26 de septiembre de 2021

Nadal X Emperador de Roma

La Roma eterna ve de nuevo al atleta por excelencia, nuestro Rafael Nadal agrandando su leyenda, sigue siendo el rey de la tierra y el emperador de Roma. El mallorquín se reencontró a Novak Djokovic en la reedición de la última final de Roland Garros, y lo hizo con una victoria épica (7-5, 1-6, 6-3) en uno de los mejores partidos del año. Nadal supo sufrir las acometidas del serbio en el inicio del primer set y sobrevivió tras la exhibición del número uno del segundo.

Roma se había ganado el privilegio de contar con la final deseada por todos los torneos. Nadal y Djokovic, los viejos, como había descrito a la pareja el propio Nole, vivirían su primer enfrentamiento del año en el Foro Itálico, de nuevo tierra batida como en su último precedente. La final de Roland Garros dibujó la última cita entre dos de los más grandes de la historia y en la Ciudad eterna se dilucidaría el ganador en el duelo número 57 entre ambos.

Con más épica en el relato que en la pista, Rafa Nadal siguió este pasado domingo alimentando su mito en la historia del deporte. No hay tenista como él. Igualado a Federer con 20 Grand Slams, el mallorquín ya es también el jugador con más títulos de Masters 1000, alcanzados los 36 de Djokovic tras su grandioso triunfo en el Foro Itálico de Roma.

La mayor rivalidad que ha habido nunca en la historia del tenis se apretó un poco más gracias al triunfo de Nadal, que recorta a 28-29 en sus duelos directos con Djokovic, al que las cinco horas en pista en la jornada del sábado le pasaron algo de factura en la final. Pero la leyenda numérica del de Manacor no concluye aquí. Ya son diez títulos en Roma, la cuarta plaza en la que Nadal suma dobles figuras en triunfos después de Roland Garros (13), Godó (12) y Montecarlo (11).

El duelo no comenzó bien para el de Manacor. Cedió su servicio a la primera ante un rival que había salido con un grado más de agresividad a la pista. Lo detectó rápido Nadal, que se corrigió enseguida, devolviendo el break de inmediato y después afinando con su servicio, que mantuvo con autoridad. El mallorquín desperdició su primera bola de rotura en el séptimo juego después de volver a tropezar con la línea como ante Zverev, poniendo a prueba sus tobillos. “¡Nos vamos a matar!”, le gritaba al árbitro Bernardes tras dirigir una mirada matadora a la línea. Salvado el percance, Nadal no falló en el penúltimo juego y aprovechó su segunda pelota de break para subir el 5-6 al marcador, que después confirmó con su servicio para anotarse la primera manga.

Nadal bajó enteros con su saque y se dejó más errores que dieron vida a Djokovic, pero el tercer set trajo de nuevo la versión más fiable del español. Nadal se defendió en un peligroso quinto juego y a continuación logró el ‘break’ que valía medio título. Se precipitó el de Belgrado en su momento y el de Manacor no falló, empatando de nuevo ambos en 36 Masters 1.000.

Sin embargo, el duelo de gigantes requería de mucha estrategia y saber leer cada momento. La cabeza de Nadal funcionó mejor que la del serbio, precipitado en demasía. La mejor versión en concentración y tenis, y ya nada iba a frenarlo. Los intentos de Djokovic fueron en vano ante un rival en trance, sobre todo con la derecha. Nadal había ganado nueve veces en Roma, que ya son diez después de un cierre magistral para una batalla épica.

GRANDE Nadal un atleta con corazón y cabeza, orgullo Español, Balear y Mallorquín, pero sobre todo una persona humilde y cercano para todos, eso lo hace si cabe más GRANDE.

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