Ayer y hoy han estado votando los italianos; algunos lo hacían para renovar las asambleas regionales, y todos en el referéndum sobre el recorte de curules en las dos cámaras nacionales, de 630 a 400 en el caso de los diputados y de 315 a 200 en lo relativo al Senado. Cifras que pueden tener diferentes lecturas según como se quiera enfocar el asunto, algo que, por otra parte, compete exclusivamente a los italianos, pero sobre el que me atreveré a hacer una lectura personal.

La segunda jornada de votación finalizaba a las 14.00h de hoy y el voto afirmativo ha logrado casi un 70% de apoyos con un 54% de participación, aunque no era necesario el quórum en esta votación. Se puede decir que ha sido un completo éxito para los promotores de la votación, es decir, para el movimiento Cinque Stelle, uno de los partidos que apoya al actual gobierno y también uno de los grandes animadores del sistema político italiano de los últimos años.

Este movimiento nace a finales del año 2009 de la mano del cómico Beppe Grillo, proponiéndose desde el inicio como un revulsivo del sistema al que buscaba regenerar, tanto es así que en las elecciones de 2013, en las que logra representación, rechaza los 42 millones de euros que le correspondían en función de los escaños logrados; también rechazan parte del sueldo de sus representantes. La lucha contra la corrupción, el ecologismo y, al principio, el europeísmo, estaban en su credo. En los últimos tiempos, con el acceso al poder, parece que el brillo de los primeros tiempos comienza a apagarse. Y es que el poder, dicen, todo lo corrompe.

En España el movimiento conocido como los Indignados, hoy Podemos, pareció inspirarse en los 5Stelle italianos, aunque su auge y caída  muestra un desarrollo mucho más fulgurante.  En la actualidad, el regeneracionismo que proponía y prometía se observa y constata en los comportamientos políticos y personales de sus dirigentes, y en el constante deterioro de sus resultados electorales. Todo mucho más rápido que en Italia, como con la segunda ola del coronavirus.

A mí, lo confieso, me ha sorprendido el poco seguimiento informativo que el referéndum italiano ha tenido aquí. Con independencia de los resultados de las urnas, y del efecto que tendrá en el trabajo futuro de las cámaras italianas, que no alcanzo a ver si será positivo o no, mi lectura es que los italianos han dado un serio aviso a la clase política en general; les han dicho que están hartos de cómo el país va perdiendo fuelle mientras ellos juegan a hacer como que hacen, y lo han hecho con la primera oportunidad que se les ha ofrecido, con el referéndum. Aquí, creo, las cosas del común, la res-pública, llevan un similar camino hacia la decadencia y nuestros políticos harían bien poniendo sus barbas a remojar.

Versión en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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