Breve síntesis del contenido de la obra:

Este texto otorga el protagonismo que merece al “Soldado del Ejército de España”. Soldado, quién en su palpitar acompasado y siempre renovado, se compromete a perpetuarse en la culminación de un llamamiento afín.

Sin lugar a dudas, el buen hacer configurado en virtudes intachablemente establecidas, serán las que acojan con satisfacción los requerimientos que el Ejército le encomiende.

¡Ese es el Soldado del Ejército Español!

El que se exige a sí mismo día a día y de forma continuada, la doctrina de preceptos y conductas militares, actualmente como normas de vida al servicio del País. Quedando desenmascarada la necesidad inexcusable de conservar unos imperativos tanto éticos como morales, generados desde la interiorización de los mismos con la práctica de las sanas virtudes.

Por lo que el Soldado aquí relatado, se adhiere incansablemente a la disciplina, cultivándola en cada instante como máxima expresión.

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