La corona no hace al Rey, es el Rey el que hace a la corona. Y no ha de ser mejor persona, la que brilla tanto como el oro de ley. El brillo de la realeza lo da la casta y el honor, la educación y la nobleza, el amor a la patria, el tesón y el servicio al pueblo como única certeza. La corona no hace al monarca que cuando nace, al mundo desnudo viene y solo una consigna del destino tiene, a buen puerto su reino llevar como una barca. La corona del Rey es el símbolo de grandeza, la corona es España, su reino, que ha de amar y respetar con entereza y ha de saber conducir en sus esfuerzos. El Rey hace a la corona, cuando lleva al pueblo en sus entrañas, cuando sabe ser primero entre iguales, y cuando un grito en su mente, locura de amor enmaraña, Majestad, por España…todo por España.