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5 de diciembre de 2022

El Monárquico

La Revista Digital de la HNME

SARAJEVO 1992, UCRANIA 2022, LIBIA 2011, SIRIA 2011, YEMEN 2011, ETIOPÍA 2020, AFGANISTÁN 2021

3 minutos de lectura

Pido que al leer esto nunca olviden lo que aquí escribo. Hace ya 7 meses que estamos viviendo un hecho que jamás pensó ninguno de nosotros que tendría lugar en pleno 2022, una guerra y un genocidio, no puedo decirlo de otra forma. Rusia ha cruzado una línea roja, ha violado todos los principios de soberanía no solo en Ucrania y las zonas que ha invadido, también dentro ella, por tener a quien tiene, a un monstruo llamado Vladimir Putin , a quien sin embargo hasta los propios rusos están perdiendo el miedo, manifestándose no solo contra la invasión de Ucrania, también contra su gobierno déspota y totalitario y que ya se puede comparar con el del serbio Slobodan Milošević, apodado el Carnicero de los Balcanes.

Las imágenes que veo cada día en la televisión me recuerdan, tristemente, a las de Sarajevo en 1992.

Pero ahora, con el macabro hallazgo de 400 fosas comunes, es que no puedo ni siquiera hallar una palabra, de repente uno al ver estas atrocidades siente que se queda inerte por dentro, como si una parte de él muriera también en esa guerra. Los sicarios rusos no han tenido ni piedad de los niños, que se cuentan también en esas fosas, no tienen alma, matan por gusto, por poder, por imponer su ´´Aquí mando yo´´ aunque sea por el terror, esa arma que desgraciadamente nunca se pudre en la historia, ni siquiera en este siglo XXI.

Por fortuna, soy de los que creen que el mal siempre pierde, siempre, cueste lo que cueste. Confío en que Ucrania saldrá victoriosa en esta guerra, ahora que han recuperado 8.000 km de territorio de nada le servirá a Putin esos referéndums amañados para anexionarse un territorio que no le pertenece, comete el mismo error que Hitler en 1938 al anexionarse Austria y Checoslovaquia. Los locos nunca aprenderán de la historia, y como tal, esta los devorará.

Que la UE y la ONU no cierren los ojos ante esta cruel matanza que no solo está sufriendo un pueblo entero, sino también su cultura e idioma, pues todos, señores lectores, todos debemos de alzar la voz contra la injusticia, aún cuando la distancia sea larga. Pero hasta el más alto volumen de la voz humana calla a las armas.

Aprovecho aquí mismo para recordar a la ONU y la UE que esta no es la única guerra que hay, porque desgraciadamente cada vez que estalla un nuevo conflicto, se olvidan de los demás, como por desgracia ha pasado con Libia, Siria, Yemen, Etiopía y Afganistán donde el terror campa a sus anchas, donde la hambruna se cobra vidas cuando no lo hacen las bombas o la represión dictatorial.

Se han olvidado de las gentes que pidieron ayuda, han olvidado que en Siria sigue habiendo gente que pide ayuda, han olvidado que Yemen y Libia están sin gobierno desde 2011 y que los Señores de la Guerra, milicias yihadistas entre ellos, siembran destrucción allá por donde pasan y que los Tigrays siguen combatiendo en el norte de Etiopía o que las mujeres afganas ahora están mudas por culpa de la vuelta de los Talibanes, pero aunque lejos sea el conflicto y con él los problemas, no pueden dejar a sus semejantes al amparo de las aves carroñeras. He dicho. No hay varios conflictos, todos son uno solo, sin importar donde sea y como sea.

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