Curiosidades de linaje. Tacón. Parte 1ª

El licenciado Cascales nombra en su obra a los Tacón de la ciudad de Murcia oriundos de Ávila, como personas principales que emparentan sobre el año 1600 con familias como los Alemán de Valibrera, o los Pacheco de la casa de Minaya. Describe su escudo de armas con dos cuarteles, el de arriba un castillo de gules en campo de plata, y en el de abajo un caballero armado con las manos cortadas, y con los tocones de los brazos abrazado un pendón de gules en campo de plata. 

Escudo de los Tacón de Murcia, oriundos de Ávila.

Sin embargo los Tacón de Cartagena nada tienen que ver con los anteriores ya que son oriundos de la ciudad de Génova. Resulta curioso que Cascales no los haya nombrado, pues sobre el año 1600 también son personas principales en el concejo de Cartagena y emparentan con linajes antiguos y nobles de esta ciudad como los García Garro de Cáceres, o los Bienvengud.

Don Juan Bautista Tacón, natural de Génova, mercader hidalgo residente en Cartagena; fue su hijo:

Don Juan Francisco Tacón, natural de Génova y vecino de Sevilla, mercader y Jurado del Concejo de Sevilla en 1637, con intereses comerciales en Cartagena, ya que varios de sus hijos nacieron aquí; fue su hijo:

Don Juan Carlos Tacón y Briñole (o Brignole) nacido sobre 1620 seguramente en Sevilla (en Cartagena no lo he encontrado), fue capitán de caballos, regidor perpetuo de Cartagena y familiar del Santo Oficio de la Inquisición, mercader hidalgo de origen genovés, casó con doña María de los Ángeles García Garro de Cáceres, hermana de don Pedro Nicolás, mi 9º abuelo. Tenía enterramiento en la capilla mayor del convento de Santo Domingo de Cartagena donde figuraba esculpido en piedra su escudo de armas; fue su hijo:

Don Domingo Antonio Tacón García Garro de Cáceres, nacido en 1647 en Cartagena, fue también capitán de caballos, veedor de armadas y fronteras, alférez mayor y regidor perpetuo de Cartagena; fue su hijo:

Don Juan Carlos Tacón y Cárdenas, nacido en 1683 en Cartagena, fue regidor perpetuo de Cartagena, alférez mayor y capitán de infantería. También figura como hidalgo en los padrones de Cartagena; fue su hijo:

Captura de pantalla 2020 04 10 a las 15.39.03

Don Francisco Miguel Tacón y Grimau, nacido en Cartagena en 1715, fue teniente de corregidor, decano, regidor perpetuo, alcalde de la Santa Hermandad y alférez mayor de Cartagena. Hizo información de su nobleza. Fue su hijo:

Don Miguel Antonio Tacón y Foxá, nacido en Cartagena en 1747, fue brigadier de la Real Armada, alférez mayor y Regidor Perpetuo y Decano de Cartagena. En 1768 cuando era alférez de fragata de la Real armada casó en Cartagena con doña María Francisca Rosique y González de Rivera (hermana de mi sexto abuelo). Ambos contrayentes pertenecientes a lo más linajudo de la nobleza cartagenera.

El novio descendía por su primer apellido de una larga lista de regidores perpetuos de Cartagena, ricos comerciantes originarios de la república de Génova; y por su apellido Foxá, originario de Barcelona, su abuelo era Barón de Valbona, Cabrera y Vilanova. La novia descendía también de una larga lista de regidores perpetuos de Cartagena con origen en los primeros pobladores de la ciudad, siendo su padre además, caballero del hábito de Santiago. 

Captura de pantalla 2020 04 10 a las 17.28.08

De esta unión nacieron varios hijos de los cuales llegaron a adultos nueve. Ocho varones fueron oficiales de la armada, y la única hembra casó con un oficial de la misma. Describo los más relevantes:

Don Francisco Tacón y Rosique, nacido en 1769 en Cartagena. Ingresó en la armada y en 1789 asciende a alférez de navío. Nombrado caballero de San Hermenegildo. Ingresó en la orden de Santiago en 1806 junto a su hermano Miguel. Figura en el expediente como teniente de navío retirado y Regidor perpetuo de Cartagena oficio heredado de su padre. Posiblemente sufrió algún tipo de lesión que le obligó a dejar la armada. Sea como fuere dejó a un lado la carrera militar para dedicarse a la diplomacia y política. Entre otros cargos tuvo el de comisario de reclamaciones de Su Majestad en Londres, y el de miembro del consejo de S.M. en el supremo de Hacienda.

