Se cierra una conferencia de Múnich con muchos asuntos difíciles, pero no imposibles de solucionar. Y lo que es mejor, Irán al final tuvo una voz que hablaba por ellos y en las calles de Múnich el clamor era absoluto. Sólo en Múnich 250.000 iraníes acudieron a recibir al Príncipe Reza Ciro y a su esposa la Princesa Yasmine, aunque para ellos son el Shah y la Emperatriz de Irán, pero antes que eso son los portadores de los derechos de los iraníes. En la conferencia el hijo del Shah no se dejó nada en el tintero. Declaró abiertamente que no tiene intención ni de llevar la corona ni ser el próximo presidente, debe ser el pueblo iraní quien decida su futuro cuando el régimen islamista sea historia. Denunció los crímenes de sangre y corrupción que en estos 47 años y últimos dos meses han cometido los Ayatollahs y más tarde acudió con su esposa a una plaza central de Múnich donde se había levantado un escenario para su discurso y donde lo recibieron 250.000 iraníes, venidos algunos de distintos países del mundo para mostrarle su apoyo. Repartieron igualmente rosas entre los policías que se encargaron de que todo fuera bien, más tarde en las redes los policías agradecieron ese gesto, alabando al pueblo iraní. En privado el Príncipe se reunió con varios líderes europeos como el Presidente Zelensky de Ucrania. Desde los Ángeles su hija, la Princesa Noor y heredera al trono, se encargó de comandar la manifestación que hubo allí leyendo un discurso también.
Fue mismamente un éxito la llamada Acción Global del 14 de febrero, como ha sido llamada la manifestación mundial de toda la diáspora iraní, repartida por el mundo entero contra el líder supremo Jamenei y convocada por el propio Príncipe. Nada menos que 6.000.000 de iraníes, sumándose los que marcharon en Estocolmo, Londres, Toronto, Sidney, Camberra, Los Ángeles, Atenas, Madrid, Barcelona, París, Roma etc. etc. incluso en Tokio, vamos en resumen, la voz de un pueblo por todo el mundo. Ese día Irán estuvo unido sin importar las ideas de cada uno, porque lo primordial es la libertad y volver a casa. Como me hubiera gustado estar en Múnich junto a mis amistades persas.
Pese a la represión del régimen, en el país persa también se hizo notar aquella manifestación mundial, desde los balcones y terrazas de Teherán y de todo el país con gritos de muerte a Jamenei, muerte a la dictadura.
Tengo después de este bello 14 de febrero las esperanzas fortalecidas. Así pues que sea pronto el esperado final.
