Jomeini abrió las puertas del infierno cuando aterrizó en Teherán, y aunque ese fuego se está extinguiendo ante el coraje de los iraníes, cuyo rechazo al régimen es ya de un 85% de la población, ese infierno no deja de hacer daño incluyendo a la fauna del país.
Se equivocan aquellos que dicen que Irán es todo un desierto, no es así. Posee un ecosistema parecido al de España. En el sur es cierto, hay desiertos, pero también hay zonas verdes de grandes extensiones que abarcan todo el norte, oeste y parte del suroeste del país. Una de esas joyas de la geografía iraní está en el norte en el Mar Caspio, antigua zona de recreo y descanso para la élite y gente de Teherán por su aire, ese aire del Caspio que no se respira en ninguna otra parte del mundo, allí se encuentran los Bosques Hircanos.
Si hubiera que definirlos serían mágicos. Es así como son esos bosques que llevan allí mucho antes de que se crease el Imperio Persa o cualquier civilización, los Bosques Hircanos pueden presumir de una longevidad de 50.000.000 de años y son los padres de los Bosques de Europa. Durante la Era Glacial, esta zona fue la única que sobrevivió, y después las semillas llegaron a Europa y formaron nuestros bosques, como si la mano de Mazda hubiera lanzado un viento que las llevase del oriente al occidente, creando un puente entre dos mundos. Es un bosque donde uno no dudaría que existen los elfos, hadas o seres mágicos tales como en la Tierra Media o Narnia.
Al llegar el otoño se convierten en un gran tapiz de rojo, marrón, amarillo, verde y hasta rosa al atardecer, puedo imaginarme a Ciro el Grande paseando por ellos y decir: -El buen Dios creador Ahura Mazda nos ha dotado de una gran belleza.
En 1963 con el lanzamiento de la Revolución Blanca el Shah decretó una ley de protección forestal y nacionalización de los bosques, evitando su tala. Pero la llegada del demonio con turbante lo cambió todo y en estos 46 años la tala y agricultura ilegal han dañado seriamente estos bosques donde habitan el oso pardo, el leopardo persa o el lince, especies protegidas y añadidas en la lista de la UNESCO. Los Ayatollahs no respetan nada ni a nadie.
Y a raíz de la falta de agua que amenaza con hundir a la dictadura, pero que está resistiendo aún, los Bosques Hircanos se han visto afectados por unos incendios que llevan ya 3 semanas, y la incapacidad de los equipos forestales, pésimamente administrados, no hanpodido salvar hasta ahora 8km de ese lugar mágico. Ha tenido que ser la propia población de la zona, con palas y mangueras, arriesgando sus vidas, la que ha ido a apagar el fuego mientras que la prensa miente al decir que estaba ya controlado.
Me ahorraré más detalles escabrosos, pues me quema la ira por dentro. Pero esa misma ira es la que ha encendido el coraje de los iraníes. En 2.500 años han vivido imperios, sufrido invasiones y cambios de dinastías y una dictadura islámica que agoniza por el humo mismo de la rebelión, pero siempre han sobrevivido y vuelto a su identidad persa y esta vez lo harán igualmente. Los Bosques Hircanos volverán a la vida, al igual que sus seres y habitantes, y quienes los salvarán serán los héroes del mañana, iguales al valiente Arash el Arquero, Kaveh el Herrero, Fereydun y Rustam montado en su leal caballo Rakhsh, esos héroes que dieron lugar y nombre a un país llamado Irán y que como el Ave Fénix, Simurgh, renacerá de sus cenizas.



