En una lucha contra una dictadura las armas son de múltiples formas y una de ellas es la simbología. Irán está recuperando sus verdaderos símbolos y no solo me refiero a la bandera del León y el Sol, la cual ya es llamada la bandera de la revolución, la Revolución del León y el Sol, también su mitología e historia.
Siempre he creído en algunas señales que el cielo o el destino mandan y no olvidemos, queridos lectores, que hablamos de Oriente Medio y que allí los sueños y señales se interpretan de otra forma.
Cuatro meses antes de que empezaran las revueltas el Monte Damavand, el más alto de todo Irán y que corona Teherán, empezó a mostrar señales de actividad y la última vez que tuvo lugar fue hace 7.000 años en la batalla entre el bien y el mal. El humo está asociado al fuego de Zahak, el rey demonio de las dos serpientes en los hombros, que fue encadenado en su interior para toda la eternidad por sus malas acciones contra el pueblo persa. Zahak era un rey noble al principio, pero la deidad maligna Arrihmán, enemigo del dios Ahura Mazda y del zoroastrismo, verdadera religión de Irán, lo engañó y corrompió haciendo que matase a su padre para reinar. Entonces surgieron esas dos serpientes en sus hombros, las cuales solo podían saciar su hambre con sacrificios humanos. El reinado de terror de Zahak duró 1.000 años hasta que Fereydún, hijo del gran Abtin, descendiente de los reyes legítimos de Irán y a quien Zahak asesinó, apareció para vengar a su padre. Entonces el pueblo persa se rebeló contra Zahak, siguiendo a Fereydún y al herrero Kaveh, cuyos hijos habían sido devorados por las serpientes del rey. La victoria final fue para Fereydún, pero el ángel Soroush le dijo que no asesinase a Zahak, debía pagar para toda la eternidad por sus crímenes. Así fue como Zahak terminó encadenado en el Damavand y Fereydún se sentó en el trono de Irán, dando paso a una edad de oro que duró 500 años.
Esta gran gesta se recoge en el Shahnameh, el Libro de los Reyes, escrito en persa hace más de 1.000 años por Ferdowsi y como símbolo de la lucha contra la dominación árabe de Irán.
Y por eso muchos de los cánticos en las calles y azoteas de todo Irán entonan:
-´´Jamenei, el Zahak, te enterraremos bajo tierra´´
Bueno, bajo tierra está ya al esconderse en un búnker, bastaría una simple chispa y temblor para terminar el trabajo. Tiempo al tiempo.
Este 11 de febrero el régimen celebrará el último aniversario de la revolución, cuando el palacio del Shah fue tomado y la guardia imperial se rindió. Pero ahora las tornas han cambiado, ya no hay vuelta atrás. Las señales son claras al 100 %.
