Cleopatra, 2050 años. II Parte, Final

Cleopatra, 2050 años. II Parte, Final

EGIPTO ANTE TODO

El regreso de Cleopatra a Alejandría en el 44 a.C tras el asesinato de César marca la segunda parte de su reinado en el cual dio notables avances a la restauración del imperio de sus antepasados. Muerto Ptolomeo XIV y con Cesarión como rey, Cleopatra puso manos a la obra y terminó las obras de restauración en Alejandría.

Entre sus obras más famosas levantó un templo de Isis en la isla de Faros, hoy perdido lamentablemente, terminó las obras que su padre había dejado a medias en Edfú e inició la construcción del Cesarerum, un templo en honor a César, imitando al foro romano y cerca del puerto de la ciudad. También construyó un altar flotante en Hermontis y una sinagoga. En el plano intelectual la propia reina aplicó también sus dotes resucitadoras y Alejandría vivió un renacer intelectual, en el que Cleopatra destacó escribiendo tratados de medicina, pesos y medidas, hoy lamentablemente perdidos.

En su círculo de íntimos destacaron el filósofo Filóstrato y Dídimo de Alejandría, apodado el Chalkanteros ( intestinos de bronce) dado que escribió más de 3.500 tratados que luego sin embargo olvidaba haber escrito.

Durante los años 44-41 a.C Cleopatra se dedicó a  reinar en Egipto, pero sin perder de vista la guerra civil en Roma. Por desgracia a los problemas externos se sumaron los internos, estalló una epidemia de peste, el Nilo no subió bien de nivel durante el 43-42 y las cosechas fueron malas por lo que Cleopatra entendió que su pueblo se moría de hambre, declaró el estado de alarma y abrió los graneros reales para repartir el trigo gratis. En el año 42 a.C al saber que los Cesarianos se encontraban en Grecia partió con su flota para prestar ayuda a Antonio y Octavio, pero una tormenta la sorprendió y tuvo que regresar a Egipto tras haber perdido  la mitad de sus naves.

En el año 42 a.C la Guerra Civil terminó en Filipos, Grecia, en donde Casio y Bruto fueron derrotados y ambos se quitaron la vida. En ese mismo año César era proclamado dios en Roma y se avistó un cometa que fue llamado la estrella de César, dándose a entender que una vez vengado este ascendía a los cielos a ocupar su lugar entre los dioses.

Ahora Marco Antonio, Octavio y Lépido gobernaban Roma, pero decidieron partir la República en 3 partes para administrarla conjuntamente.

Antonio recibió la Galia, Grecia y Oriente

Lépido recibió África

Octavio recibió Hispania y Roma

La parte más rica de Roma estaba en Oriente, y Antonio se dedicó a gobernarlo desde la ciudad de Tarso, en el sur de la actual Turquía. Su principal objetivo ahora era conseguir lo que César no pudo al haber sido asesinado, conquistar la Partia. Pero necesitaba dinero, dado que el ejército tras la guerra civil estaba muy mal equipado, además era obligación que los monarcas clientes de Roma prestaran ayuda militar y económica, en este caso Antonio hizo llamar a Cleopatra. 

Por supuesto la llegada de Cleopatra a Tarso fue un gran acontecimiento, en el que no escatimó en gastos para dar un gran espectáculo. Llegó en una nave real con la proa de oro, los remos de plata, las velas púrpuras y en el centro bajo un toldo de seda estaba la reina ataviada como Afrodita, rodeada de criados disfrazados de Cupidos y Nereidas que arrojaban flores al agua del puerto ante los ojos atónitos de la muchedumbre, mientras los músicos tocaban en la cubierta.

Antonio le ofreció una suntuosa cena en palacio, pero Cleopatra insistió en que la reunión que se quería llevar a cabo debía ser en suelo egipcio y al final el Cónsul aceptó. Esa noche Antonio y sus hombres acudieron a cenar a la nave real y vieron que en el interior de esta Cleopatra había preparado más de 30 triclinios de oro forrados de seda, el suelo estaba cubierto de rosas y los tapices y cortinajes bordados en oro y púrpura colgaban de los techos y paredes. El banquete, que mezcló lo mejor de lo griego y oriental, se sirvió en una vajilla de oro forrada con piedras preciosas y para sorpresa de los invitados al final de la velada la reina le regaló todo eso a Antonio. 

