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9 de agosto de 2022

El Monárquico

La Revista Digital de la HNME

Si hubieran reinado, habrían salvado el Trono

10 minutos de lectura

Hay momentos de la historia en los que nos preguntamos ¿ Y si se hubiera…? Con la hipótesis de haber evitado algo que no nos gustó ver que tuvo lugar y de haberse podido evitar habría sido hoy el mundo distinto, quizás habiendo evitado dos guerras mundiales y dictaduras por ejemplo, pues hoy trataremos de 3 príncipes que de haber reinado y no haber muerto tan jóvenes podrían haber evitado el colapso de sus países, haber reinado y por su educación y preparación quizás haber cambiado la suerte y la historia. Nos centraremos en las figuras del Gran Duque Nicolás Romanov, el Archiduque Rodolfo de Austria-Hungría y el Príncipe heredero de Portugal Luis Felipe de Braganza, cuyas fotos podemos ver arriba en orden cronológico empezando por el heredero al trono ruso y terminando por el de Portugal con el de Austria en medio. Cada cual tuvo una visión de mejoría y modernidad para sus países, pero estas nunca se llegaron a realizar.

RUSIA
Nicolás Romanov, Nixa para sus padres y hermanos nació en 1843 en el Palacio de Alejandro en San Petersburgo. Fue el hijo mayor de Alejandro II y María Aleksándrovna y heredero al trono una vez que su padre se convirtió en Zar en 1855, tras morir su abuelo Nicolás I. Por su trato amable, modestia y buen carácter recordaba mucho a su madre, aunque de pequeño era revoltoso y no le gustaba mucho estudiar, a ello se le sumaban las constantes bromas pesadas que sufría de sus hermanos menores que acababan muchas veces en guerras de almohadas. Ya más mayor sobresalió por su inteligencia y vasta cultura, lo cual causaba la admiración de sus profesores que decían que una vez fuera Zar el Imperio Ruso alcanzaría su lugar en el mundo. A los 18 años sus padres lo mandaron a una serie de viajes por el país para conectar con los campesinos y el pueblo, viajes que lamentablemente minarían su salud, aún creyendo el propio Nicolás que poseía una constitución fuerte se demostró que no era así. En la década de 1860 empezó a sufrir de dolores de espalda constantes, cada día más graves, sobre todo al montar a caballo, por lo que decidieron mandarlo a la Haya a que tomara baños y masajes. En su tour europeo conoció a la Princesa Dagmar de Dinamarca, enamorándose ambos y comprometiéndose en el verano de 1864. En sus cartas Nicolás le decía a su madre:
“Hace mucho tiempo que no me enamoro de nadie… Puede que te rías, pero la razón principal de esto es Dagmar, de quien me enamoré hace mucho tiempo sin siquiera ella verme”. ella, solo pienso en ella.

En una gira por Italia los dolores del Tsarevich se agravaron, sufría de dolor de espalda, rigidez de cuello, sensibilidad a la luz y al ruido. Fue rápidamente mandado al Sur de Francia, en Niza, con la esperanza de que se recuperara, pero llegó en un estado lamentable, casi esquelético y encorvado como un anciano, sin poderse mover apenas. Los médicos mandaron un telegrama a Rusia y su familia cruzó Europa en tren, en un viaje relámpago para llegar a tiempo a su lado. En su lecho de muerte Nixa le pidió a su hermano Alejandro que se casara con Dagmar, que la cuidara y quisiera como él lo había hecho, el Tsarevich bendijo su unión cogiéndoles de las manos.

Nicolás murió la noche del 24 de abril de 1865 de una meningitis fulminante cerebro-espinal. Esta causa según unos, se debería a un enfriamiento de la columna vertebral tras caerse de un caballo, según otros, sufría de reumatismo, hasta que fue tarde para una cura. La Emperatriz nunca se recuperó de la muerte de su hijo. Posteriormente Dagmar se casó con Alejandro, adoptó el nombre de María Feodorovna y en 1881 con el asesinato de su suegro, se convirtió en la penúltima Emperatriz de Rusia, siendo la madre de Nicolás II, el último Zar.

La muerte de Nixa privó probablemente a Rusia de un Zar bien preparado y que de haber tenido una buena salud quizás hubiera evitado el fatal desenlace de 1917.

