sábado, abril 20, 2024

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Mi familia y el Emperador (Parte I)

Existen momentos de la historia que parecen haber sido sacados de novelas de aventuras e incluso de tragedias griegas. Pero muchas veces han existido, ese fue el ejemplo de Maximiliano y Carlota, los últimos emperadores de México. Llevaba tiempo queriendo hablar del tema, pero faltaba información, que ha sido aumentada gracias a la biografía recién publicada del historiador Edward Shawcross, «El último Emperador de México» pero enriquecida con un testimonio vivo de un descendiente directo de quienes formaron parte del séquito de Carlota y vivieron esa época. Hoy nos acompaña Carlos Saúl Gudiño López (foto debajo del título), 22 años y natural de la ciudad de Querétaro, donde el II Imperio libró su última batalla y donde Maximiliano fue fusilado. Descendiente de una familia con raíces francesas y españolas que se remontan a la época del Virreinato (1521-1821) Carlos nos aporta fotos e información de primera.

1.Muchas gracias Sr Gudiño López por haber accedido a esta entrevista. Me gustaría que empezara contándonos como surgió este interés suyo por el emperador Maximiliano.

C.S.G.L: Siempre, desde muy pequeño, me he considerado un aficionado nato a la historia. En especial desde niño me cautivó ese tema del que casi nunca se habla en las escuelas, todo sobre el II Imperio, sumamente fascinante, y de ahí que mi curiosidad no pare de crecer, porque tanto glamour hace que me interesase más a fondo.

2.¿Quién fue ese antepasado suyo que sirvió a la Emperatriz?

C.S.L.G: Por memoria familiar pude descubrir que tenía un antepasado que había servido en la corte. Se trataba de Doña María Isidra Lozada y Rojas, mi cuarta tatarabuela en grado ascendente, una dama con raíces españolas avecinada en la ciudad de Puebla desde su nacimiento y que emprendió un viaje para formar parte de aquella suntuosa corte.

Nació en un pueblecito de Puebla, concretamente San Martín Texmelucan, a finales de julio de 1809. Ella fue la primogénita del matrimonio entre Alberto Lozada y María Josefa Rojas, el primero era un militar castizo que sirvió en el regimiento de Tlaxcala, mientras que ella descendía directamente de caciques indios y conquistadores.

Al mismo tiempo por las venas de mi tatarabuela corría sangre española e indígena. Su propia abuela materna, Doña Gertrudis Morejón y Lázaro, era hija de un matrimonio de indios caciques de la misma región de Texmelucan. Por el lado paterno se pudieron apreciar raíces mestizas con gran influencia española. La familia Lozada siempre ocupó además un lugar relevante en la comunidad de Nativitas y era muy conocida en la parroquia.

3.¿ Cómo recibieron ella y su familia la intervención francesa en 1862 y la posterior proclamación del II Imperio Mexicano en 1863 mediante un plebiscito? ¿Cómo era la situación en aquella época en Ciudad de México? dado que el país estaba fragmentado por una guerra civil entre los juaristas y los conservadores que trajeron a Maximiliano ¿Qué papel jugó Doña María Isidra?

C.S.L.G: En primer lugar, para el tiempo en el que sucedió la Guerra de la Reforma (1857-1861) y la II Intervención (1862-1867) María Isidra ya era una viuda a cargo de su familia. Al ser hija única se mantuvo imparcial en la situación para no comprometerse de más.

Tenía conocidos en la Ciudad de México que le escribían para contarle las atrocidades que iban ocurriendo. Las interminables guerras y las noticias de desolación. Es en ese entonces cuando salió de Puebla y se mantuvo viviendo en la ciudad de San Pedro Cholula.

4.¿ Y viviendo en Puebla cómo es que acabó en la capital y sirviendo en la corte imperial de Chapultepec, siendo además dama de compañía de la Emperatriz Carlota?

C.S.L.G: A la llegada de los emperadores y al momento de planificar una corte se empezó a buscar a personas que cumplieran ciertos requisitos para un linaje ilustre, una persona preparada y que conociera su entorno. María Isidra tenía fuertes ventajas al ser la viuda de un alcalde de Zacapala e hija de un teniente de regimiento colonial, además se distinguió por su cultura y educación. Por lo que irremediablemente fue invitada a servir a los emperadores a principios de 1865.

5.¿Qué impresión le causaron Maximiliano y Carlota? México no había tenido emperador desde hacía 40 años. El primero fue Agustín de Iturbide y acabó fusilado. ¿Cómo fue para ella servir a dos príncipes que llegaban desde la otra punta del mundo y cuyo mundo, Europa, era apenas conocido? Carlota se distinguió por sus veladas y fiestas y su belleza. ¿Tuvieron buena relación ambas?

No convivió mucho con el emperador, le parecía un caballero gallardo, bien parecido, pero muy impulsivo. De Carlota tuvo una primera impresión notable, ella vio en ella a una mujer muy capaz y que buscaba su lugar en un país desconocido para ella, aunque no pudo evitar el cuestionamiento de las costumbres europeas que ambos monarcas traían para con la corte. Su relación fue siempre cordial y un ejemplo de la comunicación que debía llevar un monarca con sus allegados. Mientras Doña María Isidra estuvo en palacio siempre trató de velar por los intereses de la pareja imperial, limitándose a las tareas que le eran asignadas y no haciendo intromisión alguna en asuntos ajenos. Ese fue un gran distintivo entre ella y otras personas de la corte, que no siempre tenían un objetivo cordial a la hora de juzgar o señalar por la espalda.

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