Tu ausencia me ha privado del supremo placer de tu presencia, pero no podrá impedir que vivas perennemente en mi pensamiento. Unidos en fuerte abrazo bajo el signo del amor, ni la muerte ni el dolor rasgó tan hermoso lazo. Como timón con tu amor tú me guías por la bravura de mares abiertos, por la aridez de infinitos desiertos, por callejuelas angostas y frías, y es tu calor en mis horas sombrías quien me consuela en momentos inciertos, y es que por mí, sin dudar, morirías. Tú me sueltes jamás de tu mano, ya que sin ti mi Universo se quiebra. Quiero por siempre tu aliento cercano porque mi mundo a tu mundo se enhebra, porque tu adiós lo deseo lejano, y es que tú eres mi más fuerte vértebra.