¿Por qué éste y no otro?

Es que a veces los acontecimientos son tan evidentes que el título me ha venido como  caído del cielo.

“El Quijote” es un libro que nunca agota su mensaje. 

Cada uno tenemos nuestra experiencia con nuestra historia y convivencia al lado de este enjuto hidalgo, lo que es común, es que siempre nos vuelve a sorprender con ideas, anécdotas y consejos, que no supimos apreciar al principio. 

Me centro en este capítulo porque me propuse volver a leer a la reina de las novelas, sin prisas, donde pudiese evocar todo lo que me hizo disfrutar, pero galopando, y ahora ya voy por el XXX, ese es el motivo.  

Retrocedo en el tiempo y les digo:

Tuve la dicha, en mi infancia, de tener una profesora enamorada de “El Quijote”, doña María Rosa Martínez, que seleccionaba lo más jocoso y pedagógico de la novela y nos narraba aventuras a modo de cuentos, luego nos invitaba a leerlo en el libro de lecturas de la Editorial Luis Vives, para afianzar todo lo referente a lo que la ella nos había narrado.

Más tarde lo leí por mi cuenta, no recuerdo la edad, pero ya estudiando Magisterio mi profesor, Don José Yagüe, nos hizo analizar parte de algunos    capítulos, morfológica y sintácticamente

Así bebí estudiando la belleza de su sintaxis, en cuanto localizábamos la oración principal, todo volvía a ser una aventura y encontrar las subordinadas, apareciendo en el lugar preciso toda clase de yuxtaposiciones, disyunciones, etc.

Ya, cuando ejercí, no obligué a nadie a leerlo, pero sí que los estimulaba a que intentaran asomarse y tener como amigo a algún capítulo suelto y llegamos a confeccionar un álbum monográfico sobre la ruta de “El Quijote”, con recortes de revistas, barajas, y redacciones de las chavalas, este trabajo seguro que fue una semillita para ellas, que por su cuenta seguro leerían más tarde a este hidalgo tan famoso, nunca las forcé, pues en estos casos aparece la rebeldía.

Dejando mucha vida a mis espaldas, ahora lo estoy leyendo, de otro modo, deleitándome y gozándolo de un modo diferente, me paro en el significado de cada palabra, recordando aquellos dichos y con la suerte de hacer un alto en el camino y compartir esta experiencia con todos ustedes. 

Lo que hago es alejar las prisas y centrarme cada día en facetas diferentes.

Todavía tengo en mi magín palabras que apareen en “El Quijote” y hoy no son usuales, como “bacía”.

Para acercarnos más al autor, para impregnarnos de Cervantes, podríamos entrevistarlo, tomando este capítulo como referencia.

– Don Miguel, por favor ¿cómo se le ocurrió a usted, que Dorotea se convirtiera en la princesa Micomicona?

– ¿Y por qué defendió a maleantes y a Sancho le atizó dos lanzadas de aupa?

– ¿Por qué no participa en la alegría de Sancho cuando encontró su asno?

Y así con otras muchas más, que luego tranquilamente respondiendo “in mente” o quedando escrito, vamos, sin casi advertirlo, ahondando en la grandeza de este gran escritor y la mejor novela del mundo, hasta ahora escrita.

Nos topamos con palabras como “morrión”, que es el plumaje o adorno del casco de la armadura antigua, que resguardaba la cabeza y recordamos que en una silla de montar la parte hendida y arqueada es el arzón.

Sancho Panza, al darse cuenta que su reino peligraba, le dice muy enfadado a don Quijote que “va pedir catufas en el golfo…”, “catufas” son lo que decíamos antes, rosas y ahora, palomitas de maíz, y “sentarse en horcajadas” esto es más fácil, es subir al caballo con una pierna a cada lado que se nombra igual cuando descansamos en una silla de esta guisa.

Y el oficio de “palafrenero” viene de palafrén que es un caballo manso que solía montar un criado para acompañar a reyes y princesas.

En ocasiones era montado también por damas y reyes.

Para no perder los dichos, cortamos aquí con el significado de estas palabras de antaño.

Nos encontramos “pelillos a la mar” que sucedió cuando Don Quijote le preguntó que le dijese qué le había respondido Dulcinea a la carta, carta, que bien sabemos no le dio, porque no la portó.

Cuando Dorotea cuenta su fingida historia a don Quijote, dice llamarse Micomicona del reino de Micomicon, su padre Tinacrio el Sabidor, su madre la reina Jaramilla y el gigante que le recomendó su padre para marido, Pandafilando de la Fosca Vista, ya que su mirada era del revés, historia con su pequeño argumento, dentro de un capitulo.

