El árbol

El árbol

El árbol donde se cobijan las almas,
donde se da la sombra
durante el disfrute del verano.


El árbol frondoso invita a sentarse
y le hablas como si de un confesor se tratase,
como si fuera parte de ti,
sintiendo un descanso cuando lo haces.


¡Árbol de mis alegrías y de mis penas!
Pongo en ti una señal, una flecha,
un recuerdo solo para mí.


Lo importante es que mi alma
 deseosa, descansa de recuerdos vividos
y de tristeza que dejaron en mis ojos...


Lágrimas perdidas de aquel mirar
sin aliento, recuerdos y tristezas
en un total desencuentro.
Cada día

Cada día

Cada día pongo en tu boca
el elixir de la pasión,
que se revuelve en la mía
cuando lo pruebo yo.
Tengo una estrella
en el firmamento
que nace cuando la miro,
parpadea y también me mira,
¡gracia que tengo yo!
Mis sueños siembran en la tierra
-tierra seca y árida-
pues necesitan agua y sol,
yo miro al cielo
y el cielo me sonríe,
ya tengo el agua y el sol.
Siento latidos en tu pecho,
latidos de mi corazón
que laten gozosos,
unidos por la sed de tu amor.

Verde esmeralda

El verde es gala y ornato
de los árboles en primavera.
Las esmeraldas son verdes,
verde el color del que espera
y las olas del mar son verdes
como lo es el laurel de los poetas.
Tus ojos son verdes,
de color esmeralda sean.
Que parecen tus pupilas húmedas
verdes e inquietas tempranas
porque son niñas de tus ojos verdes
como broches de esmeralda
y oro que un blanco armiño sujetan.

«Vivo sin vivir en mí»

Vivo sin vivir en mí
-decía Santa Teresa de Jesús-,
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.

Le pregunté un día a mi conciencia
si el motivo de vivir era la alegría
de estar enamorada.
Y ella me contestó
que si tenía motivo para vivir,
razones tendría.


La alegría es mi himno,
mi sonrisa nace sola
y yo, amorosa, miro al cielo.


La tristeza es no estar contigo,
mi desencanto es no vivir contigo,
y así moriría sin vivir.

He aprendido

He aprendido que nadie es perfecto hasta que te enamoras.
He aprendido que la vida es dura pero yo lo soy más.
He aprendido que las oportunidades nunca se pierden, alguien tomará la que dejaste pasar.
He aprendido que debo mantener mis palabras tiernas, porque quizás mañana las tendré que tragar.
He aprendido que es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de una espada.
He aprendido que todos quieren vivir en la cima de la montaña, pero la felicidad la obtienes mientras escalas.
He aprendido que el amor, y no el tiempo, cierra todas las heridas. 
He aprendido que ignorar la realidad no la cambia.
He aprendido que bajo la coraza más dura hay alguien que quiere ser apreciado y amado.
He aprendido que el Creador no lo hizo todo en un día. 
QUE ME HACE PENSAR QUE YO PUEDO.

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