¿Cuándo surgió el amor? Por llamarlo de alguna manera. No se sabe exactamente ni cuando ni como, lo que está claro y si sucedió es que Antonio pasó el invierno 41-40 a.C en Alejandría en compañía de la reina y la diversión fue de por si absoluta. Sin embargo, en Roma estalló una guerra contra Octavio la cual dirigió Fulvia, la esposa de Antonio, y cuando esta fue derrotada se exilió en Grecia en donde murió esperando a su esposo. 

Antonio entonces regresó a Roma para poner fin a las discrepancias con Octavio y para sellar la paz entre ambos Octavio le obligó a casarse con su hermana, Octavia. El personaje de Octavia pasaría a la postre como la anti-Cleopatra, dado que no comandaba ejércitos, ni reinaba ni decía lo que pensaba, fue el ejemplo de matrona y esposa romana. La pareja se trasladó a Atenas, en donde nacerían las dos hija del matrimonio, Antonia la Mayor y Antonia la Menor quien luego fue la abuela del emperador Calígula y madre del emperador Claudio. 

Justo antes de volver Antonio cumplió una petición de Cleopatra, matar a su hermana Arsínoe, la cual estaba refugiada en el templo de Artemisa en Éfeso pero que estaba reuniendo partidarios en el exilio. Una vez muerta su rival Cleopatra quedaba como la única y legítima soberana de Egipto. 

Cleopatra no vio a Antonio durante los siguientes 3 años y en aquel mismo año 40 a.C los partos atacaron Jerusalén obligando a Herodes, Rey de Judea, a huir a Roma. Más tarde fue restaurado en el trono. Algunas fuentes aseguran que la reina y el general se cartearon durante esos 3 años y que los espías de esta le informaban de la situación de Antonio en Roma. 

Aquel año 40 a.C Cleopatra descubrió que volvía a estar embarazada, dando a luz a mellizos, a los que puso Alejandro Helios y Cleopatra Selene. Con esto mandaba un mensaje de propaganda a Antonio, dado que puso el nombre del conquistador del Imperio Persa a uno de sus hijos.

En el año 37 a.C Antonio partió a Oriente, dispuesto a atacar la Partia, dejando a Octavia y sus hijas en Atenas, para más tarde mandarlas a Roma de vuelta. Al mismo tiempo Cleopatra partió también a Antioquía, ciudad en la costa sur de Turquía para reunirse con el general, pero había una sorpresa de la que Antonio no sabía nada. Cleopatra esta vez viajaba con sus hijos.

En Antioquía Antonio abrazó a sus dos hijos y los reconoció como tal, y fue más lejos aún. Reconoció a Cesarión como legítimo sucesor de César, mostrándose más partidario de los Ptolomeos que de Octavio y Roma. Tras 3 años separados apenas habían cambiado los sentimientos del uno por el otro, pero esta vez la reina le puso las cartas sobre la mesa. Cleopatra estaba dispuesta a correr con los gastos de la campaña de Antonio en Partia, pero ella exigía la devolución de los territorios ptolemaicos que habían pertenecido antaño a Egipto, algo a lo que Antonio no puso reparo alguno. De la noche a la mañana se le otorgó a Cleopatra el control del sur de Turquía, Líbano, partes de Siria, una rica porción de Judea, Sinaí, Creta, Chipre y la Cirenaica, el Imperio Ptolemaico renacía en su gloria del siglo III a.C. Con 32 años la Reina hizo acuñar una nueva moneda en la que aparece como Cleopatra Reina-Nueva Diosa que ama a su Patria.

La pareja pasó el invierno del año 37-36 a.C en Antioquía, en el cual la reina quedó de nuevo embarazada de Antonio. A mitad del año siguiente estos se despidieron en el Éufrates mientras Antonio se dirigía invadir Partia. Cleopatra puso rumbo al sur iniciando una gira por los territorios recién adquiridos.

