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OPINIÓN

El camarada homófobo

Conocemos con horror los crímenes de la Alemania Nazi, la Italia Fascista, la España Franquista e incluso los del Irán de Jomeini tras su victoria en la Revolución Iraní y una de esas víctimas fueron los homosexuales que eran tanto hombres como mujeres que solo querían amar y ser felices, pero el odio les arrebató esa oportunidad y eso queridos lectores, jamás puede repetirse de nuevo.

Hoy, a raíz de haber leído que el Rey de Bután ha despenalizado la homosexualidad en su país, lo cual aplaudo, he creído que ya era hora de que muchos conozcan que por el otro bando, el de la izquierda más ultra y no solo de la derecha o los fundamentalistas, también se cometieron crímenes. Los Padres de las grandes revoluciones del socialismo y el mundo soviético y sus aliados obreros también odiaban con una saña igual de abyecta que los regímenes fascistas. Aquí los tienen.

Marx ya dejó plasmado en sus obras que el burgués era de por sí un explotador y un vago y alguien adicto según él, a los placeres más pervertidos, y eso que los comunistas en la Revolución del 17 no solo violaron a mujeres sino también a niños, pero según Marx los homosexuales eran peores que los pederastas. Su seguidor más ferviente, Stalin, no dudó en mandar a los gulags a todos los que pudo arrestar dado que según él la homosexualidad era una práctica típica de la Rusia Imperial y debía ser eliminada, así fue como a los que Stalin llamaba burgueses viciosos se sumaron a las 88.000.000 de muertes que dejó tras de si al morir en 1953.

Pasemos ahora al camarada Mao que dejó 70.000.000 de muertos en su régimen de 27 años. Muchos homosexuales sufrieron la misma persecución que los contrarios al comunismo en China, ¿motivo? Había sido una práctica desde los tiempos de la Corte Imperial y también durante la I República China, sobre todo en los burdeles de Pekín y Shangai en donde el opio también campaba a sus anchas. Mao no dudó en mancharse las manos de sangre contra aquellos que según él eran unos pervertidos capitalistas y así fue.

Podemos decir que aunque la Revolución Cubana de 1959 acabó con la dictadura de Batista trajo la de Castro, que aún sigue, y aunque se acabó con un 90% de analfabetismo en la isla, la represión fue sanguinaria y ello incluyó a los homosexuales, cuya suerte dejaron tanto en manos de Fidel como del Che Guevara, pero ello no impide que muchos jóvenes idealistas los lleven hoy plasmados en sus camisetas e ignorando la represión homófoba que llevaron a cabo.

Salvador Allende, aunque gran político, tenía sus prejuicios y no dudó en ponerlos en conocimiento de la prensa pese a que durante su gobierno se realizó la primera marcha del movimiento de la diversidad y dándose la apertura de los primeros locales LGBT en los barrios obreros de Santiago y Valparaíso, pese a ello el presidente sostuvo que la homosexualidad era una enfermedad mental. Su sucesor, el dictador Pinochet, no tuvo reparos en reprimir a toda oposición incluyendo a la comunidad homosexual de Santiago de Chile sumándola a las 30.000 víctimas de la dictadura.

Ya conocen la historia. La homofobia no es solo algo típico de la derecha más radical, pero parece que a la izquierda más radical se le ha pasado por alto este detalle histórico, incluyendo a nuestro vicepresidente, quien es admirador de muchos de los camaradas aquí expuestos.

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