Sus dedos de pluma-la puerta entornada-

aletean al aire por si hubiera agua;
en Sol bautizados
vuelven a la casa. 

Abierta la puerta, 
su nariz escapa; 
hociquea el aire 
y no encuentra nada 
entre los aromas 
capaz de alarmarla. 

Ojos entornados 
sacan de la casa 
penumbras calientes 
y puertas cerradas; 
la noche les hunde 
luces como lanzas;

no, no sienten miedo,
no les amenazan
los destellos blancos
ni las sombras largas
ni el fugaz desfile
de serenas manchas. 

En el interior 
se abren como playas 
sus lacios oídos 
a una mar en calma; 
el roncar del viento 
mece la ventana.

Más allá del aire,
la mar traspasada,
detrás de la noche,
el silencio acaba.
Una nauseabunda
lluvia se desata. 
  
Su boca sin líneas, 
su cráneo sin cara, 
sus brazos hendidos, 
sus piernas taladas, 
del umbral de mármol 
vuelven a la casa. 

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Ramón Ataz
Poeta murciano
Miembro de la Asociación Poético-Cultural Alaire, que falleció el 6 de mayo de 2013, a los 47 años.



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