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CULTURA

SÓLO EL NECIO CONFUNDE VALOR CON PRECIO

Contrariamente a lo que se piensa, los “Coleccionables” pueden ser tasados y las rarezas se cotizan caro.

¿Valor o precio? Esta una cuestión que si bien el refranero intentó solucionar a partir de una cita de Quevedo y luego refrendada por Antonio Machado, el personal sigue sin querer entender. Y es cierto, muchas veces resulta difícil distinguir las diferencias entre el concepto de precio y valor.

Si bien al referirnos al Coleccionismo (en mayúsculas, es decir de Arte) nadie duda que el concepto PRECIO es el indicado por su valor especulativo. En el coleccionismo (en minúscula, es decir la afición de ocio consistente en reunir, conservar y mostrar todo tipo de objetos), la cosa no está clara, es más se menosprecia su importancia otorgando únicamente el VALOR. Un gran error

Tener una pieza única, significa exclusividad y rareza (valor) y eso se traduce en un precio alto

El valor es un concepto subjetivo y se refiere al beneficio que obtenemos de un bien, que se traduce fundamentalmente en el placer de poseerlo, de completar una colección, de encontrar la pieza deseada. En resumen: Tener una pieza única. Eso significa exclusividad y rareza, así que de nuevo hablamos de PRECIO o la cantidad que pagamos o estaríamos dispuestos a pagar por ella.

Un factor determinante, sería que ese objeto Coleccionable hubiese pertenecido a una Celebrity, léase un vestido de Audrey Hepburn de Givenchy , las RayBan de Franco, el paraguas de Gene Kelly o las maracas de Machín ¿Alguien duda que precio y valor serían la misma cosa?. Una vez me consultaron los familiares del último Mayordomo de Alfonso XIII en Roma, sobre el precio de unos supuestos calzoncillos del monarca. En estas circunstancias las pruebas documentales (fotos o recibos) son lo más importante. Demostrar que esa pieza en concreto fue suya. En este último caso aparte de ser una asquerosidad fetichista, es arto difícil aportar una foto de un rey en gayumbos.

He tasado colecciones tan completas, extensas y únicas de “objetitos corrientes” que su precio global ha servido para evitar el embargo de una vivienda (405.000 €) o solicitar una Dación en Pago (170.000 €)

Durante mi trayectoria como Perito Tasador de Arte y Artes Aplicadas he constatado que las mal llamadas colecciones menores (Coleccionables) pueden alcanzar precios altísimos, y a veces tan absurdos como algunas obras de arte. También he visto colecciones tan completas, extensas y únicas de “objetitos corrientes” que su precio global ha servido para evitar el embargo de una vivienda (405.000 €) o solicitar una Dación en Pago (170.000 €). Por tanto, desde aquí reclamo un respeto ante este tipo de coleccionismo.

Vamos a lo mollar, a lo que nos interesa y olvidemos la metafísica. Los coleccionistas (todos) son conscientes del esfuerzo finalmente realizado (económico) por conseguir las piezas más preciadas, raras y únicas, y saben perfectamente que también lo son para otros aficionados del mismo género, ya sean pipas de espuma de mar realizadas durante el Sezessionsstil vienés, cochecitos de Schuco de postguerra (imagínese los de 1912…) de ceniceros de los mejores hoteles del mundo o primeras ediciones de las tiras de Tintín. A menudo olvidamos que la afición y especialidad de un coleccionista de un español puede ser idéntica que la de un japonés, norteamericano o lituano. Aquí si que podemos hablar de una especie de Casualidad Cósmica Coleccionística Globalo Sincronicidad Coleccionista, y que es más habitual de lo que se supone. Prueba de ello son la infinidad de portales y páginas web de información, venta y subastas directas, circunstancia que por otro lado está suponiendo la extinción de la tienda convencional y que me recuerda aquel éxito de mis años perdidos “Video killed the radio star”.

Llegados a este punto, espero que comprendan que tasar económicamente estas colecciones, no es recomendable, sino fundamental. Alguno asumirá que entonces sólo las colecciones importantes merecen ser tasadas ¿Qué pasa con las que tienen un valor sentimental?. Por poner un ejemplo: Mi modesta colección de Adornos de Capó (si prefieren Hood Ornament). Y que son pequeñas figuras que adornaban el radiador de aquellos Citroën, Morris, Lagonda o incluso Bugatti. Caprichos de los conductores de los felices 20’s para tunear (personalizar) sus coches y que para mi tienen un valor incalculable, ya sea por su origen (casualidad sentimental), singularidad (todas están firmadas), rareza (no quedan) y porque no, por el precio de alguna de ellas.

Desde la perspectiva profesional las tasaciones de Coleccionables son un reto apasionante ya que TODO SE PUEDE TASAR y TODO TIENE UN PRECIO, pero son los profesionales los que deben y saben como hallarlo y calcularlo. Desde la perspectiva humana, conocer las motivaciones, el origen y su historia, imaginarán que es un placer compartido con el coleccionista. Advierto que es difícil abstraerse de la fascinación y a veces de la obsesión del aficionado. Es uno de los riesgos de esta profesión y que a veces nos obliga como a los psicoanalistas a realizar periódicamente un reseteo mental necesario para no perder el sentido de la realidad…

Somos 11 millones de frikis +1 en este país y ya lo dice el refrán: ” Dios los cría y ellos se juntan”. Nada grave y por otro lado, el anecdotario acumulado nos convierte en el invitado más buscado de la anfitriona de la cena o el tertuliano rarito y ocurrente del programa de radio.

Jorge Llopis Planas

Presidente de CEPTAPA (Consejo Español de Peritos Tasadores de Patrimonio Artístico)

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