Blanco

0
119
Las nubes viajeras son mi morada
y, si me escondo en el bravo oleaje,
en la paloma lato en su plumaje
y en la azucena soy una nueva hada.
Nunca me alejo de la novia alada
y orno su talle con guipur y encaje,
con sueños de paz su nítido traje
y ramitos de azahar ¡qué bien adornada!
Nacarado vivo y sonriente
como este pálido verso paciente
¡oh! Avatares de la sublime vida;
pues soy mármol incrustado en la muerte,
soy sollozo, eco, agonía sentida
de doncellas que sorbieron lo inerte.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.