Tras pasar por Damasco y Beirut la reina hizo parada en Jerusalén, en donde ella y Herodes negociaron lo siguiente. A Cleopatra, ahora dueña de una parte del reino de Judea, le pertenecían los campos de dátiles en Jericó y las reservas de betún del Mar Muerto y Herodes se comprometió a arrendarlos a cambio de 200 denarios de plata. Entre ambos había un odio disfrazado de diplomacia, pero Cleopatra estaba bien protegida y si Herodes la hubiera matado eso habría sido su fin. Lo que hizo fue despedirla con costosos regalos. En el verano del 36 a.C Cleopatra dio a luz a Ptolomeo Filadelfo.

La campaña de Antonio en Partia fue un desastre, perdió a 30.000 hombres y el rey de Armenia, su aliado, lo traicionó y hubo de regresar. Una vez más fue la reina quien acudió al rescate y Antonio, temiendo que en Roma Octavio aprovechara para desacreditarlo por la derrota sufrida, se fue a Alejandría con Cleopatra.

En el año 35 a.C Antonio invadió Armenia como represalia por su traición, pero en vez de celebrar el triunfo en Roma, lo celebró en Alejandría, lo que le originó impopularidad. 

Al año siguiente, en el 34 a.C,  en el Gimnasio de la ciudad y con sus habitantes reunidos se levantó un gran altar de plata con dos tronos de oro y Cleopatra vestida con un traje dorado, la corona de los cuernos solares, el cayado y látigo sagrado, sentada al lado de Antonio ataviado como Dionisos con una túnica bordada en oro y una corona de laurel, fue proclamada Reina de Reyes. 

Acto seguido Antonio proclamó a Cesarión Rey de Reyes y legítimo heredero de César, Cleopatra Selene fue nombrada reina de Cirenaica y Libia, Alejandro Helios fue nombrado rey de Armenia, Media y Partia (aún por conquistar) y Ptolomeo Filadelfo fue nombrado rey de Siria y y Cilicia. 

Cleopatra estaba feliz, porque al fin no solo había conseguido mantener a Egipto a salvo, sino que había rescatado la herencia de Alejandro Magno de crear un gran imperio en el que Oriente sería quien dictara las normas. Roma ahora podría temblar al ver el poderío de la reina quien ese mismo año se casó con Antonio tras repudiar este a Octavia. Aquel  año del 34 a.C  inauguró el Cesareum, el templo en honor de César. Forrado de oro y plata, mezclando el arte egipcio y romano, el edificio albergaba templetes, jardines y bosquecillos sagrados, obras de arte y bibliotecas. Cleopatra ya no era solo una reina. A sus 35 años era casi una emperatriz y el futuro para la dinastía Ptolemaica no podía ser mejor y para Cesarión igual. Alejandría entonces se convirtió en una fiesta en la que los desfiles, obras de teatro, carreras de caballo y fiestas inundaron no solo los 4 rincones de la ciudad, sino también de Egipto entero.

Desgraciadamente lo que pasó a la historia como las Donaciones de Alejandría fue visto como una traición en Roma. En el año 32 Octavio robó el testamento de Antonio y lo leyó en el Senado, y en él no solo reconocía a Cesarión como heredero de Roma, sino que deseaba ser enterrado en Alejandría junto a Cleopatra. Tras aquello y mostrándose como amo de Roma una vez se había desecho de Lépido, Octavio declaró la guerra a Egipto.

La Batalla final tuvo lugar en Accio, Grecia, el 2 de septiembre del año 31 a.C. Pese a que la flota egipcia era mayor que la romana la pareja de los dos amantes fue derrotada. Cleopatra y Antonio huyeron a Egipto, pero Octavio no les siguió, pues hubo de volver a Roma a sofocar una revuelta que se había extendido por todo el país.

Si en Egipto se sabía que habían sido derrotados las tropas podrían derrocar a Cleopatra, así que esta regresó en su nave engalardonada con flores y velas púrpuras haciendo creer que habían vencido a Octavio. Antonio se derrumbó y se retiró a la isla de Faros, mientras Cleopatra reunió a todas las tropas restantes y las asentó en Alejandría, a su vez que trataba de ganar tiempo buscando ayuda de aliados que les iban dando la espalda uno por uno. 

La reina entonces ordenó sacar sus barcos del puerto y trasladarlos al Mar Rojo, pues pensaba reunir sus riquezas, embarcarse con Antonio y sus hijos y exiliarse en la India. Lamentablemente los nabateos, enemigos de Cleopatra, le incendiaron su armada. Ahora no había escape posible. Durante ese tiempo Cleopatra empezó la construcción de su mausoleo, porque perdida ya toda esperanza tanto ella como Antonio empezaron a ver la muerte como única salida. 

