MARÍA JOSÉ DE BÉLGICA, LA REINA VALIENTE

Fue la última Reina consorte de Italia, esposa de Humberto II y conocida como la Regina di maggio, la Reina de Mayo, dado que María José solo fue Reina un mes, del 9 de mayo al 12 de junio de 1946 cuando la monarquía se abolió por referéndum. En plena pandemia Italia ha celebrado estos 75 años de república, que sin embargo muchos historiadores sostienen que nació por un fraude electoral y que el voto monárquico fue mayoritario. Desgraciadamente, la Casa Real Italiana se había visto empañada al haber apoyado Víctor Manuel III a Mussolini, al que María José detestaba tanto como a Hitler.

De hecho, la Reina María José, y esto pocos lo saben, siempre estuvo en contra del fascismo y llegó a colaborar con la Resistencia. Creo que va siendo hora de que la conozcamos bien.

UNA PRINCESA LIBERAL

María José nació el 4 de agosto de 1906 en la Villa Osterrieth, Ostende, Reino de Bélgica. Era hija del Rey Alberto I y de la Reina Isabel Gabriela de Baviera, tuvo otro hermano que sería el futuro Leopoldo III. También fue sobrina nieta de Carlota, la última Emperatriz de México.

En 1914 al estallar la I Guerra Mundial María José fue mandada a Londres para ponerla a salvo de los bombardeos y combates. Regresó solo cuando esta terminó y mientras vivió en Inglaterra continuó con su educación.

Educada en una familia liberal y con inquietudes intelectuales desde niña, María José tuvo una férrea conciencia sobre el papel de la monarquía constitucional, en su fuero interno, María José adoptó una posición de sutil hostilidad al fascismo desde que llegó a Italia para casarse con el Príncipe Heredero Humberto. Parece ser que la pareja se amó de verdad y esos años fueron los más felices de la princesa. El matrimonio tuvo 4 hijos.

María Pía (1934)

Víctor Manuel (1934)

María Gabriela (1940)

María Beatriz (1943)

Como Princesa Heredera María José mantuvo un perfil alto en esos años. Los italianos no solo la admiraban por su belleza, estilo y elegancia, sino también porque era una mujer que decía lo que pensaba, y no ocultaba su desprecio a la dictadura fascista que gobernaba el país, llegando a amparar a opositores al régimen. María José llegó a advertir a su suegro Víctor Manuel III de que si Mussolini caía o arrastraba al país a la II Guerra Mundial la monarquía estaría en juego.

EL ÚNICO HOMBRE DE LA CASA REAL

Con el estallido de la II Guerra Mundial y la entrada en esta de Italia al lado de Alemania, María José no perdió el tiempo. En secreto se reunía con gente de la Resistencia Italiana, ayudando incluso a escapar a algunos de ellos, ganándose la antipatía de los fascistas, algo que a ella no le preocupaba. Entonces ocurrió la invasión de Bélgica por parte de Alemania, y mientras que las otras familias reales huían a Inglaterra y formaban gobiernos en el exilio, el hermano de María José, Leopoldo III, decidió quedarse en Bélgica, siendo arrestado por los nazis.

María José entonces viajó a Bruselas para intentar ver a su hermano, pero no podía acceder a él sin el permiso de Hitler, por lo que se reunió con este. Años más tarde, María José contó que si hubiera tenido una pistola en ese momento habría matado al dictador alemán, y durante la entrevista y pese a que sabía alemán María José hablaba en francés, solo para molestar a Hitler que necesitó un intérprete y cada vez que la Princesa insistía en ver a su hermano el dictador gritaba no una y otra vez haciendo que este al final saliera desquiciado de la reunión. María José había superado una prueba de fuego, pero jamás olvidó aquel momento tan desagradable. Su nieto, Emmanuelle Filiberto, le preguntó años más tarde siendo niño sobre aquel encuentro:

-Yaya ¿qué recuerdas de ese hombre?

Y ella le contestó que le sudaban las manos cada vez que hablaba con ella, mostrando un claro síntoma de desequilibrio mental.

En 1942 María José actuó como intermediaria secreta de los Aliados con la ayuda de Monseñor Giovanni Montini (futuro Papa Pablo VI) haciéndole llegar al Rey el mensaje de que si Italia rompía su alianza con el Eje, los Aliados tendría un trato favorable con ellos. Estas gestiones provocaron el disgusto del gobierno italiano y de la Familia Real, siendo María José enviada al norte del país junto con sus hijos, mientras se desarrollaba la invasión de los alemanes y de los Aliados al territorio italiano tras el Desembarco de Sicilia en 1943, tras el cual Víctor Manuel III ordenó arrestar a Mussolini mientras él y su familia huían al sur. Desgraciadamente el dictador italiano escapó y estableció en el norte un régimen títere de los alemanes, quedando Italia partida en dos.