Fue Presidente del congreso de los diputados en 1813 (diputado por murcia legislatura 1813-14). En la cámara se encarga de todos los asuntos relacionados con la milicia y la marina. La última sesión de la legislatura 1813-14 se celebra en la ciudad de San Fernando (Isla de León) el 29-11-1813, bajo su presidencia, es el encargado de decir que las sesiones continuarán en Madrid el 15 de enero, donde se nombrará un nuevo presidente de las cortes. Continúa su labor diplomática en Constantinopla, Estados Unidos y Suiza. Figura como Ministro plenipotenciario en constantinopla en 1815, y ejerce como secretario de la delegación española. En 1835 figuraba como Ministro residente en EEUU y ya no he encontrado más noticias suyas. 

Había casado en 1810 en Cartagena con doña Rosa Ache y tuvieron solo una hija, doña Francisca Tacón y Ache, que fue dama de la orden militar de la Reina Doña Maria Luisa, tenienta de aya del Rey Don Alfonso XII, de la Infanta Doña Isabel y del Rey Don Alfonso XIII. Nombrada primera Condesa de Peralta en 1890 (el nombre del título viene por su cuarta abuela doña Teresa de Peralta y Altamirano). No hubo descendencia de esta línea familiar. No se donde murió don Francisco pero su hija tuvo que reclamar en varias ocasiones la pensión de orfandad que le correspondía.

____________________________________________

Don Luis Tacón y Rosique, nacido en Cartagena en 1772. Sentó plaza de guardiamarina en 1793. Asciende a alférez de fragata en 1794. A teniente de fragata en 1802. Vistió el hábito de Santiago en 1807. Sus hermanos don Francisco y don Miguel ya eran caballeros de Santiago un año antes.

En 1812, siendo teniente de navío de la Armada Nacional, casa en Cartagena con doña María de la Concepción Valcárcel y Pascual del Pobil, marquesa de Castel Rodrigo Grande de España, marquesa de Almonacid de los Oteros, condesa de Lumiares (título portugués), duquesa de Nocera (título napolitano) y Princesa Pío de Saboya (título italiano), natural de Orihuela, hija del Marqués don Antonio Valcarcel Pio de Saboya y Moura y de doña Maria Tomasa Pascual del Pobil y Sannazar. Doña Maria de la Concepción era viuda de don Pascual Falcó y Puchades, barón de Benifayó, con el que había tenido varios hijos. Es difícil saber como se conoció el matrimonio pues doña María de la Concepción no parece que tuviera relación con Cartagena, pero su hermano don Francisco, como político y diplomático, se movía con soltura por los ambientes de la corte, y también su hermano don Miguel frecuentaba la corte pues estaba casado con una camarera de la Reina; por lo que es muy posible que se propiciara el encuentro.

Captura de pantalla 2020 04 10 a las 17.28.53

Documento firmado por don Luis Tacón en 1813 en Cartagena. En el escudo se pueden ver las armas de Tacón, Rosique, Foxá y González de Rivera. Figura como teniente de navío y como sargento mayor entre otros cargos.

Parece que no tuvo sucesión. Su esposa murió en 1825 aunque desconozco el sitio (en Cartagena no), pero desde su matrimonio don Luis se tituló como Príncipe Pío en documentos privados y oficiales hasta su fallecimiento ocurrido en 1841 en Palma de Mallorca, cuando era Brigadier de la Armaday Comandante del Tercio de Mallorca.

______________________________________

Don Julián Tacón y Rosique, nació en 1774 en Cartagena. Entra en la Real Armada con 14 años: guardiamarina en 1788, alférez de fragata en 1791, alférez de navío en 1794, teniente de fragata en 1802, en 1808 era ayudante mayor del departamento de Cádiz, en 1809 asciende a capitán de fragata y lo nombran Caballero de la Real y militar orden de San Hermenegildo, en 1812 era vocal del Consejo permanente de Marina, en 1813 sargento mayor de brigadas en Cádiz, en 1815 sargento mayor de Cádiz, en 1815 asciende a capitán de navío graduado, en 1819 toma el cargo de segundo comandante general del cuerpo y comisario provincial de las brigadas del departamento de 

Cádiz.

Captura de pantalla 2020 04 10 a las 17.29.37

Documento firmado por don Julián Tacón y Rosique en 1819, con su escudo de armas.

Como estuvo en Cádiz casi toda su vida militar y a partir de 1819 no figura en las publicaciones oficiales es muy posible que muriera y se le enterrara allí. No he podido determinar si casó y con quién.

Escudo de Julián Tacón y Rosique aumentado de la foto anterior. Descripción: 1º Tacón, 2º Rosique, 3º Foxá y 4º González de Rivera.

_______________________________

Bueno, aunque seguiré en otro artículo con los hermanos Tacón, me parece que con estas aportaciones queda suficientemente demostrado cuál era en realidad el escudo de armas que usaban los Tacón de Cartagena oriundos de Génova. Sería interesante que se corrigiera el escudo del Duque de la Unión de Cuba que figura en el “Elenco de Grandezas y Títulos Nobiliarios Españoles”, editado por Ediciones Hidalguía, así como en la wikipedia, para evitar confusiones futuras y la propagación del error.

_________________________

*Foto de www.todocoleccion.net.

