Lograr una idea de nuestra propia imagen es siempre una tarea de gran dificultad. En general somos demasiado duros o insufriblemente narcisistas con lo que vemos en el espejo, es difícil juzgarnos con objetividad; supongo que es natural. Una solución es buscar la imagen que los “otros” tienen de nosotros y esto, cuando se consigue, hay que leerlo también con cuidado pues su percepción vendrá tamizada por la mayor simpatía o aversión hacia nosotros. Una solución es encontrar el parecer de alguien alejado, alguien a quien se le pueda suponer una buena dosis de objetividad.

En política sucede algo parecido. En clave nacional es poco menos que imposible encontrar opiniones que no estén sometidas a la tiranía de la ideología. En los tiempos de aflicción que sufrimos en España esto se puede observar especialmente. Las últimas elecciones nos dejaron un panorama político terriblemente fragmentado y polarizado que dio como resultado el primer gobierno socio comunista desde los años de la Guerra Incivil; un gobierno tensionado al límite desde lo interno y extorsionado sistemáticamente por los separatistas.

Parecía desde el inicio que la gestión del Ejecutivo se abocaba a una etapa de particular dificultad que daría como resultado una vida breve. Nadie podía imaginar la llegada de una crisis mundial en forma de pandemia que está poniendo a prueba a todos los países del mundo, casi sin excepción, en relación con la gestión sanitaria de la misma. Una crisis sanitaria que abocará a un nuevo y terrible hundimiento económico cuando nuestro país aún no había terminado de salir del anterior.

A estas alturas de la lista de muertos casi todo el mundo tiene formada su opinión sobre el gobierno de su país; nosotros también, y las opiniones individuales viene marcadas por el personal sesgo con el que cada uno de nosotros enfocamos la interpretación de la política de nuestro país. Pero se pueden buscar elementos externos que nos ayuden a opinar, que haberlos haylos.

En el campo de la métrica internacional dos elementos nos dan idea de lo que aquí, en España, sucede. Campeón mundial de muertos por millón de habitantes, las comparaciones estadísticas sobre las series de defunciones de los últimos años hacen pensar que la cuenta sea mucho mayor que la oficial, y peor país en la gestión de la crisis entre ochenta estudiados según un trabajo llevado a cabo en Australia. Elementos para hacernos pensar, pero que cada uno es libre de interpretar.

Esta mañana me ha llegado la fotografía de un recorte de periódico. Una tribuna de opinión que tras la obligada búsqueda en internet pude identificar como perteneciente a Ines Aizpun, subdirectora del DiarioLibre, diario escrito de Puerto Plata, segunda ciudad de Puerto Rico, “10 lecciones que va dejando el coronavirus” era el título. En ella la autora repasa una serie de efectos de la crisis sobre la vida de su país, pero llaman la atención la primera y la última por ser de carácter internacional.

En la primera da por hecho que vista la virulencia del virus las cifras aportadas por China tienen que ser forzosamente falsas algo que, por otra parte, piensa la mayor parte de mundo, incluidos muchos chinos. En la decima dice que “Podía ser peor, imaginen todo esto y además tener a Pedro Sánchez como presidente de gobierno”. ¡Sin comentarios¡ 

https://www.diariolibre.com/opinion/am/10-lecciones-que-va-dejando-el-coronavirus-ID18392785

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