Gracias, Majestad

No importa cuán estrecho sea el camino,
ni cuántos castigos lleve a mi espalda,
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.

He querido empezar el artículo este con el final del poema Invictus de William Ernest Henley, dado que he encontrado mucha similitud con estos versos de cara a la situación que nos ha tocado vivir en este último año y medio, porque después de 7 años de reinado S.M Felipe VI ha demostrado que él es y seguirá siendo el Rey. Nadie le dirá lo que debe hacer ni lo que no puede hacer, porque él sabe perfectamente cual es su lugar en la historia, aún cuando muchos han intentado y seguirán intentando arrebatarle ese derecho.

Ha habido miembros de este gobierno execrable que nos gobierna que han intentado usurpar un lugar que no les corresponde, creyéndose que pueden elegir por todos nosotros, pero que solo buscan su propio beneficio. Sin embargo, un Rey nunca hará eso, porque sabe que no solo debe ser nuestro embajador sino también el paladín de nuestra democracia, el guardián de los principios histórico-políticos que recoge nuestra constitución y el legado de la Transición que muchos pretenden adulterar con fórmulas anti-históricas y falsas. Que vuelvan esos mismos que han fracasado en su propósito la vista atrás, porque el pasado no volverá, es el futuro lo que nos toca y en ese futuro solo hay sitio para nosotros y nuestro Rey.

Monarquía significa gobierno de uno solo, cierto, pero, aunque no lo parezca es en realidad el gobierno de todos, porque todos estamos dentro de ese solo círculo, un círculo que gira y debe seguir girando en la misma dirección en la que empezó hace 46 años cuando salimos de la dictadura y avanzamos juntos en el mismo sentido y en la misma dirección, reconciliación de las dos Españas en una carta magna y una corona que todos llevamos. Somos por así decirlo una gran tripulación de barco que capitaneados por un hombre de firmes principios éticos e históricos nos ha sabido mantener a flote, pese a la cantidad de tormentas y arrecifes que nos han colocado en medio para intentar hacernos naufragar.

Aquí hago un llamamiento a que juntos defendamos la monarquía parlamentaria contra cualquier intento de modificarla con el único propósito de derribarla, entre ellos ese subterfugio de cambiar la Ley de Injurias a la Corona y el enaltecimiento del terrorismo y las ofensas religiosas en un Congreso que cada día que pasa se ve más ultrajado por los sin sentidos de quienes nos gobiernan. Ustedes no nos representan, solo el Rey.

Seguiremos juntos en ese barco, navegando y remando codo con codo y contra cualquier tormenta que nos intente hacer naufragar. Y al final, llegaremos a puerto.

Feliz 7 Aniversario a los españoles, gracias Majestad.

¡Viva el Rey y viva España!

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