*“Elenco de Grandezas y Títulos Nobiliarios Españoles”, editado en el año 2012 por Ediciones Hidalguía, recopilado y redactado por Ampelio Alonso de Cadenas y López, en su página 1021 detalla la historia, genealogía y heráldica del Duque de la Unión de Cuba don Miguel Tacón y Rosique, pero se confunde en la descripción del escudo, pues corresponde a los Tacón de Murcia originarios de Ávila.

*Según https://es.wikipedia.org/wiki/Ducado_de_la_Unión_de_Cuba.

Curiosidades de linaje. La batalla de los Collejares

Curiosidades de linaje. La batalla de los Collejares[1].

1. Escudo
Escudo de la Peñuela[2]

Año del Señor de 1406. Reconquista. Gobierna Castilla y León El Rey Don Enrique III.

2. mapa

Espacios políticos hacia el 1360. Tras las grandes conquistas del siglo XIII, Granada permaneció más de dos siglos como último territorio musulmán; quedando configurada la «España de los cinco reinos»[3].

Situación histórica:

En 1406 la frontera con los moros se encontraba cerca de Úbeda (Jaén) y era utilizada como escenario de correrías y cabalgadas entre uno y otro bando. Las cabalgadas estaban protagonizadas por grupos reducidos de gente de guerra que entraban fugazmente en campo enemigo para sustraer bienes.

4. plano

Mahomad Abenbalua Rey de Granada, quebrantando las treguas que estaban asentadas con el Rey Don Enrique III, entró en este reyno y obispado de Jaén por la parte de Quesada. El jueves 4 de octubre a la hora de tercia llegaron a aquella villa cuatro mil caballos y veinticinco mil infantes que combatieron el castillo. Fue defendido con valor por los vecinos y su alcaide: mi antepasado, don Lope García de la Peñuela[4]. No lo pudieron tomar, y dejando quemados los arrabales, desistieron de aquella empresa.

5. Escudo
Escudo de don Lope García de la Peñuela según Argote de Molina[5].

En el mismo día, a la hora de maitines, los caballeros de Úbeda y Baeza tuvieron nueva de la venida de los moros y partieron para juntarse en el río Guadiana. Los de Baeza pudieron salir más rápido al socorro y embistieron contra los enemigos que estaban alojados en la ribera de aquel río. Los moros los cercaron de manera que no pudieron ser socorridos y fueron todos muertos en la pelea, aunque con gran pérdida de los contrarios.

Pedro Manrique, Adelantado de León y Dia Sánchez de Benavides, señor de San Esteban del Puerto y Caudillo del obispado de Jaén, fronteros de la ciudad de Úbeda, con quinientas lanzas, doscientos peones, y otros tantos jinetes, siguieron a los moros, y los acometieron en un cabezo que llaman los Collejares, el cual subieron y ganaron por fuerza de las armas. Allí los desbarataron, vencieron y pusieron en huída, con muerte de muchos de los enemigos y grande presa de despojos y haciendas, que se repartieron entre los cristianos, pues es fama que venían con intención de poblar la tierra de nuestro señor el Rey de Castilla. Fue esta victoria tenida por milagrosa[6].

6. Escudo
Escudo de don Alonso de Porcel, según lo pintó Argote en 1588.

Mi antepasado directo don Bernal Porcel, natural de Úbeda, fue uno de los caballeros que lucharon y ganaron esta batalla de los Collejares[1], era bisnieto de don Alonso Porcel uno de los 12 leones de Úbeda.

Juan Adolfo Cerón.

[1] Transcrito de Catálogo de los obispos de las iglesias catedrales de la Diocesis de Jaén, escrito por Martín de Jimena Jurado en 1652, páginas 374-375.
[2] Escudo extraído de http://heraldica-hispana.com/[3] 2. https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cronologia_de_los_reinos_en_la_peninsula_iberica[4] Mi antepasado directo. Don Lope fue alcaide de Quesada desde 1396 hasta 1414 que fue sustituido por desavenencias con el consejo de Úbeda. Según Jimena, esto lo escribe Ruy Díaz de Quesada en su calendario manuscrito de cosas acaecidas en aquella villa, escrito por él en el año de 1470.[5] Nobleza de Andaluzia. Escrito por Gonzalo de Argote Molina, página 281, describe la hazaña y su escudo de armas. En campo rojo una torre de plata sobre una peña, y al pie de la peña una mata de romero que nace en ella, y una mano y un ala de ángel con una espada de plata y la guarnición de oro, y dos escudos pequeños de plata con dos cruces rojas.[6] Fue esta victoria tenida por milagrosa y de ella hacen memoria el canónigo Luis Fernández de Tarancón, en su calendario manuscrito que Jimena tenía de cosas acaecidas en Baeza, escrito por él en el año de 1484.

[7] Según reseña genealógica de la casa de Porcel, escrita por Jesús Fernández de Bobadilla Fernández de Bobadilla, página 7. También según Boletín de estudios giennenses, Memorial de la casa solar de Messía, página 28.

