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Actualidad cubana

Cuando el turista sale por vez primera a pasear por la Habana Vieja, habitualmente por las calles que el gobierno de la ciudad ha ido recuperando y acicalando para el solaz, y engaño habría que añadir, de esos visitantes foráneos, puesto que en muchos casos la calle que discurre paralela es una autentica imagen de desolación; el “yuma” percibe en algunas de las esquinas un viejecito decrépito que le ofrece a la venta el último número del Granma, el órgano de difusión y adoctrinamiento del Partido comunista cubano. Se lo vende al precio que marca el periodiquillo, apenas una hoja parroquial de ocho hojas, con la salvedad de que él lo compra en pesos cubanos y lo vende en pesos convertibles al turista, es decir una ganancia de 24 veces que es/era el cambio entre las dos monedas. El vejete comerá bien ese día y el turista se va contento con el Granma para su país. Algunos números antiguos y señalados son vendidos en el mercado de libro viejo de la Plaza de Armas por un buen puñado de dólares.

El Granma responde a lo que uno espera de semejante artilugio en un país totalitario, de dictadura feroz, al que sólo defienden hoy cuatro comunistas trasnochados, o interesados, como los españoles que han acudido la pasada semana a validar las elecciones de Ortega en Nicaragua ¡Qué vergüenza¡ Hoy, víspera de la gran manifestación cívica convocada en Cuba por la disidencia, y prohibida por el régimen, no he podido resistir la tentación de echarle un vistazo y me encuentro con que la primera página se dedica a prohibir, desde la glosa a los “versos sencillos” de Martí, la venta y exhibición de rosas y sabanas blancas. Exactamente los símbolos que se ha pedido que luzcan los manifestantes. Ese es el nivel de este nuevo feudalismo instaurado por los Castro, y este es el régimen que los que se llaman progresistas en España se excusan de condenar y respaldan con su silencio cómplice. Ye lo que hay.

Hoy existen diversos medios digitales para seguir la realidad cubana, unos mejor que otros, unos más infiltrados que otros, pero que son, sin duda, mucho más precisos que el Granma. A mí me gusta 14ymedio, antes llamado Generación Y, y a través de sus ojos y teclados, y mi experiencia de antiguo vecino de La Habana, voy haciéndome una idea de cómo van las cosas por allí. Y van de mal en peor, como marcan y denuncian las cifras de balseros que la guardia costera yanqui detiene antes de llegar a la Florida,  o como apuntan los que mueren atravesando el Darien, o los que llegan a la hoy impenetrable frontera mejicana. En los paraísos comunistas, y hoy lo vemos en Hispanoamérica, se vota con los pies, escapando, o intentándolo, al precio que sea preciso pagar.   

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