al inicio de la Semana Santa. Por el contrario, el Miércoles Santo, es el día que Judá vende a Jesús por 30 monedas.

El Jueves Santo se conmemora la Institución de la Eucaristía por la celebración de la Última Cena en ella; Jesús lava los pies a sus discípulos; un gesto que simboliza la humildad y el servicio.

En el Viernes Santo representa un momento de recogimiento espiritual; se recuerda la Pasión y Muerte de Jesús es el único día del año que no se celebra la Eucaristía; es un día de silencio, dolo y abstinencia.

El Sábado Santo es un día de luto, en el que se recuerda la Soledad de la Virgen María, quien, tras ver a su hijo crucificado y muerto permanece en la fe, junto a su hijo. Durante el día está prohibido celebrar Misas, bodas, bautizos etc.

Por la noche se celebra la Vigilia Pascual; donde se celebra la Eucaristía de la Resurrección recordando el paso de la muerte a la vida, para ello se enciende el Cirio Pascual, representando a Cristo resucitado como Luz del mundo.

Y finaliza con el Domingo de Resurrección que es un día alegre para la Iglesia Católica al celebrar la vida eterna; porque Cristo ha vencido a la muerte, lo cual es la base de la Fe cristiana.

En resumen, la Semana Santa para un católico es el triunfo de la Vida sobre la muerte a través del sacrificio de Jesús. Él nos enseñó que hay vida después de la muerte y que con su muerte nos liberó del pecado original como herida espiritual heredada; mostrándonos el camino de la vida eterna.


Manuel de Caso

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