Fue el poeta Horacio quien soltó su famoso Carpe Diem, pero en mi humilde opinión Dominus Publius Ovidio Nasón es quien mejor lo llevó a cabo y a efectos prácticos. Está mal que yo lo diga, pero era un genio del disfrute, sobre todo en lo referente a romper las normas y darles ciertas libertades y poderes a las mujeres en sus obras que otros autores no hubieran hecho.
Ovidio nació en el año 43 a.C en los últimos tiempos de la república y en plena guerra civil, la tercera que vivía Roma y a raíz del asesinato de César el año pasado. La Gens Ovidia era una familia de estirpe antigua y patricia y el autor siempre se sintió orgulloso de su genealogía, no así su padre en lo referente al talento de poeta de su hijo, el cual siempre prometía no cultivarlo pero como diríamos hoy en día ¿Qué narices? Hay que vivir la vida y con un buen vino. El padre de Ovidio quiso que estudiase derecho y administrase las fincas de la familia, sin embargo Ovidio ya había tomado su decisión a pesar de que como bien decía:
¡Perdóname, padre!, puedo jurar / que nunca volveré a versificar.
Sus versos siempre fueron de tema erótico y no fue hasta pasados 25 años cuando alcanzó la fama y el reconocimiento merecido, ya en plena época del Imperio y de Augusto y siendo inmensamente rico además. Entre sus obras destacan por ejemplo Cosméticos para el rostro femenino, en donde aconseja a las mujeres romanas que remedios naturales o químicos podían aplicar para embellecer la figura o tener el rostro más blanco y joven, obra que atacaron los más puritanos de la sociedad.
Pero sus tres obras más famosas fueron, las que he leído yo, La Metamorfosis donde narra la creación del mundo acorde a la versión romana y llega hasta la deificación de César y el comienzo del Imperio y que se compone de 15 libros. Luego Amores y Artes de Amar, este último es como una guía en verso que indica en que rincones de Roma hombres y mujeres pueden encontrarse, como conquistarse, como mantener el amor, como evitar que nos lo roben o como ponerle los cuernos al marido o a la mujer etc….En resumidas cuentas, Ovidio predicó el amor libre. Por desgracia este libro causó enfado entre muchos, y entre ellos estaba el emperador Octavio, quien no era precisamente fiel a su esposa Livia, pero censuró la obra y mandó en el año 8 d.C al poeta al exilio en Tomis, actual costa de Rumanía, en aquellos tiempos la Dacia Romana.
La tercera obra que leí fueron sus Cartas y tristes Cartas desde el Ponto, en donde relata su exilio, la tristeza que siente y las súplicas por volver a Roma y dejar atrás territorio bárbaro, aunque al final Ovidio aprendió la lengua escita y escribió alguna obra en ella, pero lamentablemente no ha sobrevivido. Ni siquiera la muerte de Octavio en el 14 d.C cambió la situación de Ovidio al subir Tiberio al trono y la salud del poeta se fue marchitando. Los múltiples intentos para que le perdonasen la pena fueron en vano, y murió en Tomis en el año 17 d. C., a la edad de sesenta años.
No obstante opino que fue un autor valiente y defendió la libertad de cada uno a buscar la felicidad en donde quiera hallarla. Es por ello que recomiendo su obra. ¡AVE OVIDIUS!