Venciendo el tiempo

Venciendo el tiempo

Bruma sin viento
no cubras
el espejo del sol.

La maldición
de todos los soles
secará tu vida sin raíces.

Para que su luz
ilumine la vida.

La belleza del paisaje
y mmi soledad,
a través del esplendor,
dará su fruto
con el dolor
de la inocencia.

Y el perfume de sus flores
aliviará la ironía de la vida.
Viva Argentina

Viva Argentina

Viva Argentina.
Tierra de fuego o Tierra de Plata.
Viva mi Buenos Aires, querido,
sus barrios bajos,
escuchando, al pasar por ellos,
lindos tangos y el sonido de un bandoneón,
que la milonga acompaña.

Es el tango...
un baile sensual, apasionado,
sentimiento violento del amor,
inquietante y melancólico.

Es el tango...
que acompaña a una mujer
que tú adorabas,
y todavía perdura en ti
su recuerdo...

*Imagen © WikipediaUn bandoneonista de tango tocando un bandoneón

Mi musa

Sóplame al oído calladamente,
las letras una a una
de mi bello poema ambarino.
   Sóplame al oído tiernamente
al calor y color de una vela
la dulce noticia
de mi encuentro universado contigo,
ven, ámame con las letras
de tu canto de sirena
y la llama de esa pequeña
antorcha en mi mesa.
   Tengo un festín para nosotros
que danza en la cima de una montaña,
bendiciendo con copas y con gracia
la dulce vida que ansío afín
para nosotros.
   Dueña de mí, dueña mía,
sóplame al oído tu bella melodía
señoreada de fresa manzanilla.
   Hazme nacer cada día
y germinar a todas horas
una nueva Primavera sin otoños.
   Gózame, dame luz,
dueña mía al fin solos
para amarnos encendidos de pasión
en la romántica noche de cada tiempo
y al fin sin hora
celebrando con mi Musa mi poesía.

Miedo

Miedo a perderte algún día...
Miedo a no poder reconocerte,
aunque siempre te he conocido.


   Sin saber si has tenido un hijo,
un hermano, un amigo...
porque, al fin, eres un hombre amado y muy querido,
por eso, el miedo lo pierdo al estar contigo.


   Quiero buscar a tus padres,
al hermano que tal vez nunca has tenido,
y contarles las tristezas y alegrías
que durante estos años hemos vivido.


   No dejes de venir nunca a mi casa
si te sientes atribulado o deprimido,
y así poder seguir amándonos
con la misma ternura.
La guitarra

La guitarra

Tú pensabas volver cuando despertara el alba
porque te dejaste hasta tu guitarra.
Yo te mando la guitarra para que sigas cantando
tus saetas, y para que escuches mi llanto,
y el que tienes en tu garganta.
Sin tus rincones de ayer,
ni tu mar y tus ramblas,
las noches serán muy frías y largas,
y las penas se te acumularán
de nuevo en la garganta.
Pero no pierdas la fe
con tus poemas mañana,
pues sin ellos la vida no tendrá
para ti algún valor
y antes de que den las diez
tú estarás otra vez en mi casa.

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