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LA COLUMNA DE MADAME DE STAËL 140426

´´Los hombres se proponen a creer que lo que es seguirá siendo´´

Madame de Staël

Como bien os dije, queridos y amados lectores, el teatrillo de Islamabad terminó con cada intéprete yéndose a casa sin acuerdo y sin victoria. Predije que era del todo imposible que algo positivo saliera de una reunión en la que ni siquiera se vieron las caras los representantes de U.S.A y del Régimen islamofascista de Teherán, a través de intérpretes y delegados fue la reunión. Resumen breve, un teatrillo de barrio barato, ni siquiera digno de una escena de Al Pacino en el Padrino fue, por añadir una nota cómica a esta situación tan lamentable.

Quiero que ahora se fijen en la frase de la Baronesa, porque es la adecuada para este contexto. Los que llevaron a la república islámica al poder hace 47 años creen que seguirá existiendo porque tienen la fuerza bruta, pero siempre falla algo, que por mínimo que sea, acaba por ser la llave de los acontecimientos imposibles a ser evitados y ese fallo condena a caer a los soberbios de sus tronos.

En Irán un 99% no ayuna, no guarda el Ramadán, no reza, no participa en los festejos del régimen, solo lo hace un 2%. Testigos que viajaron a Irán antes del conflicto mostraron luego en sus redes un Teherán secreto, donde corre el alcohol, la moda libre y las relaciones LGTBI, un Teherán durmiente pero que pronto resurgirá.

Islamabad ha sido una farsa auténtica, pero no así Estocolmo ni su parlamento. Ayer mismo El Príncipe Reza se dirigió a los suecos y a la diáspora sueco-iraní para convencer al mundo de que solo una transición es el camino a elegir ahora mismo. Es grande la amistad que unió antaño a la familia real sueca con la imperial iraní a raíz de los viajes del Shah y la Emperatriz en los años 60 y 70 y tras la revolución de 1979, el país acogió a un buen número de refugiados iraníes, que han podido aportar a la sociedad de este reino de los fiordos el calor de la cultura iraní, muy respetada entre ambos.

Bajo la lluvia incesante de gritos pronunciando Reza Ciro nuestro Rey y aplausos el hijo del Shah pronunció en su discurso que el destino de Irán no se decidirá en una capital extranjera, sino en Teherán. Me alegro que haya sido Estocolmo, porque irónicamente hace 206 años Madame de Staël hizo parada en la capital sueca en su huída a Londres. Tras cruzar media Europa huyendo de Napoleón y haber pasado por Viena, Kiev, Moscú y San Petersburgo en donde el Zar Alejandro I la recibió como a una embajadora de Francia de Staël se reunió en Suecia con el General Bernadotte, mariscal del Imperio Francés y fan de la revolución, pero que viendo los abusos de Bonaparte se pasó al bando aliado. En aquella reunión la Baronesa y el General compartieron secretos de estado, entre ellos la posible invasión de Francia, viendo que Napoleón retrocedía a causa del frío ruso. Aunque el General era enemigo de las monarquías la Baronesa lo vio como un posible nuevo rey para Francia, dado que ella no compartía la vuelta de Luis XVIII. Germaine de Staël abandonó poco después Estocolmo pero no sin dejar referencias a Carlos XIII sobre la candidatura de Bernadotte al trono francés.

No, al final fue Luis XVIII quien reinó en Francia tras el final de Napoleón, pero ironías de la vida, el amigo de la Baronesa se convirtió pocos años después en el nuevo Rey de Suecia y cuya dinastía es la actual reinante. Tras su muerte se encontró un curioso tatuaje grabado en su cuerpo que decía: «Mort aux rois» (Muerte a los reyes) de sus tiempos revolucionarios.

Si aporto este dato y lo enmarco dentro de la situación iraní es porque Reza Ciro es ahora mismo un embajador auténtico de Irán, moviéndose por Europa y hasta en el mismo infierno si hiciera falta. Otra similitud compartida es que tanto la familia real sueca como la imperial iraní descienden de militares elegidos por los parlamentos de sus países para reinar. Así ocurrió con Bernadotte en 1814 que pasó a ser Carlos XIV de Suecia y en 1925 con Reza Khan que pasó a ser Reza Shah I de Irán.

El Príncipe Reza no hace campaña por un trono ni por la vuelta de la dinastía, lo hace para que Europa despierte y dé la espalda a la teocracia jomeinista como en su día hizo Madame de Staël contra la autocracia bonapartista. Suecia será solo el comienzo de algo nuevo por venir como lo fue para Francia igualmente. La historia es caprichosa pero también clemente.

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