Curiosidades de linaje. Rato

Curiosidades de linaje. Rato

En otro artículo aclaré un error sobre el escudo del apellido Tacón del linaje de Cartagena originario de Génova. Con el apellido Ratto o Rato ocurre una controversia parecida que trataré de reparar.

Escudo Ratto de Génova según abcgenealogia.com.

Según abcgenealogia.com el escudo de armas del apellido Ratto de origen genovés, concrétamente de Voltri, es el siguiente: en campo de gules, tres cañones de plata, puestos en palo. No he encontrado ninguna otra referencia de otros autores a este curioso escudo.

El apellido Ratto es originario de Rapallo, ciudad situada junto al mar, a 27 kilómetros al este de Génova (Italia). Hay registros de este apellido que datan de 1340. En 1560 el apellido Ratto fue inscrito dentro de la familia Cibo cuando la nobleza de Génova se redujo a 28 familias(1).

De los primeros de este apellido que vinieron a Cartagena fue mi antepasado directo el comerciante de sedas don Tomás Ratto, nacido en Voltri (2), Génova (Italia), sobre el año 1570. Está incluido como hijodalgo en los padrones de Cartagena en 1621 y en 1626 (3). Casó con doña Agustina Garibada, también de origen Genovés (4). Tuvieron numerosos hijos, he documentado hasta quince; fue uno de sus hijos:

Don Juan Lorenzo Ratto y Garibada, nacido en 1615 en Cartagena, Capitán, Regidor perpetuo y Alguacil Mayor del Santo Oficio de la Inquisición de la misma ciudad. Casó en Cartagena en 1645 con doña Juana Valdivia y Tacón, nacida en Cartagena, también con orígenes genoveses por parte de madre (5). He documentado hasta cuatro hijos de esta pareja, siendo una de ellos:

Doña Agustina Ratto y Valdivia, nacida en 1650 en Cartagena. Casó en 1664 en Lorca con don Francisco Antonio Ruiz Mateos de Aguilar (6), Capitán y Regidor perpetuo de Lorca. De esta pareja he documentado ocho hijos, siendo el primogénito:

Don Francisco Diego Ruiz Mateos y Ratto, nacido en 1670 en Lorca, Regidor de la misma ciudad, casó en 1705 en ella con doña María Fajardo y Cisneros Moctezuma (7), nacida en Bullas (Murcia) en 1684, perteneciente a la casa de los Condes de Moctezuma (luego Duques) descendientes del Emperador de México. Don Francisco Diego usó el siguiente escudo de armas personal:

Escudo de don Francisco Diego Mateos Rendón y Ratto Valdivia (8)

Donde se pueden apreciar las armas de Mateos, Rendón, Ratto y Valdivia. Concretamente las que interesan en este artículo son las del tercer cuadrante correspondiente a Ratto. Se puede ver el águila negra naciente y debajo las tres esferas.

Don Francisco Diego como bisnieto demostrado del noble genovés don Tomás Ratto usa correctamente las armas de su linaje Ratto, por lo que, con esta prueba evidente, queda determinado el escudo que realmente corresponde a la familia Ratto de Cartagena (y Lorca), originarios de Voltri en Génova.

Para que no sucedan estas confusiones (por desgracia bastante frecuentes), antes de adjudicar unas determinadas armas, se debe desarrollar la genealogía hasta dar con el origen del escudo, con el fin de poder confirmar con exactitud si de verdad se pertenece al linaje, o no. Las armas pertenecen solo al linaje descendiente del personaje o personajes que las ganaron y no al apellido en general. El mismo apellido (inclusive dentro de una misma familia) puede tener derecho a pintar diferentes escudos de armas, o ninguno.

[1] Según Le famiglie nobili genovesi, escrito por Angelo M. G. Scorza, apunte 633. El escudo se describe como: abajo en campo de azur, tres esferas rojas, puestas dos y una; arriba en campo de oro un águila naciente negra coronada, sostenida por una banda de plata.

[2] Voltri es un centro habitado que forma parte de la aglomeración urbana de Génova y está situado en la extrema periferia occidental genovesa, a cerca de 17 km del centro de la ciudad. Wikipedia.

[3] Según abcgenealogia.com. figura domiciliado en la calle Jara. Actualmente la calle Jara de Cartagena es peatonal y está en el centro de la ciudad, en el casco antiguo. En ella desembocan las calles San Miguel, Cuatro Santos y del Aire, las plazas San Sebastián y de los Tres Reyes y los callejones de Bretau y Campos. Wikipedia.

[4] El matrimonio fueron compadres de bautismo de su sobrino Bernardo Ruiz Garibada, el 28 Ago 1615, en la Iglesia de Santa María de Cartagena, folio 95v. En la inscripción figura también su origen genovés.

