Y fue la república quien los mato

Constantemente oigo la frase evitar repetir la historia, bien pues parece que algunos se empeñan en repetirla, y por los dos lados. Pero cuando los populismos ganan masas crean algo peor que una dictadura y es el monstruo de la desmemoria histórica, o en otras palabras borrar y decir que aquí no pasó nada ni se mató a nadie. 

Insulto tras insulto y ataque tras ataque, pues yo les digo a los herederos de ambas atrocidades cometidas por sus predecesores que hoy en día es difícil manipular como antaño, salirse con la suya e irse de rositas. ¿De verdad creen que pueden ocultar la verdad por grande que sea la alfombra ? No y hoy un servidor se encarga de sacudirla.

Todos conocemos los crímenes de Alemania e Italia en la II Guerra Mundial o las del bando Franquista en la Guerra Civil, ah la Guerra Civil o el cuento de nunca acabar, siempre igual. Incluso en el Congreso parece que estamos viviendo cada día que pasa más  en 1936.

Pues han de saber que el bando republicano no solo mató a políticos, incluso a algunos republicanos notables, sino que también se ensañó con los intelectuales a los que el Frente Popular se encargó de marcar y apuntar en la lista de Persona Non Grata.  Hoy quiero recuperar sus nombres. Se acabó el callar la boca de la historia.

1
Francisco Vega Ceide (1912-1936)


Nacida en Castro del Rey, Lugo, fue discípulo literario de Lorca y escribió tanto poesía en castellano como en gallego y jamás se afilió a partido político alguno.  Cuando estalló la Guerra Civil se encontraba en Madrid preparando las oposiciones y fue denunciado por sus propios compañeros de estudios, quienes al parecer estaban celosos de su talento. Murió asesinado por las milicias republicanas del Frente Popular en Noviembre de 1936, en Aravaca. Solo tenía 24 años. En 1939 y acabada la guerra se realizó una misa por su memoria, pero se desconoce el lugar en donde reposan sus restos.

2
José María Hinojosa (1904-1936)


Nacido en Campillos, Málaga, fue un poeta de la Generación del 27 y codirector de la Revista Litoral junto a Emilio Prados.

En 1928 tras una estancia en Londres viajaría con sus amigos por los países nórdicos, entre ellos la URSS, en donde se mostró decepcionado y horrorizado al ver en lo que el país se había convertido tras la Revolución de 1917.

Monárquico convencido se afilió al partido de la Comunión Tradicionalista y llegó a escribir más de 150 artículos en la prensa de Málaga contra la II República en los años 30Tras las elecciones de 1933 sería nombrado Delegado del Gobierno de la Conferencia Hidrográfica del Sur de España con sede en Málaga, durante unos meses.

Fue detenido junto a su padre, hermano y otros 47 presos más que morirían fusilados en el Cementerio de San Rafael por un grupo de milicianos izquierdistas que habían asaltado previamente la Prisión Provincial, como represalia por los bombardeos de los depósitos de la Campsa efectuados por la aviación del Frente Nacional.

Murió solo cuatro días después del asesinato de Lorca, el 22 de Agosto de 1936, a la edad de 32 años.

3
Rufino Blanco y Sánchez (1861-1936)


Trabajó con Ortega y Gasset en la Escuela Superior de Magisterio. Defendió en la escuela primaria la idea de la Escuela graduada, cuyo nuevo sistema apareció en la primera decena del siglo XX: con un mínimo de esfuerzo se conseguiría un máximo rendimiento. Fue miembro de la Junta para la Extinción del Analfabetismo y de la comisión Interministerial de educación física. Defendió también la educación femenina, la educación sexual y la educación mixta entre hombres y mujeres.

Fue así mismo un prolífico biógrafo, periodista y pedagogo. Era vegetariano, y a pesar de su extrema delgadez nunca estuvo enfermo y gozó de muy buena salud. Publicó un total de 57 obras y fue presidente honorario de la Federación de Asociaciones de Prensa de España desde que se creó en 1922 hasta 1926. También colaboró con el ABC  firmando a veces con su nombre y otras con el pseudónimo de un Crítico de la Alcarria.

Murió asesinado en Paracuellos del Jarama el 2 de Octubre de 1936 por milicias del Frente Popular. Tenía 75 años. A día de hoy muchos colegios de Madrid llevan su nombre.