A comienzos del año 30 a.C Octavio empezó la invasión de Egipto desde el norte. Cleopatra le ofreció su abdicación si dejaba vivir a Cesarión y reinar, como muestra de ese pacto le mandó su diadema y su cetro y un trono de oro, pero fue en vano. 

Antonio intentó entonces frenar a las tropas en Pelusion, pero fue derrotado y se atrincheró tras los muros de Alejandría. Le llegó entonces la noticia de que Cleopatra había muerto y este, destrozado, se suicidó arrojándose sobre su propia espada. En esto llegaron Mardián y Olimpos, quienes llevándolo en un triclinio y colgándolo de unas cuerdas consiguieron meterlo dentro del mausoleo y allí estaba Cleopatra, la cual cogió en brazos a Antonio llamándole mi esposo, mi señor y emperador. Antonio murió el 1 de agosto del 30 a.C y tenía solo 53 años.

Una vez ocupada la ciudad Octavio trató de ver a la reina, pero esta se había atrincherado en el mausoleo con todo el tesoro de Egipto, el cual amenazó con quemar si lo tocaban. A Octavio no le convenía perder ese botín, quería a la reina viva y le aseguró a través de sus emisarios que no sufriría daño alguno.

Mientras eso sucedía Cesarión había escapado a finales de julio con su tutor y se dirigía al Mar Rojo. Su madre lo había mandado con la esperanza de que él al menos pudiera huir a la India y con un puñado del tesoro real. Por el momento el muchacho de 17 años estaba a salvo.

Al final, los hombres de Octavio lograron entrar en el mausoleo y Cleopatra intentó clavarse una daga, pero le fue arrebatada en el forcejeo y la trasladaron a palacio. Cayó enferma y se negó a comer, queriendo dejarse morir de hambre, pero hubo de abandonar la huelga cuando Octavio le amenazó con matar a sus hijos. La primera reunión entre el vencedor y la vencida tuvo lugar el 4 de agosto, cuando Cleopatra estaba más recuperada. Se dice que intentó seducir a Octavio, mostrándole que siempre había guardado un grato recuerdo de César, incluso le mostró las cartas que este le había escrito entre el 47-46 a.C pero  de nada sirvió.

Le pidió entonces que al menos le dejara enterrar a Antonio según las costumbres egipcias, a lo que Ocatvio cedió, pero bajo estrecha vigilancia. La siguiente reunión se llevó a cabo el 9 de agosto, en la que Octavio le comunicó que ella y sus hijos lo acompañarían a Roma y firmarían la paz, pero Cleopatra tenía en mente otros planes, pues ya sabía que jamás regresaría a su patria. En Roma le harían lo mismo que le habían hecho a su hermana, luego la meterían en alguna celda en donde se volvería loca y se suicidaría como le había pasado a otros monarcas helenísticos. No, no iba a terminar así, ella la última descendiente de Alejandro Magno no sería el botín de guerra de Roma. Consiguió engañar a Octavio accediendo a todas sus peticiones, incluso le regaló joyas de incalculable valor para ganarse su confianza.

El 12 de agosto la reina supo por un criado fiel que Octavio pretendía zarpar a Roma en tres días, era el momento. Por la mañana, Cleopatra fue a visitar la tumba de Antonio,  tras realizar los ritos debidos le juró que pronto estarían juntos. Una vez hecha esta promesa la reina volvió a palacio, se dio un baño por la tarde y cenó, luego le entregó una misiva a un criado de Octavio pidiendo que por favor se la hiciera llegar. Mientras el criado de Octavio salía de las estancias de la reina otro entraba con una cesta, la cual tras ser revisada por los carceleros de Cleopatra  y comprobar que solo llevaba higos le fue cedido el paso. 

En cuanto Octavio leyó la misiva se dio cuenta de que aquella mujer le había mentido y engañado con una astucia admirable, y en sus propias narices. Al llegar corriendo a las estancias de la reina  Octavio y sus hombres solo pudieron ver que esta yacía muerta en un lecho de oro, ataviada con el traje y la corona real de Egipto. Iras yacía muerta al lado de su señora, mientras Charmián le retocaba la corona.