[5] Su nieto el Capitán de Navío de la Real Armada don Antonio Ratto y Madona sería I marqués de Campo Nubla en Dos Sicilias (1735).

[6] Sus descendientes serán Marqueses de Moscoso, Condes de Castellar, Condes de Gómara y marqueses del Valle de la Reina, entre otros títulos.

[7] Hija del Caballero de Santiago don Jorge Fajardo Salido y Molina (mi ascendiente directo), y de doña Isabel Cisneros Moctezuma.

[8] Este escudo se encuentra en la iglesia de San Francisco de Lorca según “Pequeña historia de un blasón de Lorca”, escrito por José López Maldonado. Fotografía extraída del libro sobre los Ruiz Mateos de Francisco de Orellana.

Curiosidades de linaje. Los doce leones de Úbeda

Año del Señor de 1344. Sitio de Algeciras contra los moros. Gobierna Castilla el Rey Don Alfonso XI.

Situación histórica:

Espacios políticos hacia el 1360. Tras las grandes conquistas del siglo XIII, Granada permaneció más de dos siglos como último territorio musulmán; quedando configurada la «España de los cinco reinos». La frontera con los moros se encontraba cerca de Úbeda (Jaén), por lo que sus habitantes estaban acostumbrados a guerrear.

A continuación, un artículo de Ramón Quesada en el que relata como epopeya la gesta de los “Doce leones”, desarrollada en 1344 en el sitio de Algeciras, y cuyo resultado originó que se colocaran en el escudo de Úbeda doce leones rampantes:

Cuando, el 23 de marzo de 1344, las huestes del Rey Don Alfonso XI ponían cerco a las tropas de la media luna en el sitio de Algeciras, el monarca se volvió hacia sus capitanes pidiendo doce voluntarios para enfrentarse a otros tantos moros que habían tenido la osadía de retar a los cristianos. Al instante, doce caballeros dieron un paso hacia delante y se ofrecieron al rey de Castilla. Los doce pertenecían al Concejo de Úbeda, integrado en los Concejos del Obispado de Jaén, y se llamaban:

1 – Diego López Dávalos, Alcayde de los Alcázares de Úbeda en 1379, hermano de antepasado directo,

2 – Gonzalo Hernández de Molina, procurador del concejo de Úbeda, antepasado directo,

3 – Gil Martínez de la Cueva, Señor de la casa de la Cueva, antepasado directo,

4 – Juan Alonso de Mercado,

5 – Juan Sánchez de la Trapera, antepasado directo,

6 – Diego Messía (de Molina), hermano de antepasado directo,

7 – Juan Sánchez de Aranda,

8 – Lope Rodríguez de los Cobos, Señor de la casa de los Cobos,

9 – Alonso Porcel, antepasado directo,

10 – Alonso Sanmartín y

11 – Benito Sánchez del Castillo.

12 – Pero Gil de Zático, posteriormente fue considerado traidor.

«Nos satisface y nos llena de orgullo ‑dijo el monarca a sus capitanes‑ que sean vuestras mercedes, nobles caballeros de Úbeda, los que de buen grado os brindéis para tan gran empresa. Noticias tengo de que los hombres del Santo Reino han dado siempre por Castilla y León lo mejor de ellos mismos. No me sorprende, pues, que este puñado de mis mejores capitanes sea nacido en la villa de Úbeda, tan conocida y tan querida por mis antecesores, que Dios perdone».

Los moros, henchidos de venganza, habían hecho bien las cosas. Una gran extensión de terreno, dividiendo unas y otras posiciones, estaba limpia de hierbas y rasa como la palma de la mano. En el centro y a todo lo largo, partiendo en dos mitades el campo donde había de celebrarse la justa, había sido levantada una cerca de trozos redondos de madera de pino, adornada con cintas de colores y guirnaldas de hierba entrelazadas.

Entrando en liza. Toda la parte derecha estaba ocupada por los árabes y naturales de Algeciras, atraídos por la noticia. La izquierda estaba reservada a los cristianos. El lado de Poniente estaba ocupado por los caballeros moros que iban a tomar parte en el torneo y el Saliente por los doce caballeros de Úbeda con escuderos, asistentes de campo y tropa con trompetas y tambores. La tarde, templada y primaveral, tenía un sol limpio que hacía refulgir las puntas de las lanzas, los escudos y las armaduras de caballeros y monturas. No corría apenas viento y las banderas y pendones caían desmayadamente, cubriendo las astas. Dadas ya las cinco de la tarde, todo estaba preparado para dar comienzo la lucha. Varios moros, montados en caballos de largas colas, recorrían el terreno blandiendo banderas verdes con la media luna, al parecer inspeccionando la explanada. Apenas se hubieron retirado, sonaron las trompetas árabes y un jinete se subió a la cabalgadura, aferrando con la mano derecha la lanza y con la izquierda un escudo redondo, pintarrajeado de muchos colores.

