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5 de diciembre de 2022

El Monárquico

La Revista Digital de la HNME

Algo se mueve en Irán

3 minutos de lectura

Mahsa Amini murió hace ya una semana, después de que la policía de la moral, brazo ejecutor de la República Islámica, junto a la VEVAK, su policía secreta desde 1979, le propinara una brutal paliza por negarse a llevar el velo bien puesto. La chispa ha estallado y con ello el incendio.

Como ya ocurrió con Navid Afkari, Alí Reza Fazeli Monfared y tantos otros, Mahsa Amini se ha convertido tristemente en otra víctima de la sangrienta dictadura que ni vive ni deja vivir a los iraníes como ellos querrían, simplemente porque no se les pregunta. Deben callar y funcionar como autómatas, por voluntad divina del Ayatolá Jamenei, Líder Supremo de Irán y sucesor del execrable Jomeini desde su muerte en 1989.

Más de 80 ciudades por todo el país se ha levantado contra el régimen, impulsadas por una fuerza superior a la divina me atrevo a decir, la de una sociedad que está harta de como le dicen otros a que dios rezar, a que país odiar y admirar, a que autor leer, y a quien matar, porque así se les ordena desde la Revolución islámica que acabó con casi 20 años de avances y desarrollo para un país que podría haber sido la New York de Oriente Medio, sin olvidar sus raíces ancestrales persas y zoroastristas.

Mi buen amigo el Señor X, iraní exiliado desde 2003, siempre ha condenado el Islam en Irán, en parte no le falta razón, el Islam invadió Oriente, y en Irán, donde la convivencia fue siempre el sello de identidad de la gran mayoría de la población, fue arrancado en 1979, para sustituirlo por el sello del fanatismo y el radicalismo, pues así iba impregnada la mirada de Jomeini, siempre la estuvo, y sus sucesores no iban a quedarse cortos.

Jamenei por fortuna no es eterno, se muere de hecho, aquejado de un cáncer de próstata desde 2009 se le suma ahora uno de estómago, del que recientemente le operaron. Fuentes contrarias al régimen aseguran que estuvo a punto demorir de un infarto, pero que le fue transplantado el corazón sano de un chico, al que habían matado para así poder implantárselo. De ser cierto estamos ante un ser que espero, cuando le llegue la hora, esta sea de todo menos rápida. Marg-Bar Dictator-Muerte al dictador, así gritan en 80 ciudades de Irán, y lo mejor es que no consiguen que disminuyan estas, sino que crezcan en apoyos a los iraníes que ahora luchan en las calles y se manifiestan frente a las embajadas en Europa. La UE y sus países deberían de cortar toda relación con ese país y dejarlo solo, solo así se vence a una dictadura y apoyar a los que desean un cambio. El auténtico Irán está en sus gentes exiliadas y que luchan ahora, no en esos barbudos fanáticos.

Mi deseo absoluto es que Irán cuando sea libre, pueda seguir donde lo dejó en 1979. Desarrollarse, avanzar y que haya sitio para todos. Es lo único que deseo. En cuanto al sistema de gobierno, solo lo pueden decidir los iraníes en un referéndum y elecciones democráticas. Confío en que pronto la antigua bandera, la del León y el Sol, que fue símbolo de los antiguos monarcas persas, ondee de nuevo en cada rincón del bello país donde antaño hubo un imperio de la tolerancia religiosa y convivencia cultural. Amén.

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