26 de septiembre de 2021

YO Y EL ZARISMO

Permitidme antes de empezar este artículo que un servidor abandonó el Absolutismo como corriente política hace ya 11 años, y que por pronunciar la palabra Zarismo sin duda alguna pensarán que equivale a Autocracia, pero eso hoy en dia desde mi punto de vista, ya no es así, al menos para un servidor.

Hoy en día Zarismo equivale al monarquismo ruso y es cierto que aún quedarán nostálgicos del Antiguo Régimen en el país de las nieves, el vodka y donde ahora Putin es el nuevo Zar, seamos claros Putin es un dictador, pero se comporta igual que un Zar, pero no lo es.

No lo niego, soy un enamorado de la Rusia Imperial. Ya desde pequeño cuando conocí la historia de Anastasia, empezando por la película de mi infancia de 1997, y luego madurando en las investigaciones solo puedo decir que quedé atrapado por todo ese brillo hipnótico. La Rusia Imperial me enamoró no solo por sus palacios de cuento de hadas y por los bailes y las joyas que llevaban en los trajes, mezclando la modernización de Europa con la tradición Bizantina oriental, sino también por los gobernantes que tuvieron, algunos admirables como Catalina II, Pedro el Grande y Alejandro II, quienes modernizaron el estado y otros que por su inexperiencia condujeron al fin de todo ese mundo como el desdichado Nicolás II y su familia.

¿Qué es para mí el Zarismo? ¿Absolutismo? No, ahora ya no. Es monarquismo reformado simplemente y hoy en día si Rusia tuviera un Zar o Zarina lo sería al modelo europeo con una constitución, un parlamento y unos límites de poder, haciendo referencia a la frase de El Monarca reina pero no gobierna. Como una figura simbólica, diplomática y hasta en funciones de algunas instituciones como presidir la apertura y clausura del Parlamento y el Senado valdría la figura de un Zar o una Zarina para Rusia, al menos eso pienso.

La Rusia auténtica no es la que quedó tras la Revolución de 1917, al pueblo ruso se le privó de su identidad. El pueblo ruso es medio europeo y medio oriental, atrapado en el dilema de la democracia o la autocracia partidista, cerrado y a la vez abierto, nacionalista y cosmopolita y religioso y a su vez místico y agnóstico. Rusia tiene tantas caras la verdad….supongo que es igual que las Matrioshkas rusas, hay muchas dentro de una sola. Desde 1991 tras la disolución de la URSS Rusia está en ese dilema.

En 2017 coincidiendo con el Centenario de la Revolución una encuesta mostró que un 37% de los jóvenes rusos estaba totalmente a favor de la restauración monárquica. Está claro que es muy poco, pero no creo sinceramente que Putin se mantenga en el poder hasta 2036 como se pretende. Si algo he aprendido de Rusia y su historia es que nada dura eternamente.

Solo puede la voluntad del pueblo ruso decidir si desean de nuevo a un Románov sentado en el Kremlim, la democracia en Rusia a veces debe funcionar tendiendo la mano del pasado y el presente, porque si no entonces ¿Qué quedaría de ella? Yo votaría por una monarquía parlamentaria y que Moscú dejara de ser la capital del país para devolverle ese rango a San Petersburgo que es más europea y abierta a los cambios de tiempo y época ¿Existe el Zarismo parlamentario? Por supuesto que si. ¿Funcionaría? Al menos esa es mi teoría.

1 pensamiento sobre “YO Y EL ZARISMO

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