«Vivo sin vivir en mí»

Vivo sin vivir en mí
-decía Santa Teresa de Jesús-,
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.

Le pregunté un día a mi conciencia
si el motivo de vivir era la alegría
de estar enamorada.
Y ella me contestó
que si tenía motivo para vivir,
razones tendría.


La alegría es mi himno,
mi sonrisa nace sola
y yo, amorosa, miro al cielo.


La tristeza es no estar contigo,
mi desencanto es no vivir contigo,
y así moriría sin vivir.