4
Pedro Muñoz Seca   (1879-1936)


Abuelo de Alfonso Ussía por la rama materna Pedro Muñoz fue un escritor y dramaturgo español, nacido en El Puerto de Santa María, Cádiz.

Al acabar sus estudios en la Universidad de Sevilla se internó en el mundo del teatro y del cual ya no se retiraría. En 1901 estrenó su primera obra  Las Guerreras y en 1903 El Maestro Canillas.  Posteriormente se fue a Madrid en 1904 en donde trabajó de profesor de griego, latín y hebreo y en 1908 se casó con la cubana María de la Asunción de Ariza y Díez de Bulnes con quien tendría 9 hijos.

A partir de 1910-1920 su figura como autor teatral se consolidó y estrenó una obra llamada la Venganza de Don Mendo  el cual se estrenó en 1918 en el Teatro de la Comedia.

A partir de 1931 centra sus obras contra la II República, y de manera satírica estrenando ese mismo año Estrena La oca, siglas de «Libre Asociación de Obreros Cansados y Aburridos», caricatura del comunismo y el igualitarismo. Más tarde estrena Anacleto se divorcia, sátira de la ley del divorcio (1932) recién promulgada. Otras obras que ridiculizan a la República son La voz de su amoMarcelino fue a por vino y El gran ciudadano. Estas críticas, que tuvieron éxito de público, hacen que pase de ser considerado frívolo, dentro de su conservadurismo , a ofensivo por algunos grupos objetivo de las críticas. Pero fue muy querido en el mundo escénico.

Cuando estalló la Guerra Civil se encontraba con su esposa en Barcelona para el estreno de  La tonta del rizo, que tuvo lugar la noche anterior al estallido, y fue detenido por milicias anarcosindicalistas que dominaban la ciudad condal, en la casa de un actor que le había aconsejado abandonar el hotel en el cual se había alojado. Acusado de monárquico y católico fue enviado a la Prisión de San Antón en Madrid, antes Convento de San Antón, su esposa por ser cubana fue puesta en libertad.

Sin tener juicio alguno el Tribunal Popular lo declaró culpable y murió fusilado la noche del 28 de Noviembre de 1936 en Paracuellos de Jarama. Solo tenía 57 años, y hasta el final conservó su humor,  pronunciando las siguientes palabras a sus asesinos:

«Podéis quitarme mi hacienda, mi patria, mi fortuna e incluso —como estáis al hacer— mi vida. Pero hay una cosa que no podéis quitarme: ¡el miedo que tengo ahora mismo!»

Escribió un total de 207 obras de teatro y es considerado a día de hoy el fénix de los ingenios del siglo XX.

5
Ramiro de Maeztu (1874-1936)


Nació en el último año de la I República Española y en el primero de la Restauración de Alfonso XII en Vitoria y perteneció a la Generación del 98 como escritor, político y crítico literario.

Ejerció como embajador en Argentina desde 1928-1930 durante los últimos años de la Dictadura de Primo de Rivera y se mostró muy crítico con el liberalismo español, que según su opinión había  llegado a una plena decadencia. Fue luego partidario del integrismo lusitano que abogaba por la restauración de la monarquía en Portugal, y que había sido derrocada en 1910, también fue director de la Revista Acción Española y colaborador de ABC.

Sin embargo, pese a su vasta cultura Maeztu tuvos sus sombras, pues mostró simpatías por el fascismo alemán y el antisemitismo de este, incluso llegó a decir que España debía unirse junto a sus antiguas colonias como un nuevo imperio. Tras la Revolución fallida de Asturias de 1934 exacerbó todavía más sus posiciones contrarrevolucionarias y abogó por llevar a cabo una represión ejemplar que dejara a España pacificada «por una o dos generaciones, mismamente defendió la instauración de una monarquía militar con el rey como dictador. En 1933 y hasta 1936 fue diputado de las Cortes por Guipúzcoa.

Tras el estallido de la Guerra Civil fue arrestado  y enviado a la cárcel de Ventas el 2 de agosto de 1936 y fusilado la noche del 28-29 de octubre a la edad de 62 años, en una de las famosas sacas republicanas, en el cementerio de Aravaca.

Sus últimas palabras fueron :

«Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí sé por lo que muero: ¡para que vuestros hijos sean mejores que vosotros!»