Guardaré

Guardaré

En mi armario de verano,
sabed lo que yo pondría:
unas sandalias de marcha,
para ir ligera en la vida.


Un pañuelo que destaque
la verdad ante la mentira;
y un sombre que me tape
lo peor de cada día.


También yo colocaría,
un bolso de lluvia fina
que mi pelo acariciase;
mezclada con fresca brisa.


En el principal cajón,
un cofre reservaría
donde proteger la risa
como vital medicina;


Ya en el fondo del armario,
un espejo colgaría
que reflejase buen ánimo,
con bondadosa armonía.

Las montañas no son azules

En eso insistía, una y otra vez mi profesora, 
si las veía así coloreadas, 
cuando parecían estar tan lejos.


Y el dibujo se había de borrar, se repetía..., 
pero a mí me provocaba tristeza 
y lágrimas que mi sueño fuese pisoteado, 
apenas sin querer, aunque así era.


Como adulta, me he afirmado en mi convicción 
de que las cosas tienen diferente aspecto, 
dependiendo de la forma, el momento, 
o el sentir que pongamos en observarlas.


La vida misma, puede tener un solo tono, 
o parecer multicolor.
En ella pueden aparecer días grises, negros e infernales, 
y otros de un blanco luminoso que apagamos sin advertirlo.

La niebla

Hoy contemplo la niebla frente a frente.
 
   He comprendido que día a día, se hace pura niebla
fría y húmeda, mi mismo corazón. 


   Desde el ecuador de mi vida la saludo;
como a esa hermana que nunca tuve.


   Tal vez desde la densa niebla,
antes de dormir, pueda divisar la luz.


   Cuando nacemos, lo hacemos sumergidos,
en la niebla del olvido; y condenados al dolor.


   En  nuestra infancia primera, vivimos tras la niebla, 
que crea nuestra propia percepción del exterior.


   Luego, llegamos a la adolescencia; 
y el torrente de sentimientos desordenados, 
impide ver con claridad nuestro alrededor.


   Así, nos encontramos en la madurez; 
y es niebla el recuerdo, pues no nos llega nítido.
Niebla también la rutina que nos envuelve y ciega...


   ¿Y esa pesada niebla habrá algún día de desaparecer, 
o seguirá cruelmente nuestras huellas?


   Me gustaría que alguien fuese capaz de responder.
Gratitud

Gratitud

Canciones como latidos
me ayudaron a crecer;
de un corazón no vencido
valiente me hicieron ser.
Algo por lo creer,
algo por lo que luchar,
aquello nos hizo ver
que hay que vivir de verdad.
Nino no se nos ha ido
de los recuerdos mejores;
los que no pierden su brillo
al hacernos ya mayores.
Nos enseñan a ser libres,
a amar cn total entrega
al destino, recibirle
con la cara descubierta.
A Nino he de agradecer
las letras y melodías
que se enredan en mi piel
noche a noche y día a día.
¡Cuántos años ya pasaron!
y para nada olvidé
la emoción trocada en canto
y esa voz que adoraré.
No nos sorprendió tu partida
como el león al cordero;
pero la esperanza es vida
y no mueren nuestros sueños.
Recorrido

Recorrido

El teatro es sobriedad;
pero también fantasía
la forma de razonar,
ya sea humana o divina
es proponer la función
de lo breve que es la vida;
es cargarse de emoción,
gozo, placer o desdicha.

Es de Macbech la ambición;
y es el amor de Julieta
cuentos del Decamerón
o Ulises en la Odisea.

Nuestros Lope, Calderón,
Don Quijote con su gesta;
Don Juan Tenorio, pasión
el temor y la reyerta.

El teatro con su voz,
aviva nuestras conciencias;
o nos devuelve el sabor
 de un pasado que se aleja.

Ayer, hoy, y para siempre,
¡luchemos porque no muera!,
o con él desaparecen,
de lo andado nuestra huella.

Que suba pronto el telón
estas noches de verano
y emulemos el fervor
de los griegos y romanos.

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