Este pequeño pasaje casa perfectamente con el tema de todo “El Quijote”, está pensado para convencer a nuestro hidalgo de sus males entendidos.

Retomemos los dichos o chascarrillos: “De vobis, vobis”, antecesor de nuestro actual “De vobilis vobilis” “Todo esto doy por hecho” y “Por cosa pasada, cosa juzgada”. El amor idealista a Dulcinea brilla en estas palabras, claro en boca del enamorado. “Ella pelea en mí, y vence en mí y yo vivo y respiro en ella…”, son palabras de punto y aparte, bellísimas, válidas para cualquier amor, lo que se dice amor de verdad, y la frase tan “sui géneris” de Sancho, cuando responde a su amo: “Digo que no la he visto tan despacio”. Tantas veces va el cantarillo a la fuente …”, “Dios que está en el cielo, que ve las trampas y será juez de quien hace más mal”, “A pecado nuevo, penitencia nueva”.

A Sancho Panza que doquiera que veía asnos, se le iban los ojos y el alma, cuando conoció que el gitano era Ginés de Pasamonte “él por el ovillo del gitano, sacó el ovillo de su asno”, inspirado en el de “Por el hilo se saca el ovillo”.

Algo muy importante acaece en este capítulo XXX, es como si Cervantes nos hubiese hecho un guiño sobre el final de su obra.

Es cuando el cura platica con Cardenio y le dice que todas las simplicidades, que este buen hidalgo, Don Quijote, dice sobre el desvarío y la locura de los caballeros andantes, si la conversación discurriera por otros derroteros, Don Quijote respondería con un entendimiento claro y apacible como he reseñado, que no le toquen lo caballeresco, que se enajena más.

“Yo creo que nos hace vislumbrar un poco el final, pues sabemos que Don Quijote se sanchifica y Sancho se quijotiza, no sé, pero cuando lo leí me surgió como esa chispa de que don Miguel de Cervantes se hubiere adelantado unos años, para que supiésemos que nuestro héroe recuperaría la razón.

Cada capítulo tiene su autonomía, y el autor consiguió con los conceptos “encaje de bolillos” al dar magistralmente la ilación con un argumento central bien definido, como bien sabemos.

Es un orgullo para nosotros seguir teniendo la novela mejor escrita del mundo.

Avanzando en otros capítulos, si seguimos leyendo, vemos que “El Quijote” nos hará sonreír, evadirnos, pensar ordenadamente y ser mejores personas, pues sus páginas portan igual utilidad, que muchos libros que mejoran el alma.

Primordial es recordar las costumbres de los finales de la Edad Media y el principio de la Edad Moderna y situarnos en aquello tiempos, para disfrutar mucho más, y sepamos que ningún monogolista actual conseguirá aflorar esa medio risa socarrona por contemplar a don Quijote, nuestro ávido lector, que perdió la razón por leer en demasía.

¡Pobrecito! Lo que tuvo que sufrir cuando le emparedaron su biblioteca, qué confuso, cómo tocaba las paredes, me he salido del capítulo, pero es que cuando lo leímos seguro que sentimos un escalofrío similar, pensando si nos hubiese pasado a nosotros lo mismo.

Este suceso es tan importante que seguro volveré a pensarlo cuando me detenga en otro capítulo. 

Un encanto especial tiene una parte de este “XXX” cuando Sancho Panza le dijo a su amo que la carta que no le dio se la aprendió de memoria y le comentó que se lo dijo a un sacristán y volvió a reconstruirla, poniendo todo lo que don Quijote en su día plasmó en ella.

Así Sancho Panza aplacó a su amo.

Don Quijote quiso escuchar lo que le puso y Sancho aclaró “como vi que no había de ser de más provecho, di en ovidalla; y si algo sí me acuerdo, es aquello del “sobajada” digo del soberano señor y, por último: Vuestro hasta la muerte, El Caballero de la Triste Figura”

 “Y en medio destas dos cosas le puso más de trescientas almas y vidas y los ojos míos”. Desde luego que este final es para seguir disfrutando, dejando que el tiempo te envuelva, y estar preparados a lanzarse a nuevos capítulos.

Tras desmenuzar todos estos sucesos, aumenta nuestra libertad de pensamiento descubriendo, el qué, por qué, dónde y cómo de muchos acontecimientos que sucedieron en ésta, la primera novela realista y moderna del mundo, tomando como muestra este “XXX”. 

Ya ven, hemos vivido un poco, el disfrutar sintiendo el tiempo como dormido y lo hermoso que es reír con serenidad.

He puesto fin a mi artículo, pero con la mente henchida de mil y una anécdotas, que bullen por disfrutar en libertad en un blanco y satinado trozo de papel.

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