En la sobria majestuosidad de la Residencia Militar «El Alcázar» de Madrid, el pasado 19 de junio de 2026, la sociedad civil española volvió a demostrar que el pulso institucional de la nación late con vigor en torno a la Corona. Bajo el amparo de la Hermandad Nacional Monárquica de España (HNME), se conmemoró el XII Aniversario de la Proclamación de S.M. el Rey Felipe VI. En un escenario de «días convulsos» y fragmentación política, este encuentro no fue una mera celebración efímera, sino un solemne acto de reafirmación de la Monarquía Parlamentaria como el baluarte de estabilidad y concordia que garantiza la permanencia del Estado frente a la contingencia de los gobiernos.
La vitalidad de una institución se mide por su capacidad de atraer a las nuevas generaciones y expandir su base social. Lo que en 1961 nació bajo circunstancias complejas como la «Hermandad del Maestrazgo» en Tarragona —donde los gritos de «¡Viva el Rey!» desafiaban el silencio de los plenos municipales— se ha transformado hoy en una estructura nacional de innegable relevancia. El crecimiento de la HNME es testimonio de un fenómeno estratégico: en pocos años, la asistencia ha pasado de 40 a más de 160 profesionales y ciudadanos comprometidos, un incremento del 300% que certifica el reasentamiento del sentimiento monárquico en la sociedad civil.
Bajo la dirección del secretario general, D. Daniel García Riol, se formalizó la integración de 33 nuevos afiliados. Tras el juramento de lealtad a la Corona, se procedió a la entrega de las distinciones que marcan el ingreso en la corporación: diplomas de grado y carnets: Acreditación de pertenencia de pleno derecho; insignias de Caballero: Placas de pecho y miniaturas de honor y distinciones de Dama: Lazos de dama y dama comendadora.
El presidente nacional, D. José Fernández, subrayó en su alocución la naturaleza apolítica de la Hermandad. Definió la figura del Rey como una institución «neutra» y «de todos los españoles», un punto de equilibrio indispensable que vertebra la nación y protege la continuidad histórica por encima de las disputas partidistas.
La cena de gala escenificó la capilaridad nacional de la Hermandad, reuniendo a delegaciones de Valencia —la más numerosa en esta edición—, Baleares, Galicia, Murcia, Toledo, Tarragona, Andalucía y otras. La presencia de D. Francisco López Becerra, Duque de Maqueda, y de los representantes de los 12 Linajes de Soria, aportó el peso de la tradición nobiliaria a un evento que respira modernidad.
La dimensión espiritual y literaria fue conducida por el Coronel Capellán, jubilado, D. Manuel Redondo, quien bendijo la mesa tras declamar un ingenioso acróstico doble dedicado a «Majestades» y a la «Hermandad», elevando el servicio a la Patria como el valor supremo de la jornada.
El momento de mayor trascendencia intelectual se alcanzó con dos intervenciones que validaron la Corona desde el rigor científico y la ejemplaridad humana:
La visión de Javier Fernández: Ganador del concurso «¿Qué es un rey para ti?», el joven estudiante —hijo de una periodista que trabajó en la cooperación en el Congo— ofreció un testimonio de inclusión. Con sus «genes congoleños» como bandera, definió a Felipe VI como un «punto de encuentro» para la diversidad española. Su relato sobre la cercanía real en las inundaciones de Valencia conmovió al auditorio, destacando la «ejemplaridad humana» del Monarca que empatiza con el dolor del pueblo.
La lección de D. Miguel Cecilio Botella López: El catedrático de antropología forense y Gran Cruz a la Lealtad Monárquica ofreció una lección de rigor histórico. «Los huesos dicen la verdad», afirmó tras detallar sus estudios sobre los Reyes de la Corona de Aragón. Denunció las «historias reinventadas» con ejemplos impactantes: desde la tumba «bicéfala» de Jaime I en Poblet —reconstruida erróneamente en los años 50— hasta la momia del Príncipe de Viana, un «collage» de tres cuerpos distintos diseñado para satisfacer mitos políticos. Su mensaje fue claro: la ciencia es el último baluarte contra la mentira ideologizada.
Defensa del hispanismo: Se reconoció a Dña. Sonia Valenzuela Van Moock-Chaves, por su tesis sobre Fray Junípero Serra, destacando su lucha contra la «Leyenda Negra» y la importancia de restituir la verdad sobre la labor española en América.
En el mismo acto se distinguió con diploma y cuadro conmemorativo a diferentes socios que han cumplido más de diez años como miembros de la HNME. También se impusieron las Medallas, las Encomiendas y Grandes Cruces al mérito, a aquellos miembros merecedoras de las mismas.
La jornada concluyó con el vibrante brindis de D. Álvaro Almagro Colorado como miembro de los RRTT de España, quien llamó a una «reconquista de los valores humanos y la ética» ante los acordes del Himno Nacional. Con la mirada puesta en el 65 aniversario que la Hermandad celebrará en octubre, la HNME se proyecta hacia el futuro como una institución inquebrantable, custodiando con honor el legado de S.M. el Rey y la unidad de España.