Contestaron las trompetas y los tambores cristianos y, en la parte alfonsina, se repitió la escena anterior. Se alzó de manos el caballo de don Diego López Dávalos pateando la tierra y, al sonar la señal de combate, los contendientes, cada uno en su posición, arremetieron uno contra otro en furia salvaje. Al cruzarse, el choque fue tremendo. El jinete árabe rozó con la lanza en ristre el escudo contrario; pero don Diego, más corpulento que su enemigo, propinó a este tan severo trallazo en pleno pecho que, herido de muerte, el moro cayó del caballo y agonizó antes de dar con sus huesos en el suelo. A continuación, don Diego le cortó la cabeza con el hacha.

En el primer empellón, don Juan Sánchez Trapera sólo pudo hacer tambalearse a su contrario. Pero, en el segundo, ambos cayeron a tierra y se entabló una feroz pelea a espada que costó una superficial herida al cristiano en el brazo.

 Escudo de don Juan Sánchez de la Trapera, según lo pintó Argote en 1588. Este linaje originó el dicho: “puñalada trapera” (1).

Después, el moro, al intentar levantar el brazo izquierdo para cubrirse con el escudo, sintió su estómago desgarrado por la espada de don Juan, que remató al agareno con un certero golpe de puñal para, a renglón seguido, cortarle la cabeza con la espada. La lid, entre otro caballero árabe y don Juan Alonso de Mercado, fue rápida. La lanza de este traspasó el costado del contrario y, antes de que el moro se diera cuenta, ya estaba mordiendo el suelo sin vida. Otra cabeza más para la colección. La lucha entre don Pero Gil de Zático y el gigantesco musulmán de enormes bigotes fue la más sobrecogedora hasta ahora. Don Pero, jugando con su oponente, como el gato con el ratón, mientras le dirigía palabras de burla, consiguió recorrer la explanada hasta tres veces, esquivando el cuerpo cada vez que el moro le enfilaba con la lanza. Tres carreras que resultaron fatales para el de la media luna, pues en cada una de ellas perdía algo, aparte de sus fuerzas. Fue primero el turbante, luego el escudo y, al final, la lanza, lo que le perdió. Quiso derribar a don Pero apeándose y desde el suelo; pero este, en el último de los recorridos del campo, le enristró clavándole la lanza en el cuello. Arrastrándose un gran trecho, le clavó, a continuación, la lanza hasta que esta se perdió por el perno. Se apeó don Pero, dio con el pie media vuelta al cadáver y le escupió en el rostro. Agarró la cabeza inerme y, de un solo tajo, la separó del cuerpo. Cogió con una mano las riendas del caballo; con la otra, la testa del moro por el cabello y se retiró. Esta acción provocó el enojo de los árabes, que le llamaron de mil formas y todas a cuál más hiriente. Don Diego Messía despachó a su rival de turno, a la primera de cambio. El moro, más joven que los otros que le habían precedido y con menos experiencia, arremetió alocadamente, abandonando la guardia, lo que aprovechó don Diego para atravesarle el abdomen. Cuando, de un certero golpe de espada, le separó la cabeza del tronco, aún tenía vida.

Escudo de don Diego de Mexia, según lo pintó Argote en 1588. Lo describe como tres fajas azules en campo de oro.

La peor suerte, aunque no funesta, la tuvo don Benito Sánchez del Castillo, que vio su pierna derecha traspasada por la alabarda enemiga y, a duras penas, tras un continuado forcejeo, pudo acabar con el de Mahoma, impedido por el dolor que sentía. Ambos en tierra y cojeando visiblemente el cristiano, manejando con esfuerzo la lanza, consiguió engañar al árabe asestándole tan fuerte palo en la cabeza que le hizo caer de bruces. Le puso el pie en el pecho y, mirando donde se encontraban los moros, hundió la lanza en el corazón del caído. Don Benito tuvo que ser retirado por las asistencias, pero llevaba bien clavada en la punta de su lanza la cabeza del berberisco.

Al tocar el turno a don Juan Sánchez de Aranda, ya los moros no estaban tan ufanos. La justa estaba mediada y seis cadáveres sin cabeza, allí cerca, daban fe de la superioridad cristiana con las armas. Los otros seis árabes, que esperaban la hora de su participación en la justa, se mostraban nerviosos y ello era otra baza a favor de los leales al rey don Alfonso.

Se arremetieron los beligerantes al galope de los corceles. Al cruzarse, el jinete agareno logró derribar al cristiano; más, con tan mala fortuna, que este, al caer, le asestó la lanza con fuerza y los dos rodaron por el suelo. Quiso clavar el moro, en el cuello de don Juan, su almavar; pero, al hacerlo, el ubetense hizo rodar su cuerpo y evitar así la acometida. Se incorporó, sacó la espada y asestó un golpe al árabe cortándole un brazo. Intentó huir como un cobarde, mas la espada de don Juan, lanzada hacia él, se introdujo en su espalda, derribándole. Se acercó a él y, limpiamente, le quitó la cabeza.

