Hoy martes 14 de abril de 2015, se cumplen 85 años de otro martes 14 de abril de 1931, día que el Rey Alfonso XIII dejaba España para no volver en vida. La Princesa Pilar de Borbón y Baviera, prima del Rey y testigo de excepción de la jornada vivida la relata al detalle.

Dice la Princesa Pilar de Borbón: «Excepto la Infanta Isabel, que estaba enferma, toda la Familia real fue a Palacio a despedirse del Rey. Don Alfonso se dirigió a las habitaciones del Príncipe de Asturias para decir adiós a su heredero, y se despidió luego particularmente de la Reina, de las Infantas Doña Beatriz y Doña María Cristina, y de los Infantes Don Jaime y Don Gonzalo. El Infante Don Juan no estaba presente pues había regresado ya a la Academia Naval de San Fernando, después de las vacaciones. (?) «

Continúa el relato S.A. Pilar de Borbón y Baviera diciendo «El Rey guardaba la más perfecta calma y serenidad; decía que, para evitar derramamiento de sangre y la guerra civil, tenía que salir de España en seguida. A fin de eludir presiones para que abdicase, la Reina y toda la Familia Real insistieron en que el Rey saliese sin ellos, y, puesto que no estaban en peligro inmediato, él consintió. Fue fortalecido en su decisión por el convencimiento de que si daba a los monárquicos veinticuatro horas para reorganizarse, sería inevitable el derramamiento de sangre. Cogidos completamente por sorpresa, estaban , por lo pronto, impotentes.»

Sigue el relato «El único momento en que dio señales de quebrarse la maravillosa calma de Don Alfonso, fue al pasar ante un retrato de su madre, la Reina María Cristina, saludándolo con la mano. Luego, se despidió de los alabarderos y de los miembros de la Familia Real, que se habían reunido en la escalera del lado oeste de la entrada, de incógnito, por el Campo del Moro. Redactó tranquilamente su último manifiesto, en el cual, como dijo después a un amigo, «expuse mi intenso deseo de evitar que derramase la sangre, y traté de expresar todo mi amor a nuestra querida España». (?)
Las luces de las puertas y ventanas de Palacio iluminaban los jardines en la noche templada. Se oían claramente los gritos de la multitud en la lejanía. Los que esperaban allí estaban rígidos u ocupados en cosas triviales, como solemos hacer en momentos de gran emoción contenida.»

«A las nueve menos cuarto el Rey salía para Cartagena acompañado por el Infante Don Alfonso de Orleáns y Borbón, el Duque de Miranda, el Almirante Don José Rivera y el señor Álvarez Canero, ministro de Marina. En un segundo coche iba un ayudante de cámara y el equipaje, reunido aprisa. Los dos coches se deslizaron por las sombrías profundidades de los reales jardines, dejaron éstos por la puerta sur, corrieron por el hermoso puente de Toledo sobre el Manzanares y tomaron, a la izquierda, la carretera del litoral»

«El Rey se había ido.»

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