La corona no hace al Rey,
es el Rey el que hace a la corona.
Y no ha de ser mejor persona,
la que brilla tanto como el oro de ley.
   El brillo de la realeza
lo da la casta y el honor,
la educación y la nobleza,
el amor a la patria, el tesón
y el servicio al pueblo como única certeza.
   La corona no hace al monarca
que cuando nace, al mundo desnudo viene
y solo una consigna del destino tiene,
a buen puerto su reino llevar como una barca.
   La corona del Rey es el símbolo de grandeza,
la corona es España, su reino,
que ha de amar y respetar con entereza
y ha de saber conducir en sus esfuerzos.
   El Rey hace a la corona,
cuando lleva al pueblo en sus entrañas,
cuando sabe ser primero entre iguales,
y cuando un grito en su mente, locura de amor enmaraña,
Majestad, por España…todo por España.

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