El islamita, que cayó en suerte a don Gil Martínez de la Cueva, entró en pelea con exageradas risotadas, posiblemente debidas a su tensión de nervios. Cantó al espolear al caballo y siguió haciéndolo mientras el capitán de don Alfonso le daba muerte. Y ocurrió que, engreído y ajeno a la gravedad del caso, prestó más atención a quienes le rodeaban que a su contrincante; así que a nadie sorprendió que, apenas mediada la explanada, cayera sobre la hierba segada, perforada la cabeza por el ojo derecho, como consecuencia de la lanzada asestada por don Gil. Y otra cabeza para la macabra colección.

Escudo de don Gil Martínez de la Cueva, según lo pintó Argote en 1588.

Por las 8 aspas de la bordura su antepasado directo participó en la conquista de Baeza en 1227. Don Gil fue quinto abuelo de don Beltrán de la Cueva, I duque de Alburquerque, uno de los personajes más importantes de su tiempo, por ser valido del Rey Don Enrique IV de Castilla.

El siguiente, un morisco vestido con estrafalaria elegancia a lomos de un caballo color de la nieve, no impresionó a don Alonso de Porcel, crecidas sus facultades por el resultado favorable de la justa. Sin embargo, y aparte de las apariencias, ni fue nada fácil a don Alonso desprenderse del moro. Luchó como un héroe; pero, poco inteligente ante la astucia del de Úbeda, fue vencido, pie a tierra, por tremendo hachazo en el hombro, que casi le partió en dos. No quiso morir así porque sí y maldijo al caballero cristiano escupiendo sangre. Esperó el ubetense a que agonizase y, de otro golpe de hacha, le arrebató la cabeza.

Escudo de don Alonso de Porcel, según lo pintó Argote en 1588.

La verdad es que don Pedro Rodríguez de los Cobos no se había visto en tal aprieto en su vida. Aceptó enfrentarse a “su moro”, porque aquel día, en la tienda del rey, la sangre le hirvió en las venas al saber que los árabes, envalentonados, no sólo tenían la plaza de Algeciras, sino que, por otro lado, osaban desafiarles de forma tan presuntuosa. No pudo contenerse y, por eso, alzó la voz ofreciéndose junto con los demás. No le pesaba; pero ahora que, sentado sobre el caballo, esperaba el toque de la dichosa trompeta para iniciarse la contienda, notaba en su interior algo desconocido que le asustaba. Agarró el escudo y la lanza, arreó al caballo y se fue impasible hacia la vida o… la muerte. Sintió, por última vez, el clarín; apreció, bajo sus pies, el tropel del rocín del moro y, como un muñeco manejado por hilos, apremió su cabalgadura sin precisar adónde iba.

De pronto, notó un golpe en el pecho, propinado por su propio escudo, al encontrarse con la lanza del caballero islamita. Y, a no ser por ello, seguro que ya estaría en el otro mundo. Pero el tremendo impacto, como un toque de aviso, le puso en razón. Se aferró a la lanza, se mordió los labios y, como el mismísimo demonio, propició al estupefacto agareno tal trastazo que este cayó de bruces, regando el piso con la sangre que manaba de la herida abierta debajo de la axila. Le cercenó la cabeza con enormes deseos de vomitar, pero… ¡había vencido!

Admitiendo que los dos caballeros cristianos que quedaban por luchar no tuvieran la fortuna que sus predecesores, ya la suerte para los moros estaba echada.

Otros dos para la docena. De diez justas, igual número de árabes habían mordido el polvo a manos de los del rey don Alfonso. Pero los agarenos no se entregaban y esperaban ‑por lo menos, en las dos últimas confrontaciones‑ salvar una relativa honra. Así que los dos moros que restaban, de acuerdo mutuo y salvándose las reglas establecidas de la caballería, salieron al mismo tiempo a la explanada, para hacer frente al cristiano de turno. Pero no hubo sorpresa. Los de la Cruz dejaron que los de la media luna recorrieran el campo a sus anchas. No salen a su encuentro y, cuando lo hacen, son don Gonzalo Hernández de Molina y don Alonso de Sanmartín quienes dan la cara a los dos sorprendidos sarracenos. Don Gonzalo, con un nuevo caballo, es un veterano curtido en mil peleas y no pasan cinco minutos antes de hacer morder la tierra a su adversario. Por su parte, don Alonso, escurridizo como la serpiente, origina en su adversario tan visible temor con sólo su mirada, que este le viene a las manos como un jilguero y no tiene nada más que, con toda facilidad, clavarle su puñal de puño dorado entre estómago y abdomen. Se dan la mano los dos compañeros y, con un ademán de victoria dirigido al grupo de moros que no salen de su asombro, seccionan las cabezas de las víctimas.