-¿Fue idea de tu ama acaso?: Exclamó el General Agripa.

-Claro que lo fue. Como debía corresponder a la descendiente de tan grandes reyes: Respondió Charmián antes de caer muerta también.

La causa de la muerte de Cleopatra nunca se ha sabido y la versión del áspid es la que acaba apareciendo en todas las películas. Pero aunque se encontraron dos punzadas en su brazo, no se encontró serpiente alguna, pero es probable que pasara lo siguiente.

Cleopatra era experta en venenos y durante aquel año 31-30 a.C estuvo experimentando con condenados a muerte, a ver cual toxina era la más indolora de todas y rápida de matar. Es probable que llevara una aguja envenenada escondida en el pasador del pelo y se la clavara, lo de las dos punzadas es probable porque quizás ella misma quiso dar a entender que un áspid o una cobra, el símbolo de la monarquía egipcia, la había mordido.

Octavio estaba furioso, pues había perdido su botín más ansiado, pero dispuso que la reina fuera enterrada con honores de estado y al lado de Antonio. 

El destino de los hijos de Cleopatra fue otro. Cesarión regresó a Alejandría engañado por su tutor de que Octavio le perdonaría la vida, pero nada más llegar fue ejecutado. Era el 23 de agosto y solo habían pasado 11 días desde la muerte de su madre.

Alejandro Helios, Ptolomeo Filadelfo y Cleopatra Selene fueron llevados Roma y criados por Octavia. Posteriormente los dos varones murieron entre el 29 y el 25 a.C, ese mismo año Octavio casó a Cleopatra Selene con el rey Juba II de Mauritania (actual Marruecos) y fue ella quien mantuvo el legado de su madre vivo al preservar las tradiciones ptolemaicas. La pareja tuvo dos hijos, Livia Drusilla y Ptolomeo, nieto de Cleopatra,  al que sin embargo el emperador Calígula mandó matar en el 40 d.C y se anexionó Mauritania a Roma. 

Con la muerte de Cleopatra la dinastía de los Ptolomeos llegó a su fin tras 3 siglos de reinado en Egipto y Octavio se lo anexionó al Imperio Romano, a día de hoy el mes de agosto lleva el nombre por el que luego se le conocería. Augusto. Pero también porque ese mes es cuando Egipto cayó definitivamente y dio comienzo la Pax Romana. Octavio se convirtió en emperador en el 27 a.C y gobernaría hasta su muerte en el 14 d.C tras 44 años de reinado.

Y pese a perder la guerra se podría decir que Cleopatra ganó de otra manera. A día de hoy su nombre evoca una época pasada y gloriosa, pero también de poder femenino y astucia política. Desde que subió al trono, el cual ocupó 21 años, su único objetivo fue mantener Egipto a salvo y aunque lo perdió su país despertó admiración y curiosidad en el Mundo Antiguo y posteriormente en el Renacentista, hasta el punto de que muchas villas y palacios señoriales se decoraron con pinturas y muebles de estilo faraónico. Cleopatra ha sido protagonista de Shakespeare y del cine, como fue el caso de Claudette Colbert en 1934, Elizabeth Taylor en 1963 y Leonor Varela en 1999. 

A día de hoy sigue sin saberse donde está su tumba. Kathleen Martínez, arqueóloga dominicana, la situa en Taposiris Magna, a 40 km de Alejandría. En los últimos años se han encontrado monedas, tumbas, altares y otros vestigios de época ptolemaica pero la tumba de Cleopatra y Antonio sigue burlando a sus buscadores.

Con este artículo dividido en 2 partes espero haber rescatado a la verdadera Cleopatra. No fue una femme fatale ni tampoco una mujer tonta y enamorada. Ante todo fue una reina, una figura política que jugó un papel clave en el crepúsculo del reino de Egipto intentando salvarlo hasta el final, sin lograrlo y dando paso al Imperio Romano. La versión que aquí se expone de ella es la de la Cleopatra greco-egipcia, no la romana que creó Octavio. 

En en el templo de Dendera en donde se observa a Cleopatra con Cesarión reza en egipcio Anj-dyet: Que viva para siempre. 

Sea pues.

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