Canciones como latidos
me ayudaron a crecer;
de un corazón no vencido
valiente me hicieron ser.
Algo por lo creer,
algo por lo que luchar,
aquello nos hizo ver
que hay que vivir de verdad.
Nino no se nos ha ido
de los recuerdos mejores;
los que no pierden su brillo
al hacernos ya mayores.
Nos enseñan a ser libres,
a amar cn total entrega
al destino, recibirle
con la cara descubierta.
A Nino he de agradecer
las letras y melodías
que se enredan en mi piel
noche a noche y día a día.
¡Cuántos años ya pasaron!
y para nada olvidé
la emoción trocada en canto
y esa voz que adoraré.
No nos sorprendió tu partida
como el león al cordero;
pero la esperanza es vida
y no mueren nuestros sueños.

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