Doctor Felipe VI

Y que antes de ser doctor, fue alumno y el alumno luego se convirtió en maestro, y el maestro en doctor. Y así lo demostró Su Majestad cuando esta semana salió en TVE para dar su apoyo a todos los españoles, sin distinción de religión, sexo o clase social. Se dirigió incluso a aquellos que reniegan de él. Ese mensaje nos ha unido y mantenido, y deberá mantenernos fuertes, ante esta horrible crisis que golpea al mundo.

Pero venceremos al COVI19, a ese mortífero enemigo invisible.  Pero es repugnante que en tiempos de estar unidos haya otros agentes patógenos que intentan herir y hacer enfermar de la misma manera a la sociedad española, me refiero a las caceroladas que el execrable Vice-Presidente dio luz verde, aunque tratara de ocultarlo, a eso sumamos que el Gobierno no haya sido capaz de dar a conocer la verdadera situación. Sin embargo, quien siembra vientos recoge tempestades y las caceroladas fueron mayores contra el gobierno que contra el Mensaje de Su Majestad tan solo dos noches después.

Felipe VI no será un doctor de medicina, pero si es un doctor de apoyo moral, psicológico y ante todo de unidad.  En esto tiempos tan duros en que el ser humano está siendo puesto a prueba y al límite de todas sus capacidades, el Rey ha mantenido la sangre fría, la cabeza serena y el espíritu estoico; a la vez que es capaz de sentir el mismo dolor que sentimos todos, acompañados de la incertidumbre de ¿Cuándo acabará esto ¿Cómo afectará al futuro de la humanidad esta desgracia? En el Rey, pero también en nosotros mismos debemos de encontrar equilibrio. Porque eso es lo que en el mensaje de Su Majestad se transmitió aquella noche.

Cuando veo la situación desde el encierro me recuerda a la crisis de la Edad Media, y la Peste Negra que en 4 años (1347-1351) mató a 125.000.000 de personas en todo el mundo. Era la Edad de las Tinieblas, y solo espero no vivir una igual, semejante fue la Gripe Española de 1918 que mató a 40.000.000.

 Así que hagamos caso y quedémonos en casa.