Encallada

Encallada
en la orilla de la vida
me quedé
esperando tu regreso.

Paré el tiempo
y adormecí mis sueños
y solo al viento y a las olas
dejé acariciar mi cuerpo.

Han pasado los años
y el viento y las olas
dibujaron en mi cuerpo
tus caricias y tus besos,
marcando con el tiempo,
en mi cuerpo, las huellas
de esas caricias y esos besos,
que ya no han vuelto.

Intento con otras caricias,
con otros besos,
llenar sus huecos
pero el viento y las olas
enfurecidos,
no dejan tocar mi cuerpo.

... Y sigo, de nuevo,
en la orilla de mi vida,
encallada y triste,
esperando tu regreso.