AUSTRIA-HUNGRÍA
El Archiduque Rodolfo nació en 1858 en el Palacio de Laxemburg, siendo hijo del Emperador Francisco José y la Emperatriz Sissí, y heredero al trono, dado que las mujeres no podían reinar en Austria. Como heredero al trono Rodolfo fue puesto a la edad de 6 años bajo la tutela del Conde Gondrecourt y separado de su hermana Gisela. Los métodos brutales a los que fue sometido minaron tanto su salud física como mental, dado que era bañado en agua fría muchas veces a la fuerza, se le azotaba si no cumplía, incluso Gondrecourt entraba en su habitación disparando un arma para despertarlo y llegó a encerrarlo en un parque con un jabalí suelto, provocando que sufriera un ataque de angustia. En cuanto Sissí supo de todo aquello exigió a su esposo despedir a Gondrecourt y que le otorgaran a ella un poder absoluto, por escrito además, para elegir y supervisar la educación de su hijo, de lo contrario se lo llevaría de Viena junto con Gisela. El Emperador cedió y Sissí puso al republicano y burgués Joseph Latour como tutor de su hijo, para quien este fue un segundo padre.

Rodolfo heredó el carácter sensible y artístico de su madre, no le gustaba la etiqueta y detestaba a
los nobles y a la iglesia y más aún a los políticos, que según él, estaban llevando al imperio al colapso. En más de una ocasión el Archiduque se disfrazó de paisano para vagar libremente por Viena, sobre todo por los barrios más desfavorecidos, si llegaba a Emperador cambiaría la suerte de esa gente a mejor. Rodolfo era inteligente, curioso y aficionado a las Ciencias Naturales; pero resultaba casi imposible hacer de él un hombre religioso: sus ideas al respecto eran críticas y anticlericales y al igual que su madre se sentía más cómodo en Hungría que en Austria. Llegó incluso a colaborar con un periódico liberal y republicano en el que publicaba bajo pseudónimo sobre la situación política, cada día más alejada de la realidad.

Rodolfo llegó incluso a redactar un proyecto de constitución para Austria-Hungría, incluso una segunda que dotaba de autonomía a los países eslavos en los que estos se reorganizarían como una Confederación de Reinos independientes, pero esas ideas carecieron de medios económicos desde un principio, sumándose las constantes peleas y discusiones subidas de tono que el Archiduque tenía con su padre.

En 1881 Rodolfo se casó con Estefanía de Bélgica, con quien solo tuvo una hija y dada la promiscuidad del heredero con mujeres gitanas y judías este enfermó de gonorrea, contagiando a Estefanía, provocando que no pudiera tener más hijos. Muy pronto el matrimonio llevó vidas separadas y a las constantes depresiones de Rodolfo se le sumó su abuso de la bebida y su adicción a la cocaína y morfina para mantenerse activo, la mente de Rodolfo muy pronto se hizo pedazos del todo.

Sin embargo encontró la paz y el amor con la Baronesa María Vetsera en 1888, con quien incluso pensó en casarse llegando a solicitar al Papa la nulidad de su matrimonio, lo que provocó que Francisco José no solo le prohibiera hacerlo sin que provocara un escándalo que salpicara a la corona, sino que además lo desheredó según los testimonios de la época.

La última vez que Rodolfo sería visto sería el 27 de enero de 1889 con su esposa en la embajada alemana por el cumpleaños de su primo, Guillermo II. El día 28 partió a su pabellón de caza en Mayerling, junto con María. Antes de partir había dejado una serie de cartas a sus padres, esposa y hermanas, despidiéndose.

El 30 de enero Rodolfo y María fueron hallados muertos en el dormitorio de Mayerling, según la versión más endulcorada se habrían suicidado usando un revólver del príncipe, pero existe incluso a día de hoy la teoría de una conspiración política y un asesinato. Nunca lo sabremos.

La muerte de Rodolfo acabó con la esperanza de que en 1914 se hubiera podido evitar la I Guerra Mundial y que solo 4 años después el Imperio Austro-Húngaro desapareciera del mapa.

PORTUGAL
El Príncipe Luis Felipe de Braganza nació en 1887 siendo hijo del Príncipe Carlos y la Princesa María Amelia de Órleans, quienes se habían casado en París el año pasado. Dos años después de su nacimiento, al morir su abuelo Luis I, su padre se convirtió en Carlos I de Portugal, aquel mismo año además la reina dio a luz a otro varón, el Príncipe Manuel.