María José fue mandada a Suiza con sus hijos, y como contaría Víctor Manuel años más tarde fue en ese momento cuando más miedo pasaron, pero su madre mantuvo la serenidad en todo momento, a riesgo de ser capturados por las SS cuando atravesaron la frontera. Una vez que sus hijos estuvieron a salvo María José volvió a Italia, asumiendo los riesgos. Durante este periodo, apoyó a los partisanos que luchaban contra los nazis en la Lombardía. Su conducta, abiertamente opositora al régimen fascista, a espaldas de su esposo, Humberto, fue descrita en palabras de un diplomático británico en el Vaticano en el sentido de que María José era “el único hombre de toda la Casa Real de Saboya”

LA REINA DE LOS 33 DÍAS

Al final Mussolini fue detenido y ejecutado por los partisanos el 28 de abril de 1945 y solo dos días más tarde Hitler se suicidó en su búnker de Berlín. Una semana más tarde Alemania se rindió al igual que Italia, acabando la II Guerra Mundial y pudiendo María José volver a Roma y reunirse con su esposo e hijos.

Habiendo quedado la reputación de los Saboya en muy mal lugar por haber apoyado a Mussolini, Víctor Manuel III abdicó en Humberto y María José en un desesperado intento por salvar la corona el 9 de mayo de 1946, en Nápoles, pero ya era demasiado tarde y en las calles se exigía un cambio de gobierno. Humberto II se metió de lleno en la campaña monárquica, pero el 2 de junio de 1946 el voto republicano fue mayoritario que el monárquico, tal y como predijo María José la caída de Mussolini arrastró a la corona con ella.

Sin embargo, a día de hoy el resultado sigue siendo discutido por muchos historiadores, quienes aseguran que hubo un fraude y no se contaron todos los votos del referéndum dado que en muchas zonas de Italia no se permitió acudir a todo el mundo a las urnas y la zona de Trieste al estar bajo ocupación aliada y al haberse declarado territorio libre no votó. Estos fueron los resultados.

República: 12.717.923 de votos

Monarquía: 10.719.284 de votos

Nulos/ Blancos: 1.498.136

Participación total: 28.005.449

Habiendo reinado solo 33 días María José y Humberto hubieron de exiliarse con su familia, abandonando Italia el 13 de junio de 1946 y estableciéndose en Portugal, en Cascais, aunque pasaron temporadas en Estoril en donde muchas familias reales vivían exiliadas. Muchos historiadores aseguran que María José no se implicó lo suficiente en la campaña monárquica y que en el fondo se sintió libre de haberse librado del lastre que suponía Italia, algo que a mi parecer no es creíble. El 18 de junio se proclamó oficialmente la República Italiana, pero sus presidentes no fueron recibidos por el Vaticano durante 15 años, dado que la Santa Sede defendió la teoría de que el referéndum fue amañado.

Ya en el exilio y siendo una reina sin corona y sin deberes María José se separó de Humberto, aunque nunca se divorciaron por su condición de católicos, y ella siguiendo la estela de su tía abuela Carlota se marchó a vivir a México, estableciéndose en Cuernavaca en donde se dedicó a la pintura y a proteger a jóvenes músicos.

Humberto II murió en el exilio en 1983 sin haber podido volver a Italia siéndole negado el permiso todas las veces que lo presentó. Curiosamente ese mismo año el parlamento italiano levantó la ley que prohibía a María José volver a Italia, pero ella no aceptó esa invitación formulada por el Primer Ministro alegando que no ingresaría a ese país si no se cambiaba la ley de la Constitución Política que prohibía el retorno de los varones descendientes del último rey al territorio italiano. Aseguró que solo podría volver permitiendo también a su único hijo varón.

María José murió en pleno trámite del cambio de aquella ley en un hospital de Ginebra, Suiza, el 27 de enero de 2001 a la edad de casi 95 años. Un año más tarde el gobierno de Italia levantó el exilio a la Familia Real regresando esta por primera vez en 56 años, el 23 de diciembre de 2002.

La última Reina de Italia descansa aún hoy en la Abadía de Hautecombe, en la Saboya Francesa, al lado de su esposo, sin que ninguno de los dos repose en suelo italiano. Un asunto que aún queda pendiente de resolver. Sin duda alguna, María José fue una reina valiente hasta el final.

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