Aunque cien veces me muera,
me muera, me muera,
y mis huesos se hagan polvo,
exista o no exista el alma,
mi amor hacia mi amado
no sufrirá algún cambio.

Atrapa el presente, amigo,
goza y no tengas miedo.

Entre otros goces que la vida ofrece
queda claro, está, 
por derecho propio: amar y ser amado.

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