Los dos infantes estuvieron muy unidos desde el principio, incluso dormían en el mismo cuarto, pero su programa de estudios era muy exigente. Se levantaban a las 6:00 de la mañana, se bañaban, vestían, desayunaban y empezaban una dura jornada de estudios que incluían francés, inglés, alemán, historia, literatura portuguesa, geografía, derecho, religión, cálculo, y ejercicios militares y equitación. La jornada paraba a las 15:30 para almorzar, luego daban un paseo y tomaban aire fresco para retomar sus estudios desde las 17:30 hasta las 19:30 para cenar. En sus ratos libres a Luis le gustaba pintar, aficción heredada de su padre y tomar fotografías. En 1903 realizó un viaje con su hermano y su madre a Egipto, a bordo del yate de la Reina, para explorar la antigua civilización faraónica, lo que causó la crítica de los partidos republicanos, cada día más hostiles a la corona por el lujo desmedido que hubo en aquel crucero.

En 1906 Luis juró la Constitución y acorde a su artículo 113 entró a formar parte del Consejo de Estado y muy pronto se ganó la admiración de los ministros, no solo por su carácter decidido, sino por su cercanía y personalidad alegre y su mente cultivada. Aquel mismo año de 1906 Luis Felipe fue regente durante los cinco días que duró el viaje de su padre a Madrid. En 1907 el Infante realizó un viaje por las colonias portuguesas en África, causando un gran impacto.

Sin embargo en 1906 la situación se agravó, Portugal había entrado en bancarrota en dos ocasiones, una en 1892 y otra en 1902, por lo que Rey autorizó a João Franco, Ministro de Portugal, implantar una dictadura, lo que causó críticas en el seno de la familia real. Sin embargo durante la dictadura de Franco la calma volvió a Portugal y cesaron los disturbios republicanos, pero el miedo a ser asesinados hizo que el Infante y su padre llevaran escolta y armas.

El 1 de febrero de 1908 mientras regresaban al palacio real atravesando en carruaje la Plaza del Comercio en Lisboa, dos republicanos Alfredo Costa y Manuel Buiça, dispararon contra el Rey y el Infante. Carlos I murió en el acto al atravesarle la bala el cuello, y Luis fue herido en el pecho, uno de los asesinos se subió al carruaje para matar a la Reina María Amelia, que fue la única que salió ilesa al golpear al asesino con un ramo de flores al mismo tiempo que protegía al Príncipe Manuel, que fue herido en el brazo, pero salió ileso. Luis Felipe disparó al asesino con el arma que llevaba consiguiendo derribarlo del carruaje, pero el Infante recibió otro disparo en la mejilla y que la bala le atravesara la nuca. Los dos asesinos fueron rematados por la policía y la guardia real mientras la gente huía horrorizada.

Nada se pudo hacer, Luis Felipe murió veinte minutos más tarde que su padre, sin llegar a ser Rey de Portugal. Tras aquello, la esperanza de los Braganza de reformar la corona y salvarla se perdió, y aunque el Príncipe Manuel se convirtió en Manuel II su reinado acabó en 1910 con la revolución y golpe de estado republicano que apoyó el ejército, provocando el exilio de la familia real a Reino Unido y en donde Manuel II moriría en 1932, sin haber podido regresar a Portugal. Solo su madre volvería brevemente en 1945 por invitación del dictador Salazar para visitar las tumbas de su marido y sus hijos. La Reina moriría en Francia en 1951.

En 2008 por el Centenario del Regicidio se llevaron a cabo varios homenajes al Rey Carlos I y al Infante Luis Felipe, incluso se colocó una placa en su honor en donde fueron asesinados. El gobierno de la república portuguesa en cambio rechazó conmemorar el centenario del regicidio de Lisboa, prohibiendo cualquier participación oficial por personal militar o funcionarios del gobierno. Sería el pretendiente al trono, Duarte Pío de Braganza, quien condujo las ceremonias en conmemoración del Rey y su hijo.

¿De haber sobrevivido Luis Felipe al atentado podría haberse salvado la monarquía portuguesa? Nunca lo sabremos.

Imagen de Wikipedia según el autor del artículo

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