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EL DÍA DE CIRO II EL GRANDE

Fue la fiesta nacional de Irán hasta 1979 cuando la sustituyó el triunfo de la Revolución Islámica y el regreso del Ayatolá Jomeini desde el exilio, pero en los últimos años y desafiando la represión del régimen, los iraníes se han vuelto cada vez más hacia la figura del fundador y primer Shah del Imperio Persa, Ciro II el Grande, de quien ya he hablado en otros artículos.

La fiesta nacional se celebraba cada 28-29 de Octubre para conmemorar la entrada de Ciro en Babilonia y fue un hecho real, incluso relatado en la Biblia, sí, Ciro aparece en la Biblia como un Rey ungido por sus dioses y ungido por Yavhé. A continuación lo aclararemos.

Como bien sabrán fue el Rey Nabucodonosor II, creador de las famosas murallas de Babilonia y su bella puerta de Isthar y de los Jardines colgantes, una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo, quien arrasó Jerusalén y se llevó al pueblo judío cautivo a su imperio, un cautiverio y exilio que durarían 50 años al menos.

Entre los cautivos estaba el famoso Profeta Daniel quien junto a otros tres jóvenes llamados Ananías, Misael, y Azarías entraron al servicio de la corte. Sucedió entonces que estos 3 jóvenes se negaron a adorar una estatua de Nabucodonosor II hecha de oro, como si fuera un dios, pues para los judíos no había, ni habrá ni hay otro Dios que Yavhé y estos se negaron a arrodillarse ante la estatua del rey. Furioso Nabucodonosor II mandó que fueran quemados en una hoguera, pero el

fuego no les hizo nada, las llamas les lamían pero no les provocaban dolor ni quemadura alguna y ante semejante milagro el rey les perdonó la vida, pero humillado por Yavhé Nabucodonosor II perdió la razón y le sucedieron su yerno Nabonido y su nieto Baltasar ( que no tiene nada que ver con los 3 Reyes Magos de Oriente)

Durante una fiesta y orgía Baltasar cogió las copas de oro que habían pertenecido al Templo de Jerusalén, y que tras su destrucción habían ido a formar parte del tesoro imperial, bebiendo en ellas y brindando por los dioses del Imperio Babilónico. Habiendo profanado unas reliquias sagradas hubo un estruendo en la sala de los banquetes y apareció la mano de Yavhé que grabó a fuego las siguientes palabras:

MENE, MENE, TEQUEL, UFARSIN

Ha contado Dios tu reino y le ha puesto fin. Has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso.

Ha sido roto tu reino y dado a los medos y los persas

Aquella misma noche, 28 de octubre del 539 a.C, el ejército imperial de Ciro el Grande asaltó Babilonia, Nabonido se suicidó y Baltasar fue asesinado, dando comienzo el Imperio persa en la madrugada del 29 de octubre.

Una vez instalado en el trono Ciro II hizo llamar a Daniel y sabiendo que Daniel era un profeta con visiones, Ciro lo trató con sumo respeto y le pidió que colaborara con él, pero Daniel le pidió que una vez hubiera terminado sus servicios les diera la libertad a los judíos y les permitiera regresar a Jerusalén para reconstruirla y su templo también, igualmente pidió que los tesoros sagrados fueran devueltos. Ciro II el Grande cumplió su promesa y en el año 538 a.C los judíos regresaron a su tierra, amparados por la Ley de tolerancia religiosa que se recogió en el Cilindro de Ciro, que fue su principal ley y la primera Carta de los Derechos Humanos de la historia.

De ese modo y hasta 1979 entre el 28-29 de octubre se celebró este evento, hasta que se prohibió por Jomeini. Pero desde 2016 y en adelante los iraníes han ido cada vez más a la tumba de Ciro en Persépolis, a honrar su memoria, allí se cantaron himnos a favor del Imperio Persa, en contra del régimen islámico y hasta a favor de Ciro II y del hijo del último Shah, el Príncipe Reza Ciro. La tumba de Ciro adquiere en las noches un tono hermoso por la iluminación que posee, como queriendo decir que él sigue ahí velando por su pueblo, a la espera de que despierten para ser libres al fin.

El miedo se ha apoderado tanto de los viejos barbudos con turbante que en los últimos 4 años han desplegado un gran cordón policial para impedir el acceso a la tumba, pero la gente le está perdiendo el miedo al régimen y se atreven a plantarles cara, igual que los tres jóvenes Ananías, Misael, y Azarías que junto con Daniel y Ciro II el Grande son recordados y usados como un bastión de resistencia frente a la tiranía del fanatismo.

¡ Al pueblo de Irán y su Imperio, Feliz Día de Ciro el Grande!

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