Escudo de don Gonzalo Hernández de Molina, según lo pintó Argote en 1588. Las 8 aspas de la bordura las ganó su bisabuelo don Pedro González de Molina “el desheredado” en la conquista de Baeza en 1227. Las tres lises son por descender de los Vizcondes de Narbona (2).

Retrato de don Francisco de los Cobos y Molina por Jan Gossaert, en 1530. Se encuentra en The Getty Center, Los Ángeles (3).

La liza había terminado y la gente comenzó a marcharse, elogiando la destreza de los caballeros cristianos. Los moros, no pudiendo ocultar la vergüenza de saberse vencidos y humillados, retiran los doce cadáveres decapitados de sus caballeros y desaparecen de la explanada, lanzando improperios y amenazas a los cristianos, que les regalan, a su vez, burlas y risas. Al regresar al campamento, el Rey Don Alfonso salió al encuentro de los doce héroes de Úbeda. Les abrazó uno por uno, llamándoles «Mis valientes», y dio las órdenes pertinentes para que los heridos recibieran cuidados médicos. En aquel momento, el caballero don Diego López de los Cobos se dirigió al monarca para decirle, al mismo tiempo que le ofrecía las doce cabezas de los moros vencidos:

—Aquí tenéis, majestad, vuestro trofeo. Ahora, en nombre de mis compañeros, solicito de vos la merced de que este hecho de armas sea señalado para eterna memoria y ejemplo en el escudo de armas de la noble villa de Úbeda.

—No sólo damos nuestro beneplácito, sino que, desde este momento, haremos todo lo posible para que así sea. No podía, nobles caballeros, ofrecer vuestra proeza mayor gloria a la ciudad de donde sois. Grabad con fibras de oro los doce leones, símbolo de tan valiosa gesta, en el pendón de tan leal villa. Ahora, quemad esas horribles cabezas o dadles sepultura, pues parece que me miran.

El resto de la tarde y parte de la noche fue dedicada, con grandes festejos, en honor de los caballeros que habían tomado parte en tan señalada hazaña. El pendón de Úbeda, a voluntad del rey, fue colocado durante dos días en lugar preferente, custodiado como la joya más preciada por los caballeros de los Concejos de Jaén, Sevilla, Córdoba, Jerez, Carmona, Arjona y Niebla. El día 27 de marzo de 1344, a cuatro de la gesta de los doce “Leones” de Úbeda, el Rey Don Alfonso XI aceptó la propuesta de los islamitas y tomó la plaza de Algeciras pacíficamente, después de llevar veinte meses de asedio. Al día siguiente, Domingo de Ramos, entró el monarca victorioso en la ciudad, colocando sobre su Mezquita la Cruz de Cristo. Úbeda recibió con gran alborozo a los doce caballeros, les agasajó y escribió en el libro de su historia esta gesta que, constantemente, nos recuerda nuestro escudo de armas ubetense.

Por Juan Adolfo Cerón.

Referencias:

– (1) La expresión “puñalada trapera” se origina en Úbeda. Dos familias pugnaban por controlar la zona, los Trapera y los Aranda. Durante una discusión, un Trapera apuñala a un Aranda en el Claro del Salvador. El Aranda, herido, se refugió en un templo de la ciudad que celebraba la eucaristía. El Trapera entró en la iglesia y delante del altar mayor le asestó la puñalada definitiva que acabó con su vida.

Personado en la ciudad el Adelantado de Andalucía Per Afán de Rivera, puso orden y una vez examinados los hechos, ajustició a varios de los Trapera, dejando relegado al olvido el apellido Trapera, sustituyéndolo por el de Alcázar, el cual sería el que llevarían a partir de ese momento los supervivientes y descendientes de éstos.

Refiere esta disputa entre bandos Argote de Molina en su Nobleza de Andaluzia, página 278.

– (2) Descendientes de la Casa de Manrique de Lara cuya genealogía demostrada se adentra en la alta edad media y emparentan con varios reyes de este periodo. También son los de este linaje descendientes directos de don Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid”, por parte de su hija doña Cristina Rodríguez, cuya nieta, la Infanta doña Sancha de Navarra, casó con el Conde don Pedro Manrique de Lara, XIII Vizconde de Narbona, II Señor de Molina y Mesa.

– (3) Foto de https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_los_Cobos_y_MolinaDon Francisco de los Cobos y Molina (sobrino carnal de mi antepasado directo don Diego de Molina González, regidor de Úbeda), fue Secretario personal del Emperador Don Carlos V y de su hijo Don Felipe II, Comendador Mayor de León en la Orden de Santiago, y la persona más influyente en política interna española y en las relaciones internacionales de esa época. Don Francisco usa su escudo de los Cobos junto al de Molina en todas sus casas, palacios y castillos de Canena y de Torres, en Jaén. Su hijo don Diego de los Cobos y Mendoza, fue el primer marqués de Camarasa; y su hija doña María Sarmiento y Mendoza casó con don Gonzalo Fernández de Córdoba, “el Gran Capitán”.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies