Sus Majestades los Reyes presidieron la inauguración de la temporada 2020 / 2021 del Teatro Real, con el estreno de la ópera dramática “Un Ballo in Maschera” dirigida por Gianmaria Aliverta para el Teatro La Fenice de Venecia, quien reivindica la ambientación estadounidense ideada por los libretistas de Giuseppe Verdi para sortear la antigua censura. Una obra interpretada en italiano.

Durante el acto Don Felipe y Doña Letizia estuvieron acompañados por la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Carmen Calvo; la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet; la presidenta del Senado, Pilar Llop; la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño; la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, María Aránzazu González Laya; el ministro de Cultura y Deportes, José Manuel Rodríguez Uribes; el jefe de la oposición, Pablo Casado; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; el presidente de la Fundación del Teatro Real, Gregorio Marañón; y el director general del Teatro Real, Ignacio García-Belenguer.

A su llegada al Teatro Real, Sus Majestades los Reyes recibieron el saludo de los miembros del Patronato del Teatro Real para dirigirse a continuación al Palco Real donde, tras la interpretación del Himno Nacional y un breve discurso de Mario Vargas Llosa, presidente de honor del Consejo Asesor del Teatro Real, se dio inicio a la obra.

Al término de la ópera, Don Felipe y Doña Letizia tuvieron la oportunidad de saludar a la dirección artística y a los principales intérpretes del elenco: el director musical, Nicola Luisotti; el director del coro, Andrés Máspero; Michael Fabiano como Riccardo; Anna Pirozzi como Amelia; Artur Ruciński como Renato; Daniela Barcellona como Ulrica; Elena Sancho como Oscar; Tomeu Bibiloni como Silvano; Daniel Giulianini como Samuel; y Goderdzi Janelidze como Tom.

La ópera “Un Ballo in Maschera” se basa vagamente en el asesinato del rey Gustavo III de Suecia, quien fue disparado durante un baile de máscaras, muriendo 13 días más tarde a causa de las heridas. Hecho que había sido llevado a las tablas mediante un libreto de Eugène Scribe que derivó en la ópera Gustave III de Daniel-François Auber.

Sin embargo, la intentona de asesinato que varios nacionalistas italianos habían perpetrado contra Napoleón III en 1858 cuando se dirigía a presenciar Guillaume Tell de Rossini hizo que se mantuviera en un cajón de los censores. Así, tuvo que cambiar de nombre pasando de Gustave III a Una vendetta in domino y después a Un ballo in maschera en 1859.

Además, se transformó el contexto y la situación, emplazando la acción en los incipientes Estados Unidos. Y ahora la nueva producción se centra en la figura de Abraham Lincoln, arrojando a su vez concepciones políticas mucho más profundas, como las tensiones raciales y el idealismo político.

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